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Lo que se destacó y lo que falta

Artes visuales en Costa Rica 2015: Entre abundancia expositiva y ausencia de crítica

Actualizado el 20 de diciembre de 2015 a las 12:00 am

Contraste. El panorama muestra que se exhibe mucho, se investiga y se debate poco

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Artes visuales en Costa Rica 2015: Entre abundancia expositiva y ausencia de crítica

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Artes Visuales (Jose Díaz)

La valoración del quehacer en las artes visuales en Costa Rica durante el 2015, se plantea aquí como un ejercicio en dos vías: una estadística y otra reflexiva. El afán primordial del análisis es expandir la visión más allá de la actividad expositiva, para incluir la vigencia, apertura y reorientación de espacios para exhibiciones, así como la importancia de la formación, el debate, la investigación y la crítica.

Como suele suceder en estudios de este tipo, la minuciosidad del trabajo no evita la existencia de un margen de error.

Mirada a las exposiciones. Existen instancias que entienden por promoción para los artistas plásticos, la cesión de una sala, sin acompañamiento curatorial ni apoyo técnico de montaje, en detrimento de una exposición de ideas y un espacio diseñado con la intención de generar un discurso. En esta línea, el balance se concentra en las exposiciones con aciertos conceptuales y formales, organizadas siguiendo como criterio los tipos de exposiciones efectuadas.

La exposición Durero, genio del Renacimiento , de los Museos del Banco Central (MBCCR), resaltó el potencial del país para coordinar proyectos de consumo cultural amplio. Dicha exhibición y De París a San José: La colección más antigua de la Universidad de Costa Rica (Museo Nacional) lograron hacer que un patrimonio artístico universal pudiera ser vivido al tiempo como experiencia estética y didáctica.

En el caso de la exposición como plataforma de divulgación investigativa se destaca No a la realidad , de Margarita Quesada Schmidt (MBCCR), curada por María José Monge, porque amplía los límites de la historia del arte costarricense, ya que visibiliza la labor de una artista poco conocida, cuya obra no había sido estudiada con rigor.

Como vitrina del arte contemporáneo, el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo (MADC) mostró Antitropicalia , del mexicano Carlos Amorales. Sus dibujos transformaron las salas en un espacio teatral y en una sinfonía gráfica con gran poder evocador.

Tres exposiciones individuales de obra nueva sobresalen en el panorama expositivo por sustentarse en investigaciones de larga data: Herberth Bolaños con Trama y urdimbre (marzo en el Museo Calderón Guardia y agosto en la Galería Nacional); Observatorio de un jardín invisible , de Carolina Guillermet (Museo Nacional), y Todo lo que se ve luminoso no se ve gris , de José Pablo Ureña.

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Este trabajo de Bolaños es producto de una residencia artística en Japón y sintetiza años de estudio de diversas técnicas plásticas japonesas. La muestra de Guillermet es resultado de su investigación en las colecciones del Jardín Botánico de Ginebra y de los Herbarios del Museo Nacional y la UCR; es una obra que con gran sutileza trae a la vida plantas extintas o en peligro. La exhibición de José Pablo Ureña es una investigación acerca de dos arquitecturas: la composición en el lienzo y la de nuestra urbe.

En cuanto a exposiciones de revisión de autor, Vergüenza ajena , de Roberto Guerrero, y Naitafón , de Pilar Moreno, fueron aciertos curatoriales de María José Chavarría (MADC) porque lograron una perspectiva global de distintos momentos de producción de estos artistas, con un hilo temático coherente y aglutinador.

Hay exposiciones colectivas que se distinguen por razones diversas: Leé mis labios , curaduría de Miguel Ángel López (TEOR/ética), por la forma de combinar un ensayo visual con la acción política. A su vez, las colectivas de Terminal (a cargo de Fabrizio Arrieta) se convirtieron transitoriamente en una estación para la reflexión acerca de la práctica artística, como laboratorio que combina varias disciplinas y de lo experimental.

