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Raúl Valverde Robert: ‘Desde el 2011, le estoy gritando a mi superior’

Actualizado el 12 de junio de 2014 a las 12:00 am

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Raúl Valverde Robert: ‘Desde el 2011, le estoy gritando a mi superior’

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El jefe de Cirugía del Hospital Calderón Guardia, quien está suspendido, afirma que tomó todas las medidas y lanzó todas las advertencias para que se investigara la aparente estafa con facturas por equipo ortopédico. Sin embargo, denuncia, que encontró muchos tropiezos y poca voluntad para hacerlo.

¿Cuándo se inicia la investigación?

En diciembre de 2011, cuando me mandan a alertar de que la empresa Synthes presenta 1.022 facturas de santo y trompazo. Son facturas que vienen de un contrato por consignación de oficinas centrales. Son contratos que estaban vencidos. Entonces, la empresa se vale de otro objeto contractual, que son pines intramedulares y sigue proveyendo placas y tornillos.

¿Una ampliación de contrato?

Ahí está el primer delito, que nadie lo ha puesto a la luz. Esto se llama cambio de objeto contractual.

¿Alguien le comentó?

Informalmente, me dicen: ‘Doctor: ¡Qué raro!, figúrese que acaban de presentar 1.022 facturas para el cobro, retroactivas a mayo del 2010’. Una empresa, por más solvente que sea, difícilmente maneja una deuda o falta de pago por esa cantidad, que en ese momento era de $2,3 millones.

Y por más de un año...

Por más de un año. De mayo de 2010 a diciembre 2011. Hay una nota de la empresa enviada a la administración en setiembre del 2011 donde aducen que por problema de personal y administrativos propios de la empresa, se presentó un retraso en el cobro de esas facturas y que por eso se acumularon. Esa carta está firmada por el representante legal de la empresa. En diciembre de 2011, me encontré ante un problema muy serio, porque al frenar el pago de dichas facturas, se iba a quedar el hospital sin acceso a material de osteosíntesis, que es indispensable para tratar las fracturas quirúrgicas. Y estábamos en diciembre, fiestas de fin de año, cuando el hospital es el centro de atención de los pacientes afectados por toros en Zapote.. Me fui a la Administración y a la Dirección Médica para tramitar un permiso a la Contraloría y hacer una compra directa urgente y dirigida a una empresa, por un periodo de seis meses, mientras lográbamos abrir una contratación como Dios mandaba.

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”Nos autorizaron la compra, pero le condicionan al director en ese momento, don Luis Paulino (Hernández Castañeda), que debía de abrir una investigación por las causas del desabastecimiento. El director me solicita abrir la investigación. De inmediato, procedo a abrirla. Nombro personal de mi sección para la investigación y hacen un pequeño muestreo. Revisan seis facturas, que correspondían a unos 30 expedientes, y sale la gran sorpresa de que ni una sola de esas facturas coincide con el nombre del paciente, lo que se estaba cobrando. El reporte me lo entregan en marzo 2012. Inmediatamente, solicito a la jefatura de Asesoría Legal iniciar un proceso administrativo, pero que lo sacáramos al CIPA (Centro para la Instrucción de Procedimientos Administrativos)”. ¿Todo eso usted lo hace con el apoyo de su superior inmediato, que en este caso sería el director?En ese momento $2.317.676, por 1.022 facturas, retroactivas desde mayo de 2010 hasta diciembre de 2011. Pedimos el permiso el 7 de diciembre a la CGR (la compra se le hace a Biotec). El 20 de enero, la CGR autorizó la compra directa a Biotec bajo el mecanismo de consignación de placas y tornillos. ¿Qué pasó en ese mes? Hicimos caja chica para poder abastecer al hospital. El 30 de marzo me entregan el informe de investigación preliminar donde se informa de la serie de inconsistencias en una revisión de seis facturas, correspondientes a 7 pacientes. El 2 de abril, solicito a la asesoría legal su asesoría para proceder y trasladar el caso al Cipa. Y empezamos el problema.

