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‘Tour’ de aventura

Cavernas de venado, reto a la claustrofobia

Actualizado el 27 de marzo de 2015 a las 12:00 am

A 45 minutos de La Fortuna de San Carlos se localiza esta formación geológica que invita a dejar el miedo de lado y descubrir cómo es la vida dentro de una cueva. Túneles estrechos, una cascada y murciélagos son parte de su ruta interior

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Cavernas de venado, reto a la claustrofobia

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Seguridad. Al lugar solo se puede entrar acompañado de un guía. Adrián Soto

En el pueblo de Venado las horas se pasan despacio y se rinde tributo al silencio. Podría ser un poblado tranquilo y poco concurrido si no fuera porque constantemente carros 4x4 irrumpen a toda velocidad, cargados de turistas, quienes se pierden entre los campos verdes, las vacas y los ríos.

Situadas en lo alto de esta localidad, en una calle de piedra por la que solo transitan mulas y todo terreno, están las Cavernas de Venado , una formación geológica que, se estima, surgió hace unos 6 millones de años.

Desde que el pueblo de Venado existe, las cavidades subterráneas han acompañado a sus pobladores silenciosamente, porque fue hasta 1945, durante un viaje de cacería por el lugar, que se comprobó la existencia de esta joya de la geología.

Hoy son uno de los mayores atractivos de la comunidad y una alternativa de aventura diferente al canopy y a las aguas termales que caracterizan a la región de La Fortuna de San Carlos. Estas cuevas están a solo 45 minutos de este lugar.

En total, conforman un conjunto de 450 cavernas, de las cuales únicamente a 10 salas tienen acceso los turistas. Cada una mide unos 35 metros de altura en promedio y muchas están interconectadas.

El resto es un área de conservación reservada a los espeleólogos, encargados de explorar y estudiar este tipo de formaciones.

Vencer el miedo.  El barro, el agua y los túneles estrechos son parte de los obstáculos. Sin embargo, cualquier persona con buena salud está en condiciones de visitar el lugar. Adrián Soto
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Vencer el miedo. El barro, el agua y los túneles estrechos son parte de los obstáculos. Sin embargo, cualquier persona con buena salud está en condiciones de visitar el lugar. Adrián Soto

Pie adentro. Aunque el atractivo turístico está en lo alto de Venado, para ir a estas cavernas hay que descender por un sendero de tierra. Un río verdusco anuncia el ingreso al lugar.

Lo primero que diremos es que quien ponga un pie en este lugar o no tiene que ser claustrofóbico o, si lo es, va decidido a vencer la fobia, para vivir la aventura.

Y si en Venado el tiempo se pasa despacio, entre las cavernas se pierde noción total de él. Tan solo son 600 metros de recorrido que están habilitados para los turistas, pero los kilómetros se vuelven interminables, quizá por la ansiedad que siente al estar a oscuras entre murciélagos y en cavidades tan estrechas.

Ya en el interior, el guía Luis Alonso Carvajal explica que las cuevas están formadas por estalactitas y estalagmitas, resultado de los depósitos minerales que se forman constantemente en estos sitios; además, da cuenta de que allí habita una fauna variada.

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Ese es el momento de volver a ver para las paredes y comprobar que sí hay murciélagos observando, De estos mamíferos se han identificado en la cueva cuatro especies distintas que son el primer encuentro que se tiene con lo seres vivos del lugar.

Pero no vaya a pensar que se le enredarán en el pelo o que lo echarán de la caverna. Están acostumbrados a las visitas, según el guía turístico y, raramente, se desprenden de lo alto.

También hay peces porque por la caverna pasa un río que durante la época de lluvia se crece. Así que no se extrañe si las visita en invierno y sale empapado de pies a cabeza.

Además de estas especies, habitan grillos endémicos y artrópodos (animales invertebrados como insectos y escorpiones que, para la tranquilidad del turista, no son venenosos).

