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Crítica de cine: ‘Ben Hur’ y las culpas del director

Actualizado el 22 de agosto de 2016 a las 12:00 am

Al cine de Hollywood le ha dado por cacarear lo mismo, tal su evidente pérdida de imaginación

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Crítica de cine: ‘Ben Hur’ y las culpas del director

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(Video) Tráiler de la nueva versión de 'Ben Hur'

De verdad que Hollywood ya no solo tocó fondo, sino que parece anclarse en él. Con las debidas excepciones, un fantasma recorre Hollywood. Ese espectro es el de la falta de imaginación que se suma a la ausencia de creatividad. En esa gran industria, el cine es tragado por una bacteria y se queda sin ideas.

Por eso nos inundan con refritos ( remakes ), secuelas, precuelas, sagas alargadas de manera inútil a tres o cuatro películas y filmes derivados ( spin-offs ) de otros. Lo que sea, el asunto es hacer dinero sin sudarse para nada el cerebro.

Dentro de esa línea es que ahora nos “ataca” una nueva versión de la novela titulada Ben Hur , escrita por Lew Wallace. El filme trae el mismo título: Ben Hur (2016) y está dirigido por Timur Bekmambetov, director nacionalizado ruso y nacido en Kazajistán, quien parece tener pocas virtudes a su favor.

Está claro que dicho señor no es un William Wyler, director de la mejor versión en cine y la más conocida: la de 1959. No es que esté comparando un filme con otro, pero es evidente que esta versión del 2016, si falla (y falla por montones), es por la ausencia de un mejor director.

Sin duda, Timur Bekmambetov es pésimo director de actores: el elenco de su Ben Hur pasa por la película, pero la película no pasa por el elenco. Podríamos decir que los histriones son los espectadores más cercanos a la trama, incapaces de expresar emoción alguna, sentimiento alguno o pasión alguna. Los domina la falta de convicción.

En ello no hay excepciones. El ejemplo palpable está en un aburrido Morgan Freeman, como Ilderim, quien, incluso, nos puede resultar cómico por la burda o ridícula manera en la que fue diseñado su personaje. Al señor Freeman le tocó bailar con la más fea.

Pasado el capítulo de las actuaciones, tan fatales como inútiles, vemos que el lenguaje visual de la película nunca es el mejor, pese al apoyo tecnológico con que cuenta el filme. Agréguese algo evidente: el poco dominio del ritmo narrativo o del compás de los tiempos, lo que nunca fue solucionado en la etapa del montaje (edición).

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El señor Bekmambetov tampoco aporta novedades estilísticas y más bien su Ben Hur transcurre del tedio al bostezo, aún en la famosa carrera de coches con caballos. Lo que tenemos es especie de folletín religioso o de texto telenovelero, así de esquemático y superficial. En este “estilo”, el filme cae en el error de potenciar diálogos explicativos en lugar de soluciones visuales.

Dicen que hay que ser lagarto y gallo para tener colmillo y espuela. Pues bien, ni colmillo ni espuela hay con esta película. Incluso, el filme opta por resaltar el valor del perdón cristiano (poner la otra mejilla) antes que el de la venganza judaica (“ojo por ojo, diente por diente”).

En lo conceptual, ni así se le siente vigor al ideario de la película y, ya se sabe, a lagarto quieto se le seca el charco.

Para cerrar, el filme es débil donde más fuerte debiera serlo, esto es, en la dirección de arte. En efecto, su decorado y vestuario son más artificiosos que pestañas postizas en una lechuza, por lo que no tiene la atmósfera que requiere este drama. Con todo lo dicho, no veo razón alguna para recomendarles este nuevo Ben Hur .

EE.UU., 2016

Género: Drama

Dirección: Timur Bekmambetov

Elenco: Jack Huston, Toby Kebbell, Morgan Freeman, Rodrigo Santoro

Duración: 124 minutos

Calificación: UNA estrella de CINCO posibles

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William Venegas

Crítico de cine y teatro

Filólogo y educador. También estudió Teatro, Estética, Historia del Arte, Filosofía del Arte y Semiótica para hacer lo que quería: crítico de cine y teatro. Fue profesor de Literatura y Apreciación Cinematográfica en la UNA. Escribe para La Nación desde 1991.

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