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La vida les cambió en un segundo... sobre la carretera

Actualizado el 26 de julio de 2015 a las 12:00 am

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Gilberto Miranda lleva 12 meses intentando salvar su pie derecho, infectado tras sufrir un accidente en moto en la zona norte. | ALONSO TENORIO

Gilberto Miranda y Mario Monestel aprendieron a manejar moto desde que estaban pequeños. El primero, en Venecia de San Carlos. El otro, en Palmares de Alajuela. Ninguno de los dos había sufrido un accidente grave... hasta ahora.

Miranda, de 39 años y papá de tres niños, lleva 12 meses tratando de superar una bacteria que le entró por la herida que se le hizo en el pie derecho, tras chocar contra un camión que dobló inesperadamente en una recta, en San Carlos.

Los cirujanos, dijo, están trabajando intensamente para no amputarle el pie.

Por su parte, Mario Monestel, de 52, intenta superar con su buen ánimo el dolor que le producen las fracturas que sufrió en la pierna izquierda.

Él derrapó en su moto recién estrenada, a la que se le reventó el neumático a la altura de Esparza, en Puntarenas.

Miranda y Monestel convalecen en el Hospital del Trauma, en La Uruca.

El tratamiento lo están recibiendo gracias a que sus patronos tenían una póliza de riesgos del trabajo (RT) que les cubrió el percance, sufrido por ambos en tiempo laboral.

Si se hubieran tenido que cubrir las terapias con la póliza básica del seguro obligatorio de automóviles (SOA), los dos, probablemente, estarían haciendo fila por atención en alguno de los hospitales de la Caja.

La RT, a diferencia del SOA, no tiene monto límite.

Mario Monestel estaba a 700 metros de llegar al trabajo cuando se reventó el neumático de su motocicleta. | ALONSO TENORIO
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Mario Monestel estaba a 700 metros de llegar al trabajo cuando se reventó el neumático de su motocicleta. | ALONSO TENORIO

Doloroso. Se hacen los valientes, pero el dolor físico y el emocional que les produce estar ahí, lejos de su familia y de su rutina diaria, los consume por dentro.

“Yo visitaba San José hasta dos veces por semana, y aquí, con tanto tránsito, nunca me pasó nada, aunque sí me llevé varios sustos”, comentó Gilberto.

Mario, por su parte, no olvida la imagen que vio cuando intentó ponerse de pie luego de dar varias vueltas en el aire con su moto, el día del accidente.

“El pie tenía un derrame de sangre y estaba toditico girado a un lado. La rodilla quedó con el hueso pelado; de nada sirvió el pantalón de mezclilla”, dijo este instructor del Consejo de Seguridad Vial (Cosevi).

“Esto no se lo deseo a nadie, ni a mi peor enemigo. Yo me salvé por RT porque uno, como motociclista, no anda pensando en que esto le va a pasar . En el tiempo que he estado aquí, ya he visto a varios motociclistas lesionados de médula”, comentó Gilberto.

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Ninguno de los dos sabe cuándo retornarán a su vida normal. No tienen certeza de si aquella vida que dejaron volverá a ser la misma . De hecho, ya no lo es.

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Ángela Ávalos R.

aavalos@nacion.com

Periodista

Periodista de Salud. Máster en Periodismo de la Universidad Complutense de Madrid, España. Especializada en temas de salud. 

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