Entretenimiento

Cine

Hernán Jiménez: un cineasta de inquietudes

Actualizado el 15 de mayo de 2016 a las 12:00 am

Con el estreno de ‘Entonces nosotros’, Hernán Jiménez confirma ciertos elementos comunes en su cine

Entretenimiento

Hernán Jiménez: un cineasta de inquietudes

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

This picture loads on non-supporting browsers.
La fuga de la ciudad hacia un destino exótico es una constante en el cine de Jiménez.Yoshua Oviedo para La Nación.

Yoshua Oviedo Ugalde / yoviedou@yahoo.es

Con dos largometrajes, otros tantos cortos, experiencia en televisión y teatro, y una exitosa carrera en el stand up comedy , Hernán Jiménez estrena Entonces nosotros (2016), producida por Chris Cole y Laura Ávila-Tacsan (también productora de Rosado furia , 2014).

La película muestra una evolución en la puesta en escena por parte del realizador y una continuación de varios temas que han estado presentes en toda su filmografía. Sigue realizando varias funciones: director, guionista, editor y actor. Cuenta, además, con un equipo de trabajo más internacional, en el que destacan el compositor Mark Orton ( Nebraska , 2013) y las actrices argentinas Noelia Castaño y Marina Glezer.

Hacer crítica social con humor, crear personajes que se convierten en referentes para el público y evidenciar satíricamente diferentes problemáticas nacionales, a la vez que muestra sus inquietudes personales, ha hecho que su trabajo sea fácil de identificar y bien recibido por la audiencia, pero, ¿cuáles son esas inquietudes?

Vivir encerrados

Con el mediometraje Doble llave y cadena (2004), el director expuso una de sus preocupaciones centrales: el costarricense ha pasado a encerrarse en su propia vivienda por temor a la delincuencia. El documental, ganador como Mejor Ópera Prima de la XIII Muestra de Cine y Video Costarricense, disecciona la transformación del paisaje urbano capitalino.

Atrás quedaron las casas de puertas abiertas, los jardines y las tardes con los vecinos, como exponen dos de las entrevistadas en el documental; en su lugar, se fueron fortificando las viviendas con muros, alambre navaja y verjas.

Jiménez entrevista a diferentes expertos para concluir que el país ha pasado a vivir en una cultura del miedo y que el encierro autoimpuesto no disminuye la criminalidad. Expone como causas de la violencia la crisis institucional, la comercialización de las noticias de sucesos, la xenofobia, la pobreza, la disminución de la conciencia social y la falta de involucramiento de los políticos en buscar soluciones.

El mediometraje también presenta una historia ficticia, un hombre joven que vive encerrado y con miedo producto de un trauma: de niño se metieron a robar a la casa y la salud emocional de su padre se fue deteriorando como consecuencia.

PUBLICIDAD

Ese niño bien podría ser Antonio, el protagonista de El regreso (2012), un treintañero con ataques de pánico que retorna al país tras una larga ausencia.

En ese filme, conforme el protagonista se acerca a la ciudad, los planos evidencian el caos y desorden: cableado eléctrico y barrotes dan la sensación de encierro. Cuando por fin llega al hogar, se alza frente a sí una gran verja.

En otra secuencia, Hernán filma una discusión entre Antonio y su hermana Bárbara, ambos encerrados entre rejas que se supone los protegían; él está imposibilitado de salir del hogar que le abruma, con el peso del pasado sofocándolo.

La escena más emblemática que simboliza el encarcelamiento es cuando Antonio y su padre se sientan en el corredor, la cámara los toma desde la espalda y el espectador ve lo mismo que ellos: un gran portón que les impide salir. La única solución es fugarse.

Salir de la ciudad

En Doble llave y cadena , una voz en off indica que “el doctor le recomendó a mi padre ir al campo”. De igual manera, en El regreso , Sofía, la amiga de la infancia de Antonio, le dice “vamos al campo”.

