Cultura

Clara Wieck: una virtuosa de la música… y del amor

Después de honrar a Hildegard von Bingen y Cécile Chaminade, seguimos nuestra serie de artículos dedicadas a mujeres compositoras con la gran Clara Wieck

Clara Wieck: una virtuosa de la música… y del amor
Clara Wieck: una virtuosa de la música… y del amor Wikicommons

Clara Wieck (Klärchen –Clarita– la llamaba quien sería su esposo, Robert Schumann–) fue una de las más grandes pianistas de su época.

Era la “obra maestra” de su padre, el pedagogo Friedrich Wieck. Amén de las incontables y solitarias horas de práctica pianística, estudiaba violín, canto, teoría, armonía y composición. A los 8 años ya se presentaba en las principales ciudades alemanas y a los 11 deslumbró a todo París con su prodigioso talento: los parisinos no eran fáciles de impresionar: estaban acostumbrados a los fuegos de artificio pianísticos de Liszt y Chopin, y a la mefistofélica prestidigitación de Paganini.

Sin necesidad de firmar pactos con Satán, Clara maravillaba a todo mundo con su musicalidad. Goethe, Mendelssohn, Chopin y Liszt se rindieron a sus pies, después de escucharla tocar. Goethe, el sabio de Weimar, le regaló una medalla con la inscripción: “A la gran artista Clara Wieck”, y Liszt, generoso como siempre, escribió un panegírico que fue publicado en París y Leipzig.

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