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John Lennon, escritor y dibujante

Actualizado el 10 de agosto de 2014 a las 12:00 am

Ttraducciones al español. Dibujos y textos del músico revelan sus ideas y sus obsesiones juveniles

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A fines de 1963, los Beatles vivían la locura de la beatlemanía . En febrero del año siguiente, con la primera visita a Estados Unidos, el suceso se consolidaría en todo el mundo. Al éxito de los discos Please, Please Me y With the Beatles , ambos de 1963, se sumaba la filmación del esperado primer largometraje de la banda, A Hard Day’s Night , dirigida por Richard Lester. La película se encontraba en plena producción y sería estrenada en 1964.

En medio de esa vorágine, los cuatro jóvenes eran buscados para nuevos y redituables proyectos. Todo lo que tocaban parecía convertirse en oro.

El escritor norteamericano Michael Braun –autor años después de Love Me Do , uno de los primeros libros que intentó recoger la historia de los Fab Four – le realizó una entrevista a John Lennon. Mientras dicho reportaje se llevaba a cabo, Braun se interesó en algunos dibujos y textos del guitarrista. Lennon los hacía en forma compulsiva, en cualquier minuto que tuviera libre entre actuaciones, grabaciones y otros de sus múltiples compromisos artísticos.

Viñetas, poemas, diálogos y observaciones junto a varias caricaturas se encontraban en un cuaderno que en su momento había sido una especie de diario de liceo llamado Daily Howl (Aullido diario). Entusiasmado, Braun llevó algunos de los textos al director de la editorial donde publicaba, quien enseguida vio su veta comercial.

El editor, de apellido Maschler, se reunió con Braun y Lennon para hacer una propuesta al Beatle. El primer sorprendido fue el propio músico ante la posibilidad de que alguien tomara en serio sus textos. Siempre pensó que el destino de sus trabajos era permanecer ocultos en su “diario de aullidos”.

La traducción   castellana fue un reto comparado con el traslado al español de   Finnegans Wake , de James Joyce.
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La traducción castellana fue un reto comparado con el traslado al español de Finnegans Wake , de James Joyce.

Más calidad. Así nació el primero de los dos libros de John Lennon, In His Own Write , traducido al español como En su propio cuento , aunque más exacto sería En su propia escritura . El músico agregó nuevos escritos para completar los ya existentes, junto a varios dibujos y caricaturas. Fue publicado el 23 de marzo de 1964 con un breve prólogo de Paul McCartney.

Las versiones en cuanto a la cantidad que vendió varían, pero, según los editores, la más certera sería doscientos mil ejemplares en diez meses. La crítica lo recibió con beneplácito, y algunos llegaron a compararlo con Lewis Carroll, el autor de Alicia en el país de las maravillas . El periodista norteamericano Tom Wolfe lo definió como un “genio salvaje” que le recordaba a Mark Twain.

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Es evidente que la personalidad de Lennon, su filosa lengua (y su filosa escritura), su enfrentamiento a la autoridad y sus juegos de palabras entusiasmaban tanto al público como a los periodistas, algunos de los cuales creyeron encontrar a un nuevo genio de las letras. “Tomaron el libro más seriamente de lo que yo lo hice. Para mí, únicamente comenzó como una broma”, confesó Lennon. Cuatro años después, los textos fueron adaptados por Victor Spinetti y Adriene Kennedy, quienes los convirtieron en una obra de teatro: The John Lennon Play: In His Own Write .

Cuando las ventas de ese primer libro comenzaron a decaer, Lennon aceptó encarar un nuevo trabajo, que repetía la fórmula. Le llevó varios meses de lectura encontrar ideas e intentar que los textos fueran más trabajados.

El 24 de julio de 1965 salió a la venta A Spaniard in the Works (que puede traducirse como Un españolito en sus trabajos o Un españolito en obras ). Este libro fue bien recibido, pero marcó el final de la carrera de escritor de Lennon.

Incorrección política. En ese segundo libro puede notarse una mayor calidad y bastante más trabajo en la producción. Textos más largos se mezclan con las infaltables caricaturas, y todo logra un resultado de mayor solidez que el libro antecesor.

Algún entusiasta periodista consultó al músico sobre si estaba entre sus proyectos escribir una novela. Lennon reconoció que lo había intentado, pero que se había perdido irremediablemente al llegar a la sexta página.

En la cubierta original del segundo libro, Lennon aparecía vestido como un español con una llave inglesa en una mano. El título juega con las palabras spaniard (españolito) y spannard (llave inglesa) en lo que es una frase común en Reino Unido: “Una llave inglesa en su trabajo”.

Por eso es necesario realizar una advertencia: para quien no sepa inglés, la lectura puede no ser fácil. La edición española de Papel de Liar agrega una nota del traductor Andy Ehrenhaus donde reconoce que hizo una “aproximación” –más que una traducción– del trabajo de John Lennon. Por esto es un acierto de la edición agregar los textos originales en inglés.

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Un recurso utilizado muchas veces por el autor es cambiar una letra para que una palabra signifique cosa distinta: “erecciones generales” por “elecciones generales”, o “Treasure Ivan” por “Treasure Island” (La isla del tesoro). En este segundo caso el traductor opta por “La Elsa del Tesoro”, lo que prueba el espíritu con que quiso pasar al español los juegos de palabras del músico.

Sin embargo, en muchos casos, por mayor esfuerzo que realice Ehrenhaus, la broma se pierde transformándose en frases sin sentido. Quizás esto no molestaría a Lennon dado que la falta de sentido o el ridículo siempre había sido un resultado buscado por él.

Bromas surrealistas. En ambos libros aparecen las obsesiones y fobias del autor. Lo impresionaban las personas lisiadas y se reía de ellas como defensa. También era homofóbico y un poco racista.

Un día, Brian Epstein le pidió que le diera un título para su biografía. La respuesta de Lennon fue “Judío marica”, resumiendo el origen y las preferencias sexuales del manager de los Beatles.

Cuando describe al españolito del título de su segundo libro, Lennon expresa que es un “grasiento, hediente y bastardo católico españolito comeajos” que extrañaba su tierra y “sus blancas cabañitas de cerdos fascistas”.

Las bromas surrealistas se acumulan con mayor o menor eficacia, y es fácil encontrar la conexión con algunas letras de canciones que en el futuro compondría John, como, por ejemplos, I Am the Walrus, The Continuing Story of Bungalow Bill, Happiness is a Warm Gun y Looking Through a Glass Onion.

En ambos libros se encuentra a ese Lennon joven en estado puro, sin filtros, mofándose de todo y siendo lo más políticamente incorrecto posible, al que le gustaba la frase que recibía al final de la película A Hard Day's Night : “John Lennon, eres un cerdo”.

La edición de ambos libros permite conocer más a fondo uno de los artistas más importantes e influyentes del siglo pasado; pero quienes esperen encontrar en estas páginas al continuador de Lewis Carroll o James Joyce –como dijeron aquellos críticos de hace 47 años– se verán defraudados. Si estuviera aquí, el primero que se reiría ante tal confusión sería el propio John Lennon.

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