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Gustavo Fallas, un inquieto vecino de Tibás

Actualizado el 10 de noviembre de 2013 a las 12:00 am

La cinta preferida. Puerto Padre, la ópera prima de Gustavo Fallas, acaparó los principales premios del reciente Festival de Cine de San José en octubre

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Fotografía de la actriz Adriana Álvarez durante la filmación de ‘Puerto Padre’. La imagen se captó el 20 de septiembre del 2011 en el Hotel Las Hamacas, en Puntarenas. Fotografía: Mayela López.

Al otro lado empieza Heredia. Aquí es San Jerónimo de Tibás. El río Virilla –la frontera administrativa– ya está contaminado. Ese mismo río cruza la infancia de Gustavo Fallas. Una vez, jugando con sus amigos en las cuevas y las piedras de la ribera, Tavo cayó al agua y fue arrastrado por la corriente. Gilbert o Gilberth (nunca sabremos cómo escribía su nombre) lo sacó del pelo al borde de morir ahogado. “Vi los créditos finales”, dice Fallas.

Eran los primeros años de la década de 1980. Sobre las tardes de aquellos niños de barrio que querían crecer rápido, flotaba todavía la nube espesa del crimen de Colima. Ya habían pasado más de treinta años desde la violación, el asesinato y la profanación de cadáveres que había conmocionado al país que fuimos, pero, en los cafetales y baldíos de Tibás, solo los valientes se quedaban cuando empezaba a bajar el Sol.

“Viví siempre en la misma casa”, dice Gustavo. Todas las mañanas, él salía de esa calle que terminaba en rotonda, rumbo al Conservatorio Castella, en el Barreal de Heredia, para regresar a las 5 p. m. Doña Leticia (q. e. p. d.), su madre, depositaba un valor en la educación artística, y fue al proyecto de don Arnoldo Herrera al que le confió formación de sus hijos.

Han pasado pocos días desde el 19 de octubre, la “noche de Puerto Padre ” en el Costa Rica Festival Internacional de Cine Paz con la Tierra 2013, cuando se otorgaron ocho premios por la cinta.

Mientras nos cuenta de su infancia y sus inicios en el territorio del audiovisual, lo interrumpen sus alumnos de la Universidad Véritas para felicitarlo. Ahora suena el teléfono y atiende. Cuelga luego para contar, sorprendido y conmovido, que, desde Punta Uva, lo había llamado un tío del lado materno con quien no tiene mucha comunicación: no separados por la distancia, sino por las decisiones.

* * *

–¿Cuándo te diste cuenta de que querías hacer cine?

–Estaba en plena mejenga en el recreo cuando me llamó Maricia Herrera, la hija de don Arnoldo. Quería que me presentara a un casting que buscaba al protagonista de una película que una productora privada iba a rodar con el Castella: más bien, el primer capítulo de una serie sobre la educación. Don Arnoldo tenía mucho interés en que se llegase a enseñar cine en el Castella.

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”Era 1984; fui al casting y me eligieron para el papel protagónico. El capítulo se llamaba “Una mancha de grasa”; la productora era Kiné, de Víctor Vega”.

En la entonación queda claro que es cardinal en su vida el cruce de estos tres vectores: Castella, cine, Víctor Vega. Fallas pone pausa a su relato para agradecer a los alumnos y los colegas que se acercan a felicitarlo.

 Gustavo Fallas ganó los premios al mejor director y al mejor guion en el Festival  de Cine Paz con la Tierra que se celebró en octubre último. Fotografía: Luis Navarro.
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Gustavo Fallas ganó los premios al mejor director y al mejor guion en el Festival de Cine Paz con la Tierra que se celebró en octubre último. Fotografía: Luis Navarro.

–El nombre del protagonista era Lito . El rodaje duró como mes y medio, y yo estaba deslumbrado por ese universo de cámaras, de equipo: por la producción, por descubrir que no se filmaba la historia de forma cronológica, sino en desorden. Allí estaba Ishtar Yassin como asistente de producción, y Rafa Rojas era parte del elenco: gente que yo veía para arriba. Con solo verlo trabajar, Víctor Vega me fue transmitiendo la pasión por el cine.

–Después de ese temprano debut en un rodaje, ¿qué siguió?

–Por supuesto, quedé enganchado. Quería empezar a hacer películas, pero una cámara súper 8 ó similar estaba fuera de las posibilidades de doña Leticia, y, sin duda, de cualquier otra familia del barrio, excepto de la de un vecino mexicano, y con la suya filmamos varias secuencias de vaqueros [montadas en cámara].

”A los 15 años, mamá me dio el regalo : una cámara de video 8. Estaba en cuarto año del colegio y le saqué el jugo. Filmábamos adaptaciones de cuentos de Carlos Salazar Herrera y usábamos el teatro del Castella. Filmamos la historia de un seguidor de la Sele [era 1989, y Costa Rica se había clasificado al Mundial Italia 90], que dejaba todo para irse a Italia. Entrábamos a filmar al aeropuerto (ahora es imposible); luego editábamos en VHS.

