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Actualizado el 16 de noviembre de 2014 a las 12:00 am

Asteroide con satélite. Hace algunos años ni suponíamos ciertas propiedades de algunos cuerpos del espacio

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Cuando yo estaba en la escuela República de Colombia, a inicios de los años 50, la jerarquía del sistema solar que aprendí era: Sol, planeta, satélite; ni siquiera agregábamos la palabra “natural” a estos últimos porque no era necesario hasta después del Spútnik-1, lanzado en octubre de 1957 por la Unión Soviética.

Para un niño, “asteroide” y “cometa” eran solo palabras con poco significado; mucho después vinieron lo de “grandes objetos rocosos” y lo de “témpanos de hielo sucio en órbita alrededor del Sol”...

Sin embargo, no hace tantos años que sustituimos la palabra “Sol” por la de “estrella” en la definición de “planeta”: cuando tuvimos la capacidad de identificar posibles planetas que giran alrededor de otras estrellas, algo que la lógica y la matemática ya habían pronosticado.

Ilustración artística de la sonda Rosetta; en su centro aparece   el   robot  Philae, que se posó   en el cometa Churuymov-Geramisenkod (fondo) el miércoles 12. AFP.
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Ilustración artística de la sonda Rosetta; en su centro aparece el robot Philae, que se posó en el cometa Churuymov-Geramisenkod (fondo) el miércoles 12. AFP.

En el año 2006 se hizo otra modificación para tomar en cuenta el efecto del propio campo gravitatorio de los planetas y ciertas características orbitales. Como consecuencia, se modificó levemente el concepto de “asteroide” y se definió el de “planeta enano”. Ejemplos de este son Eris, Haumea y Makemake.

También –como dirían algunos costarricenses– se produjo una “bajada de piso” a Plutón, a pesar de sus cinco satélites naturales, junto con una elevación de status al asteroide Ceres.

Cometa con dos núcleos. El día 6 de agosto, la astronave robótica Rosetta (de la Agencia Espacial Europea) llegó a un cometa con apellidos ruso y ucraniano: Churyumov-Gerasimenko. Este cometa se halla un poco lejos, a unas 3,6 unidades astronómicas entre Marte y Júpiter, y ahora es solamente el núcleo: “una bola de hielo sucio” (1).

Aquí está lo inesperado: luego de despertar de la etapa de hibernación de su viaje, las primeras fotos que tomó Rosetta mostraron que el núcleo de este cometa consta de dos grandes bloques en un “contacto binario”. Por decirlo un poco simple, parecen una gran papa unida de la mano de un enorme camote, y mantenidos juntos por su gravedad mutua.

¿Son dos núcleos comentarios que se acercaron lentamente para no romperse en pedazos y así quedaron ligados? ¿Son un núcleo quebrado por fuerzas de marea en un encuentro cercano con un gigante como Júpiter? ¿Cómo llegaron allí? Aún no lo sabemos. Desarrolle usted su hipótesis antes de que el equipo de Rosetta tenga alguna respuesta...

Lo interesante de toda investigación científica es que nunca se termina cuando creemos que el final está cerca pues siempre aparecen nuevas incógnitas. El camino del conocimiento se inicia en ciertos momento y lugar, pero el final solo se visualiza de lejos.

Asteroide con anillos. Un telescopio en Chile pudo determinar que el asteroide 10199-Cariclo tiene dos anillos. Esto se supo en marzo de este año por medio de la técnica de “tránsitos” que le ha dado excelentes resultados al telescopio espacial Kepler en la búsqueda de planetas extrasolares.

Cariclo es solo un objeto rocoso de 250 km de diámetro en órbita entre Saturno y Neptuno, con un campo gravitatorio bastante débil. Desde el inicio de mi aprendizaje en astronomía hasta ahora, se concebía a los gigantes gaseosos del sistema solar: Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, como los únicos “señores de los anillos”; pero, bueno, parece que no solo son ellos...

Hay algo más que destacar en esto ¿Cómo se toparon el telescopio chileno y otros con el asteroide? No fue un encuentro casual. Con más de un año de anticipación, observaciones previas de la órbita de Cariclo y la aplicación de análisis matemático lograron predecir el ocultamiento de una estrella lejana por dicho asteroide.

Los jóvenes estudiantes a veces no aprecian los alcances insospechados que el conocimiento y el uso cotidiano de la matemática les brindan para realizar los trabajos más simples y quizás considerados triviales, y sirven hasta para poner en órbita una sonda espacial alrededor de Plutón. No desprecie la matemática y jamás le tenga miedo; en su momento le permitirá adentrarse cómodamente en cualquier campo de la actividad humana.

Asteroide con satélite. En el pasado no lejano, ya se habían encontrado asteroides en contacto binario, como el cometa C-G, pero no cometas: este es el primero.

Dejo de último algo que me asombró hace 21 años, en septiembre de 1993, cuando la sonda espacial Galileo –enviada por la NASA para explorar Júpiter– realizó el sobrevuelo de un asteroide del cinturón situado entre Marte y Júpiter. Este era el asteroide 243-Ida y había sido descubierto en 1884.

Ese asteroide es una gran roca de forma elongada, como un maní, con una pequeña masa que solo produce una gravedad en su superficie, como de un centésimo de la que experimentamos aquí, en la Tierra.

Resulta que Ida tiene un satélite, Dactyl, a menos de 100 km de su madre, y le da la vuelta en unas 20 horas. Dactyl fue descubierto en imágenes enviadas por la sonda Galileo.

Ingenieros y científicos proporcionan, a sus respectivas disciplinas, resultados que son muy importantes para que, en un momento, una ciencia avance más rápido que la otra y se produzcan lo que se llamarían “saltos” o “puntos de cambio” en las definiciones y los conceptos que nos ayudan a comprender mejor la naturaleza.

Estimado lector: el manejo apropiado de vocabulario y los conceptos es importante para el entendimiento de los aspectos científicos y también para la vida cotidiana.

Si algunas de las palabras que he utilizado le son poco familiares, aclararlas será muy beneficioso. En un sitio de Internet como Google podrá encontrar ayuda del nivel de profundidad que quiera. También podemos comunicarnos mediante el correo javillalobos@ice.co.cr

(1) La “unidad astronómica” es una unidad de longitud de 149.597.870.700 metros y equivale a la distancia media existente entre la Tierra y el Sol.

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