¿Cuánto tiempo esperó?

Asesoría Legal me da el documento, lo trasladamos al CIPA y en dos ocasiones me lo devuelve por errores. Ya, realmente, desesperado, en mayo de 2013, mando realmente preocupado una nota al director Luis Paulino (Hernández) y a Luis Antidio Cabal, asesor legal, y encabezo diciendo: “Con molestia, pero sobre todo preocupación, esta jefatura recibe el pasado 8 de mayo un oficio de Asesoría Legal que quiere que esto se quede aquí y se investigue aquí”.

¿Que no salga del Calderón?

Sí.

¿Bajo cuáles argumentos?

Que era mejor.

Mejor ¿por qué?

Que había que hacerlo directamente acá. Yo dije que no podía, porque había que estimar la cantidad patrimonial.

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¿Cuál fue el funcionario de asesoría legal que le dijo a usted que mejor se quedara el caso en el Calderón?El licenciado de apellido Mata pero bajo directriz de Luis Artidio Cabal.

¿Qué le dijo el director?

(Le decía) ‘Sí, vamos a ver, vamos a ver, voy a ver qué pasa...’ Pero llegamos al 19 de julio ¡y nada! El 19 de julio, estando la doctora Sandra Montero como directora interina, me presento donde ella y le expongo el problema y, ella, de manera inmediata me dice: ‘Convoquemos, de inmediato, a la Oficina de Investigaciones de la Caja’. Ese mismo día, se levanta un acta en la oficina de la Dra. Montero, solicitamos la presencia en ese momento de la jefatura de investigaciones de la Caja y le hacemos el traslado del caso ese mismo día.

¿Qué sucedió ?

No es hasta finales de setiembre, que el nuevo jefe de esa oficina retoma el caso y podemos, al fin, el 24 de setiembre iniciar la investigación. Me ofrecen a dos investigadores. Yo nombro, a su vez, un perito especialista en Ortopedia y empezamos con la revisión de 100 facturas.

¿Qué pasó después?

Hasta el 17 de enero se pone la denuncia en el Ministerio Público.

¿Le dieron razones del atraso?

Que era fin de año, como si el Ministerio Público estuviera cerrado. El 27 de febrero reitero al doctor (Tasiano) Lemos (director de equipo de transición) de que me mantengan la colaboración y le reitero el compromiso de revisar las 150 facturas. El 3 de marzo me manda a decir que lo siente, pero que no me puede dar los investigadores.

¿Por qué?

Porque (lee una nota) “no es viable tal colaboración porque los referidos investigadores fueron designados a implementar investigaciones en otros centros médicos”.

¿Qué presumía usted?

El 7 de marzo recibo una carta, pero vea qué inconsistencias: recibo una carta el 7 de marzo, pero fechada el 13 de febrero, donde ya me tenían asignado a un odontólogo...

¿Con ortopedia?

Sí. El odontólogo llega y me dice: ‘Vengo a que me explique de qué estamos hablando, porque yo no sé de qué se trata’. Entonces, yo cito para el miércoles 12 de marzo a una reunión con los investigadores y con el odontólogo, para que entre todos hiciéramos un plan de trabajo, para ver cómo arrancábamos ya sin los investigadores. Desgraciadamente, el 12 de marzo, el odontólogo no pudo asistir y el 14 me suspenden.

¿Por qué lo suspenden?

Habían llegado varias personas y me dijeron: ‘Mirá, estás molestando mucho y te van a suspender (...)’. Eso me dio chance de fotocopiar documentación para evitar que se desaparecieran ciertos documentos.

¿Lo quisieron hacer a un lado de las investigaciones?

Lo que yo le puedo decir es que les estaba estorbando. ¿Por qué les estorbaba? ¡No sé!