Esa fuga parece estar implantada en el imaginario del cine costarricense. Consiste en una fuga del citadino con la esperanza de “limpiarse” de las impurezas urbanas.

En el documental, el director muestra el contraste en la manera en que viven las personas a las afueras de la ciudad, mientras que en la película, Sofía y Antonio tienen su idilio romántico rodeados de árboles.

Otro destino exótico es el mar. En A ojos cerrados (2010), Delia y Gabo viajan al Caribe para entregar los restos de la Maga al mar. Como si el verdor y la playa tuvieran una fuerza sobre Delia, esta reflexiona sobre su vida rodeada de computadoras y en un ambiente laboral estresante. En su última conversación con su abuela se intuye una insatisfacción a pesar del éxito laboral, pero no es sino hasta que abandona la ciudad cuando se permite llorar.

En una escena similar a la que se describió antes: Gabo y la Maga están sentados en mecedoras, la cámara los presenta por detrás, pero aquí el espectador contempla el hermoso verde del jardín que se extiende frente a ellos. La placidez de la vegetación parece ser algo de las generaciones pasadas.

PUBLICIDAD

Con la recién estrenada Entonces nosotros , Jiménez regresa sobre el tema: Diego (Hernán Jiménez) convence a Sofía (Noelia Castaño) de ir a la playa de Santa Teresa para resolver los problemas en su relación. Con el hermoso paisaje del Pacífico de fondo, los protagonistas se confrontan en sus miedos y ansiedades.

Conflicto de pareja

Otra constante en el cine de Hernán es el conflicto sentimental que atraviesa la pareja. En su primer cortometraje El puente rojo (2009), la separación ya ha sucedido y el único enlace que les queda es un hijo con quien el protagonista se comunica a través del teléfono. La voz melancólica del personaje describe el famoso puente de San Francisco para su hijo, con la esperanza de cruzarlo juntos algún día.

En The farewell (2013), Jiménez filma el momento justo de la separación. En un pequeño apartamento un hombre con el equipaje listo se despide de una mujer. Llanto, besos y puñetazos no sirven de nada, su destino ya está decidido, lo mejor es cerrar la puerta.

El director también presenta el conflicto en El regreso , pero este no es el motivo principal del filme y queda en el aire. Sin embargo, con Entonces nosotros , retoma el tema y lo hace con mayor madurez argumental.

Lejanía del padre

En El puente rojo el director plantea la ruptura familiar, mientras que en A ojos cerrados Delia no tiene a sus progenitores, ha sido criada por sus abuelos.

En ocasiones el reencuentro se da de forma agradable, como en el corto Una tarde cualquiera (2008) en el que padre e hija se citan para compartir y hablar. Él tiene otra vida en Guatemala, pero Camila atesora los recuerdos y su sonrisa lo conforta.

En El regreso , Inti no tiene una figura paterna hasta que aparece su tío, mientras que Antonio odia al papá. La dolorosa vuelta al hogar lleva a Antonio a mirar con impotencia al padre enfermo y con simpatía al sobrino.

El cine de Hernán Jiménez también engancha a una generación que se ve reflejada en los asuntos planteados en sus películas: desempleo, insatisfacción laboral, instituciones estatales inoperantes y adultos jóvenes que rompen los esquemas de las generaciones anteriores.

La importancia de estas temáticas en la cinematografía costarricense se evidencia en otros filmes. Por ejemplo Agua fría de mar (2010) y Viaje (2015), de Paz Fábrega, plantean la fuga de la ciudad y el conflicto de pareja; en Puerto padre (2013), de Gustavo Fallas, y Padre (2013) de Alejo Crisóstomo, está la ausencia paterna y en Rosado furia (2014), de Nicolás Pacheco, la incertidumbre ante el futuro. Se trata de un grupo de cineastas que registran en sus películas los cambios vividos en el país.

  • Comparta este artículo
Entretenimiento

Hernán Jiménez: un cineasta de inquietudes

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota