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Crítica de cine: ‘Alicia a través del espejo’

Actualizado el 29 de mayo de 2016 a las 12:00 am

Quien por su gusto es buey, hasta la coyunda lame: sucede cuando nadie quiere hacer un buen filme

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Crítica de cine: ‘Alicia a través del espejo’

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Sin maravilla alguna. Los actores Johnny Depp y Mia Wasikowska repiten en la secuela que lleva a Alicia al país maravilloso. ROMALY PARA LA NACIÓN

No es nada extraño que los estudios Disney rodaran una secuela de su película Alicia en el País de las Maravillas (2010). Dirigida por Tim Burton, esa versión libérrima de la literatura del diácono, matemático y fotógrafo inglés Lewis Carroll fue, más bien, estar ante Alicia en un cine sin maravillas.

Con la secuela, uno esperaba que la cofradía Disney se reivindicara o se lavara la cara ante ese gran maestro de la sátira religiosa y política que es Lewis Carroll. Sin embargo, ha sido peor el remedio que la enfermedad. Lo que Disney ha hecho es coger dos colmenas con el mismo palo, pero con peor resultado ahora.

La dirección de esta secuela, titulada Alicia a través del espejo (2016), se la han dado a James Bobin, quien prácticamente ha trabajado con el mismo elenco, más el aporte del actor Sacha Baron Cohen (como el Señor Tiempo).

Esta secuela se titula como el segundo libro más famoso de Lewis Carroll; sin embargo, nada tiene que ver con él. A lo sumo una breve pasadita por el famoso juego de ajedrez del principio y nada más.

Por supuesto que la sátira ha desaparecido del todo en esta segunda película: esta no es más que la suma arbitraria y tonta (más bien, estúpida) de pequeñas aventuras unidas por un débil hilo argumental: devolverle la felicidad al Sombrero, lo que puede lograr la joven Alicia, quien es ahora capitana de un barco comerciante.

Al comienzo, vemos a Alicia conduciendo su barco dentro de las posibilidades de lo imposible para huir de unos piratas chinos (¿será casualidad esta imagen?). Tal vez sea lo mejorcito del filme porque, luego, cuando Alicia regresa al País de las Maravillas, la trama es planificación vana que acumula muchas cosas sin desarrollar ninguna. El filme se cae solo.

Entonces somos testigos de cómo la adicción por lo formal y por la exageración visual va en detrimento de la lógica y de la fluidez del relato. Cansa esta película, así diseñada, estructurada, rodada y proyectada. Cansa porque aburre y, entre más narra, más aburre (de la mano a la boca se pierde la sopa).

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La saturación de colores parece, más bien, un despropósito. Como casi siempre, verla en tercera dimensión es una tontera, porque el sistema 3D no produce ninguna sensación especial para esta secuela. Dentro de esa complacencia visual, todo lo demás es fugaz y con diálogos vacíos, tal su ausencia de contenido.

Lo que estamos diciendo es que la película Alicia a través del espejo , como producto de la compañía Disney que es, resulta un filme de muy débil sustento dramático: es entretenimiento vacuo o baladí, con determinado desenfreno en el ritmo que –en ningún momento– crea atmósfera alguna.

Dentro de ese vacío, las actuaciones resultan sumamente pusilánimes, indiferentes, flojas, tontas y frías. Sin excepciones. Sus histriones se quedan con sus nombres y apellidos. No hay esfuerzo alguno por actuar bien y ya se sabe que quien por su gusto es buey, hasta la coyunda lame. No vale la pena ver este filme ni en video casero.

Ficha técnica

Estados Unidos, 2016

Género: FANTÁSTICO.

Dirección: James Bobin.

Elenco: Mia Wasikowska, Johnny Depp, Helena Bonham Carter, Anne Hathaway, Sacha Baron Cohen.

Duración: 113 minutos.

Calificación: Una estrella de cinco posible.

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William Venegas

Crítico de cine y teatro

Filólogo y educador. También estudió Teatro, Estética, Historia del Arte, Filosofía del Arte y Semiótica para hacer lo que quería: crítico de cine y teatro. Fue profesor de Literatura y Apreciación Cinematográfica en la UNA. Escribe para La Nación desde 1991.

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