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De cómo Tía Panchita inquietó a un imperio

Actualizado el 01 de mayo de 2016 a las 12:00 am

Curioso interés. La representación estadounidense en Costa Rica siguió de cerca las actividades de Carmen Lyra y emitió reportes al Departamento de Estado de su país

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E l 6 de junio de 1931 se fundó, en San José, el Partido Comunista de Costa Rica; un día después, el periódico La Tribuna informó de que una de las primeras personas en dar su adhesión a tal organización había sido Carmen Lyra, “la espiritual escritora de nuestra Tiquicia”.

Tal información despertó un interés que superó los círculos locales de políticos e intelectuales y pronto contagió a los funcionarios de la legación de Estados Unidos, quienes empezaron a observar los movimientos de Lyra con particular atención y dejaron testimonio de sus preocupaciones en la documentación que enviaban al Departamento de Estado.

Manuel Mora, Carmen Lyra y Adela Ferreto en esta imagen sin fecha. | IVÁN MOLINA PARA LN.
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Manuel Mora, Carmen Lyra y Adela Ferreto en esta imagen sin fecha. | IVÁN MOLINA PARA LN.

El particular interés de esos funcionarios a las actividades de Carmen Lyra puede explicarse por la visibilidad que ella tenía en la esfera pública de la época, debido a sus labores docentes (fue la que introdujo el método Montessori para la educación preescolar en el país), a su protagonismo durante la lucha contra la dictadura de los Tinoco en 1919, a sus artículos en la prensa y a su éxito como escritora (de Cuentos de mi tía Panchita se vendieron tres ediciones entre 1920 y 1926).

Clases de marxismo

El primer informe disponible de la legación en que se cita a la autora es de febrero de 1932, cuando Lyra fue identificada como una de las 25 mujeres que, al lado de otros 175 varones, participaron en una marcha de “simpatía con los ‘hermanos’ quienes habían caído en los recientes disturbios en El Salvador, ‘asesinados’ por el General Martínez”.

La legación, dos meses después, comentaba una edición de Trabajo , periódico semanal de los comunistas, y destacaba: “de particular interés es un artículo sobre ‘niños trabajadores’ escrito por Carmen Lyra, cuyo nombre verdadero es Isabel Carvajal. Esta mujer ocupa un puesto público como superintendente del kindergarten de San José (Escuela Maternal), y es prominente en el pequeño grupo de los así llamados ‘intelectuales’ de Costa Rica, conformado por Joaquín García Monge y otros”.

La preocupación por las actividades se acrecentó a medida que su participación política tendía a ampliarse y diversificarse. La legación informó de que el 19 de noviembre de 1932, el Partido logró movilizar a cerca de 600 personas, que asistieron a una manifestación efectuada en uno de los parques de San José, y que una de las oradoras en dicha protesta fue Carmen Lyra.

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El peligro de que ella se valiera de su prestigio docente e intelectual y de su posición en el sistema educativo para difundir el comunismo entre las maestras, también inquietó a los funcionarios estadounidenses.

La amenaza descrita pareció cobrar fuerza en marzo de 1933, cuando los comunistas, según comunicó oportunamente la legación, empezaron a impartir a los trabajadores clases nocturnas de marxismo y economía anti-imperialista. El informe correspondiente concluía que “Carmen Lyra (Isabel Carvajal) es una de las líderes comunistas más activas en Costa Rica. Ella y otras maestras de escuela pública son evidentemente los principales instructores de las clases nocturnas”.

Despido

El 22 de mayo de 1933 una manifestación de trabajadores desocupados terminó en un violento enfrentamiento con la Policía. El reporte destacó que, a raíz de tal incidente, varios empleados públicos fueron despedidos, entre los cuales figuraba, por supuesto, “María Isabel Carvajal, llamada aquí Carmen Lyra. Estaba empleada como directora de la Escuela Maternal. Después del enfrentamiento de la última semana, escribió varios artículos particularmente violentos en la prensa local”.