El doctor Longino Soto (jefe de Ortopedia) se atribuye un error administrativo, un desorden …

Prefiero no referirme a esas declaraciones

¿ Qué controles ejercía usted?

Estas compras, en consignación, tienen exclusividad con la jefatura del Servicio de Ortopedia.

¿Cuáles eran sus competencias en las compras?

Hay compras locales del hospital, donde ahí yo tengo que estar garante de que todo esté en orden, y que se vaya verificando de que lo que se usa, se pague, y que no se pague nada que no esté comprobado.

¿Cuáles eran esos controles?

Tengo dos funcionarios, ahora, que están controlando todo. Ahora, después de todo esto, se hizo una hoja de control directamente con el actual jefe del Servicio de Ortopedia, para también controlar directamente estos insumos, que venían de afuera. Porque, a pesar de que había una hoja, generalmente la manejaban las empresas.

¿Es la hoja de sala?

La hoja de sala la hacemos nosotros, cada día. Ahí fue donde se evidenció que se tomaban los nombres de los pacientes. Porque a mí me llamó la atención, dentro de la investigación, que venían pacientes seguidos el mismo día. Entonces, mandé a pedir las hojas de sala de esos días.

¿Pacientes el mismo día?

Facturas. Digamos, el 27 de setiembre venían muchas cirugías de ese día, entonces, mandé a pedir la hoja de sala del 27 de setiembre, y ahí me encuentro: ¡Diay! ¿Qué es esto? Los nombres que se estaban facturando para pines y placas, efectivamente, se habían operado ese día...

¿Pero...?

Pero eran vasectomías, eran próstatas, legrados, una vesícula, retiro de catéter, una resección de una mama...

¿Qué pensó cuando vio esto?

¡Intento de estafa! Y llamo intento, porque, hasta el momento, estas 1.022 no se han pagado. Pero estoy seguro que antes se había pagado.

¿De dónde salen los muertos?

De las listas de espera de pacientes en espera de cirugía.

¿Los que murieron esperando una cirugía?

Sí.

¿Quién tiene acceso a esta información de los pacientes?

Estas hojas de sala son muy fáciles. Se pegan todos los días. Si usted va hoy a sala de operaciones, está la hoja de los que se van a operar mañana. El proveedor tiene acceso a las instalaciones de la Caja. Más ahora, con un celular, yo le tomo foto y ya está. Y en estas hojas de sala de operaciones sale el nombre completo y el número de expediente con número de cédula.

¿Por qué los proveedores tienen acceso a las salas de cirugía?

Más que todo, los que tienen armarios con equipo por consignación. Ellos tienen sus propios armarios con los insumos.

¿Cuál es la información que debe llevar una factura?

Debe llevar una hoja de control de sala firmada por los cirujanos, la instrumentista y el proveedor. Hemos evidenciado que más de una hoja tiene la firma falsificada.

¿Y esto lo maneja el proveedor directamente?

Sí, exactamente.

¿Ya será el proveedor el que tenga que decir de dónde sacó...?

… y por qué esas firmas están así.

Pasó tiempo desde el 2011... ¿por qué esperó para denunciar?

Yo, desde el 2011, estoy gritando a mi superior inmediato, que es el director médico. Si hubiera salido a la prensa estando adentro, posiblemente me hubieran acusado de deslealtad institucional. ¿Por qué salí a la prensa cuando me suspendieron? Porque, indirectamente, me hicieron un favor. Salí preocupado de que estaba dejando una investigación de tres años en manos de un odontólogo, que no sabía absolutamente nada, y que esto podría llegar a prescribir y tener la Caja que tener que pagar esto.

Menciona que estuvo gritando a su superior inmediato...

Desde el 2011 tengo todas las cartas (enviadas).

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Ángela Ávalos R.

aavalos@nacion.com

Periodista

Periodista de Salud. Máster en Periodismo de la Universidad Complutense de Madrid, España. Especializada en temas de salud. 

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