Algunos lenguajes plásticos con menos presencia expositiva en el año vieron la luz, gracias a concursos. Tanto Inquieta Imagen (MADC) como la Trienal de Cerámica (Museo Calderón Guardia-UCR) deleitaron por la cantidad de buenas propuestas y la escogencia de los jurados.

Dos colaboraciones entre el arte y la literatura trajeron propuestas transdisciplinarias de interés: Serie Uno, Krill de Diego van der Laat y Luis Chaves (TEOR/éTica) e Índigo. Retratos y autorretratos, de Héctor Burke, en colaboración con Juan Hernández (Despacio).

Ninguna institución estatal propuso este año lectura alguna de su colección permanente que merezca subrayarse.

Espacios vigentes, nuevos y resignificados. La Galería Nacional (GN) se activó gracias a la propuesta del ciclo Grandes artistas, pequeños formatos que durante todo el año mostró obras de calidad de artistas consolidados. La Sala Poligráfica, de TEOR/éTica, y la Sala 1.1, del MADC, lograron una vez más su cometido de ser catapulta de artistas y proyectos jóvenes.

Al igual que los dos anteriores hay que reconocer el acompañamiento del trabajo curatorial que brinda la Galería Sophia Wanamaker y el Centro Cultural de España (CCE). Este último ha dado un giro en el enfoque de su espacio para exposiciones, valorando la curaduría de procesos artísticos y optando por hacer del riesgo una escuela, como sucedió con la apertura de Casa Caníbal .

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Bajo la premisa de generar vínculos estéticos y temáticos entre el patrimonio histórico y arqueológico y las artes visuales, surge un espacio en el Museo Nacional que alojó Observatorio de un jardín invisible y Mayinca III . Gracias a la visión de Rocío Fernández, este espacio ha permitido pensar en nuevas formas de situar la producción artística de Costa Rica.

Pluralidad de voces. Prima el contraste en el medio. Por un lado, se nota la ausencia de crítica como ejercicio de juicio estético y la consecuente construcción de un espacio de discusión sana y fértil, desde un lugar profesional, no personal.

Por otro, se destaca el interés de algunas instituciones por generar espacios de discusión y formación que integran diversas voces, entre ellos TEOR/éTica, la Cátedra Amighetti (UCR) y más recientemente el programa de conversatorios de los Museos del Banco Central, a raíz de la exposición Casi invisibles .

La reactivación de las Tertulias del Farolito del CCE, así como la pasantía de investigación de Julia Morandeira en esta entidad dinamizaron la escena local mediante la revisión de los vínculos entre las instituciones y la comunidad artística. Estas actividades demandan cambios en los modelos de discusión, en los cuales se piensen a los espectadores como agentes críticos y activos.

Carlos Amorales mostró 10 dibujos de gran escala de Notaciones para el uso de tipografías (creados por el artista en su estudio en México D.F. en el 2015). Fotografía: John Durán.
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Carlos Amorales mostró 10 dibujos de gran escala de Notaciones para el uso de tipografías (creados por el artista en su estudio en México D.F. en el 2015). Fotografía: John Durán.

Lecciones, logros y desafíos. La ausencia de Costa Rica en la Bienal de Venecia subraya la defensa del rol del MADC como ente que toma decisiones acerca de la representación costarricense en el exterior. Como parte de los logros, destacamos los primeros frutos del Instituto de Investigación en Artes, dirigido por Patricia Fumero, con las I Jornadas de Investigación en Artes; a su vez, la esperanza de un salto cualitativo en la Bienal Centroamericana, con un replanteamiento conceptual, a cargo de Tamara Díaz.

