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Las amenazas contra el libro en Centroamérica

Actualizado el 20 de septiembre de 2015 a las 12:00 am

Sin iniciativas. No ha habido un proyecto que reemplace el gran esfuerzo de EDUCA

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Las amenazas contra el libro en Centroamérica

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Miguel Huezo Mixco mhuezom@yahoo.com

En mayo de 1976, muchos escritores y periodistas de nuestra región recibieron, por el correo postal, la noticia de que la novela El señor presidente , obra cumbre de Miguel Ángel Asturias, estaba prohibida en Nicaragua. La misiva, firmada por Sergio Ramírez, director de la Editorial Universitaria Centroamericana (EDUCA) , detallaba que cien ejemplares de dicha obra habían sido decomisados por la aduana de Nicaragua “por no estar permitida la entrada de ese libro al país”.

Han pasado casi cuarenta años desde entonces, y, en muchos sentidos, Centroamérica es hoy muy diferente. Aunque dista de ser perfecta, en nuestros países existe una libertad de expresión impensable en los aciagos años 70. Las listas negras de los censores oficiales también han desaparecido, pero la circulación de las obras literarias publicadas por editoriales locales en nuestros países afronta limitaciones que recuerdan las épocas oscuras del siglo XX.

Pese a las dificultades políticas de aquellos años, en los anaqueles de las librerías no solo se encontraba El señor presidente. En El Salvador, antes de que la guerra se nos viniera encima, los jóvenes de mi generación comprábamos –o robábamos– libros de Edelberto Torres Rivas, Eunice Odio , Pablo Antonio Cuadra o Juan Ramón Molina , publicados con el sello EDUCA. Esta editorial hacía posible lo que parecía imposible: ofrecernos lo mejor de la literatura del istmo.

602 títulos. EDUCA se fundó en 1968, con sede en San José, Costa Rica. La idea fue concebida y gestionada por Sergio Ramírez. El entonces joven abogado y escritor –tenía 26 años– se desempeñaba como secretario general del Consejo Superior de Universidades de Centroamérica (CSUCA).

Miguel Huezo Mixco participará del conversatorio  Edición y comercialización del libro en Centroamérica  en la Feria del Libro el lunes 21 a las 3 p. m.
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Miguel Huezo Mixco participará del conversatorio Edición y comercialización del libro en Centroamérica en la Feria del Libro el lunes 21 a las 3 p. m.

El primer director de la editorial fue el salvadoreño Ítalo López Vallecillos. En 1975, la dirección pasó a manos de Ramírez. El nicaragüense Lizandro Chávez Alfaro lo sucedió en el puesto. El hondureño Julio Escoto asumió el cargo entre 1977 y 1980. En este mismo año llegó el turno al salvadoreño Sebastián Vaquerano, quien pasó la estafeta a la costarricense Carmen Naranjo.

En 1992, el Consejo nombró nuevamente a Vaquerano. Para entonces, EDUCA estaba frente a un abismo financiero. Lo que siguió, en el año 2000, fue el cierre de la empresa editorial centroamericana más importante de toda nuestra historia.

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El fondo histórico de EDUCA (1970-1999) consta de 602 títulos. En sus 29 años de existencia, la editorial hizo una tirada de más de un millón novecientos mil ejemplares de literatura, política e historia.

Su trabajo favoreció el imaginario de Centroamérica como una unidad cultural, articulada por sus letras y sus ideas, y no por los inanes y costosísimos organismos integracionistas. El historia del libro en Centroamérica bien podría definirse como un antes y un después de EDUCA.

Las trancas del siglo XXI. En nuestros días, las barreras que deben sortear nuestros libros reproducen los males de una era preglobal. El mayor escollo es el nivel de escolaridad de la población, que sigue lejos de alcanzar la universalidad del promedio de 12 años de estudio. Esto ocurre aun en Costa Rica, cuyo promedio es de casi 9 años de estudio, y ya no digamos lo que ocurre en Guatemala y Honduras, donde el promedio es de apenas 4 años.

Luego, las dificultades aduanales. Como sostiene el editor guatemalteco Raúl Figueroa Sarti, “es más difícil vender libros en Centroamérica que mandar libros a Estados Unidos”.

Reunidos en Managua este año, un grupo de editores independientes señaló que, a las dificultades que afrontan por los costos de producción, se agrega que los libreros suelen mostrar poco interés en los títulos que se publican en el país de al lado.

Las trabas también alcanzan a las editoriales globales, como Alfaguara, Tusquets y Seix Barral, que publican a un reducido número de autores centroamericanos. Ellas se enfrentan ante la posibilidad de que sus beneficios se reduzcan tanto que les resulte muy difícil seguir publicando en mercados tan minoritarios y en una región balcanizada.

Con pocas excepciones, en nuestros países, los actores vinculados a la cadena del libro carecen de información actualizada sobre el consumo y el uso de este bien cultural. Las decisiones que se toman en materia de políticas públicas o de comercialización se parecen mucho al juego de ponerle la cola al burro.

Como otras “listas”. La investigación disponible más reciente del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC),Dinámicas de la producción editorial centroamericana corresponde al año 2010. En ella se afirma que la producción editorial en la región durante el año 2010 fue de 4.173 títulos, lo que mostró un decrecimiento de un 15 % con respecto al año anterior.

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La Encuesta latinoamericana de hábitos y prácticas culturales 2013 (de la Organización de los Estados Iberoamericanos) sostiene que el 50 % de los centroamericanos encuestados afirman no haber leído nunca o casi nunca un libro por interés personal o de entretenimiento.

Honduras y Nicaragua muestran porcentajes de no lectores próximos al 60 %, seguidos por El Salvador con el 55 %, y Guatemala con un 42 %. En el extremo contrario está Costa Rica con 35 %.

Visto en conjunto, el ecosistema del libro impreso en la región parece estar gravemente amenazado. La exclusión social y la miopía de los políticos, “centroamericanistas” del diente al labio, le han quitado el lugar a las listas negras de las dictaduras.

Miguel Huezo Mixco es escritor salvadoreño; sus más recientes publicaciones son el poemario “Edén arde” (Editorial Índole, 2014) y la novela “Camino de hormigas” (Editorial Alfaguara, 2014).

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