Los crustáceos son de los  moradores de la cueva, pero para verlos hay que estar  atento. Adrián Soto
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Los crustáceos son de los moradores de la cueva, pero para verlos hay que estar atento. Adrián Soto

Como volver a nacer. Aunque son escasos los kilómetros, el recorrido completo se hace en dos horas, ya que los obstáculos no lo hacen más sencillo y porque hay mucho que ver en una caverna.

El canal del parto, bautizado así por los espeleólogos, es el reto más grande a la claustrofobia de todo el recorrido.

Es un hueco en forma de L, de 50 cm de diámetro, al que hay que entrar acostado y con los pies de frente. Hay que decirlo: ver una cavidad tan estrecha y no pensar en la posibilidad de quedarse atorado es difícil, pero lo cierto es que la técnica está en la manera en que se acomoden los brazos y la flexibilidad para adaptarse a la forma del canal.

Si desea declinar a la experiencia puede hacerlo y continuar el tour por otro lado, pero, si acepta el reto, respire profundo una vez que haya salido de él, porque ya pasó lo más difícil.

Más adelante hay cavidades estrechas por las que hay que escalar y, en otras, se atraviesa gateando por el barro, pero siempre saldrá a salas más espaciosas, en las que puede estar de pie. En lugares como estos, el espacio se agradece porque permite mitigar los efectos de la claustrofobia.

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Dentro de la cueva la temperatura es refrescante, ya que se trata de un lugar bastante húmedo. Esta sensación aumenta cuando se llega a la cascada, un espacio perturbadoramente bello.

¿Cuántas posibilidades hay de presenciar una catarata subterránea? ¿Y cuántas veces se puede atravesar una de ellas?

Especialmente en época seca, el turista puede cruzarla para ver el espectáculo natural que la caída de agua dibuja como un velo y desde donde solo se escucha únicamente el sonido del líquido corriendo con fuerza.

Otro atractivo del lugar es la “papaya”, llamada de esta forma porque es una formación de barro que tiene la figura de la fruta y que mide cerca de 1, 50 metros.

Allí los visitantes aprovechan para dar fe de que estuvieron allí, documentado todo con fotos.

El recorrido finaliza por donde se entró, pero con una perspectiva diferente, porque en una caverna la vida transcurre con menos sobresaltos que en el exterior.

Aventura

¿Qué? Cavernas de Venado.

¿Dónde? En Venado de San Carlos, a 45 minutos de La Fortuna. Llegue a La Fortuna, enrúmbese al pueblo de El Tanque y siga en dirección al norte, hacia Monterrey (hay señalización); de allí pasará al pueblo de Jicarito y tome la ruta de la izquierda que lo llevará hacia Venado. De allí son tres kilómetros hacia el este, rumbo a las cavernas.

¿Cuándo? Todos los días, de 7 a. m. a 2:30 p. m.

Costo del tour : $22 por persona (unos ¢12.000). Incluye baños, guía y equipo (botas de hule, si lo desea, casco con foco y linterna).

Información: 2478-8008 y en la página www.cavernasdelvenadocr.com

Vaya preparado

Equipaje. Al ser un lugar húmedo, con barro y donde habitan murciélagos, es importante que lleve ropa adicional y paño para bañarse al salir. El lugar cuenta con ducha para tal fin.

Protección. Lleve zapatos cerrados, de senderismo o tenis para el ingreso a la cueva. Además, no se olvide del repelente para los mosquitos.

Tecnología. No ingrese con el celular, porque cabe la posibilidad de salir empapado. Es mejor una cámara contra agua. El lugar también cuenta con el servicio de fotografía que tiene un costo adicional de $20 por pareja (unos ¢11.000). Las imágenes se entregan en un DVD.

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Ana Yancy Flores M.

aflores@nacion.com

Periodista de Suplementos

Periodista de la Mesa de Revistas y Suplementos con 10 años de experiencia en prensa escrita. Posee una licenciatura en Comunicación de Mercadeo y un bachillerato en Periodismo. Escribe sobre estilos de vida, motores y bienestar.

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