Entretenimiento

Ciencia

La depresión que afectó a Robin Williams es una enfermedad mal entendida

Actualizado el 17 de agosto de 2014 a las 12:00 am

Insidioso mal.  La depresión afecta a 350 millones de personas en el mundo

Entretenimiento

La depresión que afectó a Robin Williams es una enfermedad mal entendida

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Robin Williams encarna el epítome de la maldición del payaso Augusto. Hizo reír a millones, pero no pudo mantenerse aferrado a “ese resbaladizo deseo de vivir”. No puede culpárselo: ser feliz –es decir, estar satisfecho– es una de las cosas más difíciles de la vida y, paradójicamente, también una de las más sencillas.

Con la muerte de Williams, el denominado “síndrome del payaso triste” se ha vuelto “viral”. Llama la atención el aparente oxímoron que implica el concepto “payaso triste”, pero no es nuevo: la historia de las artes escénicas guarda numerosos ejemplos de “comediantes melancólicos”. Además, recientes estudios científicos resaltan la conexión que hay entre los procesos creativos y la depresión. Repasemos ambos fenómenos.

El Clown (el Carablanca o el Pierrot) nació en Inglaterra en el siglo XVIII. Maquillado de blanco, con un refinado vestido brillante, representa la ley, el orden y –para algunos– la burguesía.

El Augusto es su contraparte. Es torpe al andar; sus gestos son extravagantes, y sus intervenciones, patéticas. El Augusto representa la libertad, la anarquía y el mundo infantil. Del Augusto han surgido subgéneros, como el Excéntrico (un Augusto más listo) y el Vagabundo, payaso triste o Tramp .

Durante la Depresión de los años 30, surgió el Tramp, un payaso errante e ingenuo, con una apariencia muy distinta del estirado Clown europeo: tenía manchas de hollín en la cara, ropas viejas y una perenne expresión de melancolía.

Robin Williams mostraba habitualmente una sonrisa “trilce” (neologismo de Julio Cortázar que quivale a una mirada de tristeza y dulzura).
ampliar
Robin Williams mostraba habitualmente una sonrisa “trilce” (neologismo de Julio Cortázar que quivale a una mirada de tristeza y dulzura).

Creatividad. Por otro lado, un tema recurrente ha sido la idea de que la creatividad se conecta con una suerte de tristeza, e incluso con depresiones graves. Igual que los actores Stephen Fry, John Cleese y Jim Carrey, Williams fue uno más de los humoristas que reconoció públicamente haber batallado contra la depresión.

La psicoterapeuta Amy Alpine comentó recientemente para la BBC: “Muchos cómicos tienen una personalidad introvertida y, para compensarla, utilizan el humor; pero puede ser agotador el parecer divertido todo el tiempo”.

En una entrevista con The Guardian en 1996, el mismo Robin Williams confesó: “Cada vez que te sientes deprimido, la comedia te sacará de ahí”.

El filósofo Friedrich Nietzsche entendió la risa como el mejor antídoto y como el remedio más eficaz contra el nihilismo: el amor apasionado por la vida y el humor como estrategia para conquistar y para soportar la verdad. En Así habló Zaratustra, Nietzsche escribió: “La risa, como virtud de hombres superiores; esta corona del que ríe, esta corona de rosas, ¡a vosotros, hermanos míos, os la arrojo! Yo he santificado el reír; vosotros, hombres superiores, ¡aprended a reír!”.

PUBLICIDAD

En la historia de la cultura abundan ejemplos de la correlación existente entre creatividad y personalidades depresivas. Algunos de esos ejemplo son Memoriasdel subsuelo , de Fiódor Dostoyevski; las Cartas a Theo (su hermano), de Vincent van Gogh; los Diarios de Lev Tolstói; las notas suicidas de Virginia Woolf y Alfonsina Storni... Además, hay estudios científicos que van más allá del estereotipo del genio atormentado.

Atención sin prejuicios. Según Gordon Claridge, jefe del Departamento de Psicología Experimental de la Universidad de Oxford, “los elementos creativos necesarios para producir humor son sorprendentemente similares a los que caracterizan el estilo cognitivo de las personas que padecen esquizofrenia o trastorno bipolar”.

Asimismo, en enero de este año, un estudio realizado en la Universidad de Oxford sobre 30 escritores creativos y 30 sujetos de control (“normales”), mostró que los escritores creativos presentaban una incidencia mayor de desórdenes afectivos o trastornos bipolares que los sujetos de control.

“La depresión es como sentarte en un rincón del cuarto al que casi nadie va. Desde allí se ve todo tan diferente que no podrías expresar lo que sentís con las palabras que usás todos los días. Para muchos, eso se traduce en creatividad, un punto diferente de ver el mundo”, explica la escritora costarricense Andrea Aguilar Calderón.

Más allá del triste episodio de Robin Williams, su muerte debería sacudir las condenas que suscita la depresión, mal entendida enfermedad que afecta a 350 millones de personas en el planeta, según la Organización Mundial de la Salud.

Al respecto, el escritor Heriberto Rodríguez manifestó un hermoso deseo: “Así como, en el 85, la muerte de Rock Hudson trajo la enfermedad del sida a la luz pública, el suicidio de Robin Williams quizás haga que la enfermedad de la depresión sea vista con otros ojos por el gran público”.

  • Comparta este artículo
Entretenimiento

La depresión que afectó a Robin Williams es una enfermedad mal entendida

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota