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La película ‘Defensores de la vida’: alegorías indígenas

Actualizado el 05 de abril de 2015 a las 12:00 am

‘Defensores de la vida’Desde la ficción y la ambición estética, un largometraje retrata la vida de los indígenas ngöbes

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La película ‘Defensores de la vida’: alegorías indígenas

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Dana Ziyasheva, directora de "Defenders of life", explica una escena a una de las actrices. La cinta se rodó en español, inglés, francés y ngöbere, lengua de los indígenas ngöbes.

Danny Brenes Brenes

E l jueves 26 de febrero, ante una sala casi llena, la gran pantalla del cine Magaly mostró –por primera vez en San José– la películaDefenders of life (Defensores de la vida ), el primer largometraje protagonizado y basado en la vida de los indígenas ngöbes, quienes habitan en la zona sur de nuestro país. A lo largo de casi dos horas, la cinta teje la historia de tres generaciones de mujeres (abuela, madre, hija) unidas por un mismo drama: el dilema entre preservar tradiciones o abrirse a nuevas formas de pensar y vivir.

Ante todo, Defenders of life es una celebración multicultural, un festín de lenguas, ritos y alegrías; una paleta multicolor en la que tienen lugar todos, sin importar de dónde vengan, sin importar qué ropa vistan, allende el color de la piel.

La directora. Dana Ziyasheva se acomoda los lentes sobre su fina nariz, bebe un trago de su coctel –sin alcohol– y dice que toda película es una alegoría. Otro trago y agrega: “Al menos la mía lo es”.

La directora del largometraje Defenders of life nació en Kasajistán y es una trotamundos. Durante 20 años laboró para una organización no gubernamental que le permitió recorrer el planeta de cabo a rabo.

Su trabajo siempre estuvo enfocado en conocer, entender y apoyar a las minorías –culturales y lingüísticas, sobre todo– de los lugares que visitó.

Fue en octubre del 2012 cuando Ziyasheva aterrizó en Costa Rica y, desde entonces, se enfocó en la marginación de los pueblos indígenas del país. Más pronto que tarde encontró a los ngöbes, y Dana se enamoró de aquella sociedad compleja.

“Desde fuera, el mundo occidental supone que los pueblos indígenas son simplones, pero no es así. Están llenos de capas y de contradicciones, de cosas buenas y cosas malas”, cuenta la directora. “Ante todo, ellos son auténticos. No se impresionan ni se dejan amedrentar por las costumbres foráneas. Son fieles a ellos mismos”, agrega.

La admiración hacia los ngöbes pronto se convirtió en una necesidad y una ambición: de hacer algo, de dejar un legado de su encanto por la población indígena.

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Así surgió la idea de realizar una película: no un documental, no. Lo que Dana tenía en mente era una obra de ficción que, aunque basada en la vida de los indígenas ngöbes, no dejaba de lado sus ambiciones artísticas.

Para lograrlo, Ziyasheva necesitaba de una mano aliada, de una voz cantante. Eso fue lo que encontró en doña Carmen.

La matriarca. Rodeada por una comitiva burocrática, la mujer de tez oscura acerca sus labios al micrófono. Frente a ella, el auditorio guarda silencio, que solo se rompe con su voz gruesa y áspera, una voz que parece guardar secretos milenarios. La mujer pronuncia palabras que pocos comprenden. “Acabo de desearles un buen día en ngöbere”, explica de inmediato en español.

Doña Carmen Romero es la presidente de la Asociación de Mujeres Indígenas Camino Ngöbe y es, al mismo tiempo, la protagonista de Defenders of life .

Su papel como líder comunal fue determinante en la producción de la película, no solo como actriz, sino, sobre todo, como colaboradora de Ziyasheva.

“Ella me ayudaba a dirigir a los actores, a escoger lugares y a preparar los diálogos”, recuerda Dana y añade: “Cuando le propuse la idea por primera vez, le mostré un borrador del guion y me expresó sus opiniones para darle forma a la cinta”.

Doña Carmen también puso sobre la mesa una condición importante: los ngöbes que aparecerían en la película hablarían en su idioma natal.

El resultado de un año de trabajo es una película que celebra los ritos y tradiciones antiguas de los ngöbes, al mismo tiempo que enfrenta conflictos que afectan a la comunidad, especialmente las uniones impropias –vínculos de convivencia conyugal entre una persona adulta y un menor de edad–, los embarazos en la adolescencia y, en general, el desarrollo de los derechos de las mujeres indígenas.

Esa contraposición es el núcleo del drama que mueve Defenders of life: ¿puede la supervivencia cultural ir de la mano con el desarrollo social en el camino hacia una sociedad equitativa?

La película va más allá de los estándares etnográficos para mostrar la unidad de la especie humana en las decisiones cruciales de la vida, el amor y la muerte. “Por eso digo que mi película es una alegoría”, cuenta Dana Ziyasheva. “Las lecciones de doña Carmen –dentro y fuera del filme– son universales, válidas para cualquier persona, en cualquier parte del mundo”, finaliza la cineasta.

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