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Mayoría son empleadas domésticas, agricultores y guardas de seguridad

107.000 trabajan sin recibir un solo derecho laboral

Actualizado el 17 de noviembre de 2013 a las 12:00 am

Nicaragüenses, jóvenes y personas con discapacidad son más vulnerables

Solo el 40% de los asalariados del país disfruta la totalidad de sus derechos

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107.000 trabajan sin recibir un solo derecho laboral

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Berta Jarquín, nicaragüense,  de 51 años, vivió en carne propia el irrespeto de las garantías laborales como empleada doméstica. Cuando reclamó sus derechos, la respuesta de sus patronos fue decirle que su trabajo era un favor que ella debía agradecer.   | PABLO MONTIEL
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Berta Jarquín, nicaragüense, de 51 años, vivió en carne propia el irrespeto de las garantías laborales como empleada doméstica. Cuando reclamó sus derechos, la respuesta de sus patronos fue decirle que su trabajo era un favor que ella debía agradecer. | PABLO MONTIEL

Un total de 107.000 asalariados trabajan sin recibir un solo derecho laboral de los exigidos por el Código de Trabajo de Costa Rica.

Para ellos, el reconocimiento de vacaciones, horas extra, días de enfermedad, aguinaldo, seguro social y riesgos del trabajo están solo en el papel y son utopías en su entorno de trabajo.

El Decimonoveno Informe Estado de la Nación en Desarrollo Humano Sostenible borra el mito de que la mayoría de la población trabajadora tiene empleos formales que respetan todas las garantías laborales.

En Costa Rica, solo un 38,8% de los trabajadores asalariados disfruta de todos los derechos laborales que contempla la ley. Al resto se le incumple al menos uno.

El grupo de las 107.000 personas a quienes se les irrespetan todos sus derechos representan un 6,5% de los asalariados, entre ellos una mayoría son nicaragüenses, jóvenes y personas discapacitadas.

“Hay patronos que juegan con la necesidad de una y dicen que me están haciendo un favor. A cambio, una tiene que resignarse a que no paguen horas extra, ni seguro social”, dijo Berta Jarquín, nicaragüense, de 51 años.

Los empleadores irrespetuosos de la ley pertenecen al sector privado y se aprovechan de factores como la necesidad de empleo y el desconocimiento de la ley.

“Es una relación de poder donde la parte débil independientemente de si conoce o no la ley es la parte débil. Lo fundamental, lo que hay que hacer, es una intervención de política pública, que no se puede aplicar como si fuera una receta”, dijo Jorge Vargas, director a.í . del Programa Estado de la Nación.

Los trabajadores de la región Central cuentan con las condiciones más favorables de trabajo, mientras que las regiones Huetar Norte, Brunca y Chorotega pintan con números rojos su incumplimiento en derecho laboral.

“El tiempo que tarda un asunto judicial hace que muchos patronos no les importe que los lleven a las instancias judiciales. En el proceso cambian personería jurídica, se declaran en quiebra o inventan cualquier otra excusa”, dijo Éric Briones, doctor en Derecho Laboral.

Ámbito privado. Las paredes de una casa o la lejanía de una finca hace que los patronos burlen de cualquier manera la vía legal.

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Tal situación la vivió Berta Jarquín, quien describie su primera experiencia laboral en Costa Rica como un calvario, entre la discriminación, los malos tratos, el mal pago y el silencio ante jornadas de 16 o 18 horas sin reconocimiento extraordinario alguno.

“Cuando una trabaja para una casa y le dan un cuarto para dormir, hay que quedarse callada o la sacan a patadas. Usted puede ser víctima de injusticias pero el hambre le gana”, narró Jarquín.

La misma experiencia la vive Roy, quien prefirió guardar su identidad por miedo a represalias de su patrono. Él lleva meses sin que la empresa de seguridad privada para la cual labora le deposite su salario mensual.

“No puedo dar la cara porque yo aún no he renunciado. Desde setiembre, mis jefes no me depositan el salario ni a mí ni a otros compañeros. Preguntamos y dicen que pronto lo van a solucionar, nos tienen en un puro cuento”, dijo.

Mientras, Jarquín prefirió salir de las casas en las que laboraba como asalariada, para vender productos por catálogo. “La situación de las ventas puede ser más inestable, pero depende de una. Por lo menos estoy más tranquila al saber que ya nadie se está aprovechando de mi necesidad”, concluyó.

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