Cultura

Entre tragedia y comedia, el crepúsculo siempre llega

Historia y fantasía. El drama <em>A la hora del crepúsculo</em> viaja a un pasado del que poco hablamos

Carlos Alvarado  encarna al hijo del dictador, y Ana Ulate representa a su esposa. En  A la hora del crepúsculo,  de Rodrigo Soto, también participan los actores José Montero y Alice García. María Bonilla dirige la obra.
Carlos Alvarado encarna al hijo del dictador, y Ana Ulate representa a su esposa. En A la hora del crepúsculo, de Rodrigo Soto, también participan los actores José Montero y Alice García. María Bonilla dirige la obra.

De la misma forma en que Aureliano Buendía habría de recordar hasta su muerte los barcos encaramados en la cresta de los árboles junto al río que lo llevó a Macondo (tal y como los ve también Lope de Aguirre en la película de Herzog ), la imagen primera de donde surge A la hora del crepúsculo está cargada de magia y ambigüedad: un viejo yate de recreo abandonado en lo profundo de un cafetal…

Aunque jamás lo vi, tan pronto me contaron de él, la imagen me sobrecogió, y más todavía cuando averigüé algo acerca de quien fue su propietario, un descendiente de las élites políticas costarricenses del siglo pasado, perdido ya entonces en un viaje sin retorno a la demencia senil.

Joaquín, el protagonista de este drama, se encara aquí con un doble ocaso: el suyo como individuo y el de una época remota cuyo último vestigio es él, sombra viviente. Hijo de un exdictador costarricense muerto décadas atrás en su exilio francés, Joaquín vive sus años postreros extraviado en una plácida locura. Como suele suceder, es el azar, la Fortuna, lo que lo arranca de su demencia providencial para obligarlo a encarar sus miserias y fracasos…

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