Entre los desafíos: la investigación en campos como la ilustración y el diseño, y la revisión de eventos como el Art City Tour (recorridos llenos de arte y cultura por la ciudad) . Este último lanza importantes preguntas al medio : ¿quiénes son los públicos de las artes visuales?, ¿cuáles son sus necesidades y preocupaciones? Quizás las respuestas a estas interrogantes permitan diseñar estrategias que saquen del ostracismo a algunas instancias.

Datos de interés

Mapeo: Para construir un panorama de la actividad expositiva, se elaboró una muestra con datos de 25 espacios, 12 públicos y 13 privados, se excluyeron casas de la cultura y centros culturales comunitarios, bibliotecas, vestíbulos de edificios y bares. Las variables generadas fueron cantidad de exhibiciones, espacios, técnicas, artistas, formato expositivo y fechas.

Los espacios públicos mapeados son el Museo de Arte Costarricense (MAC), Museo de Arte y Diseño Contemporáneo (MADC), Museo Nacional (MN), Museo Calderón Guardia (MCG), Museo Juan Santamaría (MJS), Galería Dinorah Bolandi del Teatro Popular Melico Salazar, Galería José Luis López Escarré del Teatro Nacional, Galería Ólger Villegas Cruz del Centro Cultural e Histórico José Figueres Ferrer (OV), Museo del Jade y de la Cultura Precolombina del Instituto Nacional de Seguros, Casa de la Cultura José Figueres Ferrer del Banco Popular, Galería Pedro Arrieta del Instituto Tecnológico de Costa Rica y Galerías de Bellas Artes de la Universidad de Costa Rica (BA).

Las instancias privadas incluidas son las Galerías de la Universidad Véritas; entes que operan desde fundaciones como: Museos del Banco Central (MBCCR), Galería Nacional del Museo de los Niños (GN) y TEOR/éTica; instancias de acción internacional como el Centro Cultural de España (CCE), Alianza Francesa (AF) y Galería Sophia Wanamaker del Centro Cultural Costarricense Norteamericano (GSW), y seis galerías privadas: Klaus Steinmetz (KS), Despacio, Equilátero, Terminal, Artflow y Valanti.

En números: 208 exposiciones: 134 individuales y 74 colectivas, 173 nacionales y 35 internacionales. Marzo y noviembre son los meses preferidos para inaugurar.

La Galería Nacional ofreció la mayor cantidad de exposiciones, seguida por el MADC, la Galería Ólger Villegas y la Alianza Francesa.

José Pablo Ureña es el artista con más exposiciones individuales: Paisaje residual (junio en la UCR y noviembre en la GN), Todo lo que se ve luminoso no se ve gris (noviembre en Equilátero) y Trabajo sobre urbanismo (diciembre en el Teatro Nacional).

El MCG fue el único espacio que dedicó dos exposiciones individuales distintas a un artista, en abril Musas , de Fernando Carballo, y en setiembre, Colección Mayda Gutiérrez Alvarado Peralta e hijo, obras de Carballo.

Publicaciones importantes

Editorial UCR: Arte costarricense: 1897-1971 , Guillermo Montero; La esencia humanista de una creación versátil , obra de Édgar Zúñiga; Diseño precolombino en Costa Rica , Henry O. Vargas.

Independiente. El inefable deseo de explorar el espacio , Rossella Matamoros.

Lanzamiento de serie de libros Escrituras locales: Posiciones críticas desde América Central, el Caribe y sus diásporas . TEOR/éTica.

MCJ: Grafitica. Gráfica popular costarricense , Sussy Vargas y Caro Goodfellow.

MBCR: Juego sucio , catálogo de la exposición de José Miguel Rojas, María José Monge, Premio Nacional de Ensayo 2014.

UCR: Reactivación de la revista Escena .

Revista digital Paquidermo : Sobre la citación y la apropiación . Emmanuel Rodríguez. Documento de artista.

Suplemento cultural: Tras su paso como editor de Áncora , Víctor Hurtado y sus colaboradores heredan un importante archivo de crónicas sobre artes visuales.

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