

La taxista Virginia Moreira, quien desde las 4:30 a. m. del miércoles se mantuvo encadenada a un árbol en las afueras del condominio donde vive el presidente, Luis Guillermo Solís, finalizó su protesta a eso de las 10:30 p. m. de este jueves.
Moreira se mantuvo encadenada a un árbol por dos días frente al condominio Fontana, en Barrio Escalante, para protestar en contra de la aplicación Uber y de los taxistas piratas.
La taxista también solicitó una prórroga de seis meses a los taxistas con vehículos modelo 2000, para poder cambiar de unidad (los taxis no pueden tener más de 15 años de atigüedad). Por esta situación, a ella le quitaron las placas de su vehículo este martes.
Virginia Moreira solicitaba un compromiso por escrito en esos tres puntos con la firma de Luis Guillermo Solís o del Ministro de Obras Públicas y Transportes, Carlos Villalta.
El documento nunca llegó, por lo que la mujer decidió, anoche, liberarse y terminar la protesta.
Desde el miércoles, Casa Presidencial le informó a la manifestante que iba a ser recibida en la sede del Gobierno, en Zapote, pero ella declinó la oferta.
El ministro de la Presidencia, Sergio Alfaro, se comprometió el jueves con los representantes de los distintos gremios de taxistas a seguir buscando herramientas administrativas que le permitan frenar el servicio que ofrece Uber en el país. Alfaro no se refiero al caso de la taxista.