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Pollo asado: el sabor que abraza la leña

Actualizado el 30 de mayo de 2014 a las 12:00 am

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Pollo asado: el sabor que abraza la leña

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No es para nada crocante ni tan ‘grasosamente’ tentador como el pollo frito, pero eso se le perdona mil veces cuando se quiere cuidar la figura. Hablamos del pollo asado.

Por ser un tanto más saludable que la popular fritura –pues tampoco es el platillo light –, conservar mejor el gusto del pollo y poder darle a punta de condimentos diferentes sabores, el pollo asado ha conquistado el gusto de miles de comensales en todo el mundo.

Aunque es conocido que el ajo es un común denominador en la condimentación de pollos asados, existen diferentes formas y sazonadores que intensifican y le dan variedad al sabor del platillo.

Aliños como el romero, tomillo, cebolla e incluso tocineta, son utilizados por los cocineros para intensificar el sabor del platillo.

Pimienta, sal, orégano, jugo de limón y aceite de oliva son otros aditamentos que se utilizan para lograr el mismo objetivo.

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Sin embargo, antes de elegir los condimentos, la técnica elegida para preparar el pollo es básica. El pollo se puede inyectar, marinar o cocinar con los ingredientes colocados entre la piel y la pechuga.

Por ejemplo, en la cadena Rostipollos, se utiliza la técnica de inyección de condimentos.

“En diferentes partes del pollo, nosotros les inyectamos mezclas de condimentos que hacemos con hierbas frescas, elementos frutales y demás ingredientes que resaltan el sabor del pollo”, dijo Marianella González, ingeniera en tecnología de alimentos de Rostipollos.

“Los elementos frutales, como la piña y el tamarindo, gracias a sus azúcares, hacen que la coloración del pollo aumente y sea más dorado”, agregó.

En la mayoría de pollerías o a nivel casero, lo que se hace es marinar el pollo con los condimentos elegidos. El pollo se deja reposar por 6 o más horas con el fin de que los “olores” penetren en el pollo.

“Con nuestra receta original, preparamos el pollo por dentro y por fuera, luego se adoba (marina). Finalmente, se deja reposar para que recoja el sabor”, explicó Luis Diego Argüello, de Pollo a la Leña #11.

A la hora de la cocción, hacerle un pequeño orificio al pollo o meter dentro de la piel y la pechuga diferentes tipos de condimentos es otra forma de cocinarlo en casa.

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Mejor a la leña. Sin menospreciar las máquinas de asar eléctricas o de gas, recuerde que cualquiera de las técnicas que se utilice tendrá mejor es resultados si el pollo es cocinado a la leña. Para nadie es un secreto que la cocción a las brasas le otorga a la comida un sabor muy particular.

“Por el olor y la frescura que impregna al pollo es mejor cocinar con leña. En nuestro caso lo hacemos con leña de café. Hay lugares donde se cocina con cualquier tipo de madera, hasta con clavos, y eso afecta el sabor”, agregó Argüello.

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Considere también que es importante cocinar el pollo a una temperatura alta y en un tiempo suficiente para garantizar la eliminación de todo tipo de bacterias.

“El pollo tiene que cocinarse bien, no se puede hacer rápido, al menos hora y media. Si te sirven un pollo con una hora de cocción está crudo. Se quema por fuera pero no se cocina por dentro”, advierte Argüello.

Coma mejor. El pollo es una fuente rica en proteínas, por lo que no hay discusión que es una comida completa y muy sana para el consumo humano. Pero, ¿cuál es la forma más saludable de consumirla?

Al menos, comparado con el pollo frito, la opción asada gana por mucho la batalla.

“El beneficio es grande, con el pollo asado vamos a consumir mucho menos grasa que un pollo frito. Además, hay que recordar que el pollo frito muchas veces se cocina en aceites reciclados de muy mala calidad y eso afecta el producto”, explicó Ana Cristina Gutiérrez, nutricionista del Centro de Nutrición Larisa Páez.

Según la revista ecuatoriana La Barra , si una porción de pollo tiene 167 calorías, solo al freírlo obtendrá 300 calorías más.

Incluso, al pollo asado, es posible bajarle los niveles de grasa aún más. Quitar la piel al pollo es la sencilla solución, pues es en ese lugar donde más se concentran las calorías.

En algunos restaurantes, además de quitarle la piel, la pieza de pollo se pasa por la plancha de cocción para secar aún más la grasa

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“Además, el valor nutricional del pollo se conserva más a las brasas, pues se cuece de una manera que protege sus propiedades alimenticias”, finalizó Gutiérrez.

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Alexánder Sánchez

asanchez@nacion.com

Periodista de Entretenimiento y cultura

Periodista del suplemento Viva de La Nación. Bachiller en Periodismo de la Universidad de Costa Rica. Su formación académica la complementó con trabajos estudiantiles en medios de comunicación universitarios.

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