Además, la representación agregó: “no obstante una advertencia final del Ministro de Educación Pública”, Carmen Lyra “continuó con sus ataques contra los funcionarios del Gobierno, a raíz de lo cual fue cesada. Como podría esperarse, el resultado han sido ataques aún más violentos contra el Gobierno. Esta mujer será un factor a ser tomado en cuenta en el futuro en cualquier movimiento radical en Costa Rica”.

Esto se complementó con otro documento en el cual se explicó con más detalle el conflicto entre Lyra y las autoridades educativas, al indicarse que, en varias entrevistas publicadas en la prensa, “se le cita diciendo que el Ministro de Educación Pública había pensado que podría comprar su opinión por la pequeña suma de ¢165 al mes (su salario como maestra), pero que ella prefiere ser libre para expresar sus convicciones”.

Para compensarla por su despido, “hay ahora un movimiento en curso para establecer otra escuela, operada por el Partido Comunista, para Carmen Lyra, en la cual ella recibirá su salario de donaciones individuales”.

Dos semanas más tarde, la legación amplió las informaciones anteriores con un nuevo reporte, en el cual se afirmaba: “la prensa local ha anunciado que el próximo 17 de junio aparecerá una nueva publicación titulada ‘Caretas’, editada por Carmen Lyra (Isabel Carvajal), la líder comunista recientemente despedida de su posición como maestra”.

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Revista Liberación

El informe precedente supuso el fin de ese peculiar interés de los funcionarios estadounidenses por Carmen Lyra: en la documentación disponible, correspondiente a la década de 1930, únicamente se la cita una vez más, el primero de setiembre de 1935.

En el material correspondiente se indicó que el grupo articulado en torno a la revista Liberación , editada por Vicente Sáenz, se proponía fundar el Partido Socialista Costarricense, y que “prácticamente todo escritor costarricense antiestadounidense está incluido en la lista de los ‘principales colaboradores’: Juan del Camino, Antonio Zelaya y Carmen Lyra”.

La pérdida de interés por las actividades de Carvajal quizá obedeció a que, una vez cesada de su puesto docente, los estadounidenses consideraron que tal despido serviría para neutralizarla, y, en particular, para eliminar el peligro de que se valiera de su empleo magisterial para acercar a los maestros al Partido Comunista.

Los diplomáticos estadounidenses, además, habían comenzado a prestar mayor atención a otros líderes comunistas, entre los cuales se destacó Carlos Luis Fallas, a quien lo identificaron primero como el promotor de los disturbios del 22 de mayo de 1933, y posteriormente le atribuyeron, en el contexto de la huelga bananera de 1934, la intención de organizar una lucha de guerrillas en Limón contra la United Fruit Company.

FBI

En la década de 1940, Carmen Lyra volvió a captar la atención estadounidense, en particular porque algunos tenían la fuerte sospecha de que el papel jugado por ella en el Partido Comunista era mayor de lo que parecía.

En noviembre de 1944, en un informe enviado a John Edgar Hoover (director del FBI) se incluyeron pequeños esbozos biográficos de los principales líderes comunistas, con base en datos aportados por “una fuente confiable y confidencial”.

De Carmen Lyra se decía, entre otros aspectos, que ella “estuvo estrechamente asociada con Manuel Mora y Rodolfo Guzmán en la formación del Partido Comunista de Costa Rica en 1931, y algunas fuentes consideran que fue realmente la organizadora del Partido y que usó a Mora y a Guzmán a fin de tener hombres a la cabeza de la organización”.

La sospecha de que la “espiritual escritora de nuestra Tiquicia” fue la verdadera fundadora del Partido es, sin duda, exagerada; pero también es un indicador del grado en el que, en la mejor tradición de Tío Conejo, Tía Panchita logró inquietar al imperio.

El autor es profesor de la Escuela de Historia e investigador del Centro de Investigación en Identidad y Cultura Latinoamericanas (CIICLA) de la Universidad de Costa Rica.

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