Don Arnoldo reunía a profesores y les pasaba estos cortos que hacíamos; nos daba un lugar y también opinaba: “Está muy bien, pero dijeron muchos hijueputas ”.

–Saliste del colegio, y ¿entonces?

–Entré a Artes Dramáticas en la UCR, vino una beca para estudiar en Quebec (1995-1997). Me había reencontrado con Víctor Vega y cumplí con todos los peldaños del trabajo en su productora: de misceláneo hasta asistente de dirección.

”En 1994, Dina Krauskopf me contactó para trabajar con ella en un programa para jóvenes. Estaban involucrados don Guido Fernández y, en la producción, Glenda Umaña. El primero de la serie se centraba en el caso de un grupo de jóvenes que viajaba diariamente desde la isla de Chira al continente para ir a la escuela.

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”Viajé a Chira y fue la primera vez que estuve en una isla. En aquel momento me topé con un mundo –digamos– primigenio, como de una Costa Rica de principios del siglo XX. Había dos carros en toda la isla; una vez chocaron, y al lugar del accidente lo bautizaron “El Choque”. La dinámica era mejenga-iglesia-manglares.

”Me enfrenté a una metáfora de mi país. El programa propuso esto: ¿por qué no enviar a un profesor a la isla de Chira en lugar de obligar a aquellos niños y jóvenes a trasladarse todos los días hasta el Puerto? El programa tuvo incidencia, y comprobé el poder que podía tener el audiovisual.

”De ahí me llevé también la idea germinal de Puerto Padre: el desplazamiento hacia un puerto en busca de algo, la metáfora de un país, esa otra Costa Rica que es la misma”.

–¿Dentro de qué fechas enmarcarías tu dedicación al largometraje “Puerto Padre”?

–En el 2000 gané otra beca, esta vez para la escuela La Fémis, en Francia. Seguía dándole vuelta a la idea de un viaje y al aprendizaje que comprende. El tiempo fuera, viviendo en cuartos de residencias, le fue dando peso al espacio y a las posibilidades dramatúrgicas de habitaciones pequeñas, de un hotel; además, era un espacio que abarataría el costo de producción de una película. Así se fueron juntando los elementos que para el 2001 estaban presentes en el texto La visita , la semilla de Puerto Padre .

”En el 2006 estuve dos meses en la Residencia para Estudiantes de Madrid con una beca de la Fundación Carolina. Ya allí, los personajes tenían sus nombres, que no cambiaron más.

Osvaldo Sauma había publicado el libro Bitácora del iluso , y de su poema Viejo niño, padre mío, me atrapó la dificultad de reconciliación con un padre; de un poema de Felipe Granados, la relación compleja con un padre ausente y el mar. Puntarenas se me presentó como ese puerto al que se desplaza el personaje, sobre todo por lo que representó para otras generaciones: el lugar que tienen en nuestra imaginación. La película se enmarca entre el 2001 y este año, 2013”.

* * *

Gustavo Fallas habló mucho más: palabras de gratitud para su equipo, los actores, la producción y toda la gente involucrada en esos doce años. Nadie ha dado con una receta para hacer películas pues cada una tiene sus circunstancias.

Escuchando el relato de Gustavo Fallas, atravesado por una marcada reflexión sobre quiénes somos –tal vez como primer paso para saber quién es–, se entiende que la ópera prima de este hijo de la clase media, heredero de inquietudes a las que doña Leticia tal vez no supo dar nombre no podía contruirse y cobrar vida en menos tiempo del que necesitó.

Tavo supo ser paciente, supo leer el ritmo reposado que le exigía esta gran metáfora sobre la identidad local y universal. Puerto Padre ya empieza su camino propio. Lo demás es cine.

...

Buena acogida para Puerto Padre:

En el Festival Internacional de Cine de Montreal 2013: Zenith de Plata.

En el Festival Internacional de Cine San José Paz con la Tierra 2013: Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Guion, Mejor Actriz, Mejor Actor, Mejor Fotografía, Mejor Dirección de Producción y Mención Especial para el actor Gabriel Retes.

.....

Gustavo Fallas. Director, productor y guionista. Es profesor y coordinador académico de la Nueva Escuela de Cine y Televisión de la Universidad Véritas. Egresó con la especialidad en teatro del Conservatorio Castella. Cursó estudios cinematográficos con énfasis en guion en la Universidad de Quebec (Montreal, Canadá). Recibió una beca del Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia para realizar estudios en la Fondation Européenne pour les Métiers de l’Image et du Son (La Fémis, de París) y fue becario de la AECI y de la Fundación Carolina para realizar estudios en Madrid.

El cortometraje Variaciones sobre un mismo crimen recibió el premio de Mejor Guion y Mejor Ficción de la X Muestra de Cine y Video Costarricense. Su cortometraje Bajamar fue premiado en tres categorías en el centroamericano Festival Internacional Ícaro.

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