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Afecciones atacan antes por mala alimentación, estrés y falta de ejercicio

Cerca de 50% de males en adultos de Costa Rica es prevenible

Actualizado el 16 de febrero de 2014 a las 12:00 am

Diabetes, infartos y fallas respiratorias encabezan lista de dolencias evitables

Males cardíacos y cerebrovasculares hospitalizan desde los 50 años

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Cerca de 50% de males en adultos de Costa Rica es prevenible

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Promedio anual de internamientos que se pudieron prevenir entre 1997 y 2012. (William Sánchez)

Cerca de la mitad de las enfermedades graves que sufren los adultos costarricenses podrían prevenirse o retrasarse si se prestara más atención a nuestros hábitos.

Hay padecimientos crónicos que atacan cada vez más temprano a los ticos, debido a un estilo de vida cargado de estrés, de comida grasosa, harinosa o llena de azúcar y carente de ejercicio.

Entre estas afecciones figuran diabetes, males respiratorios, derrames cerebrales, infecciones urinarias e infartos.

Datos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), indican que el 48% de hospitalizaciones registradas entre 1997 y el 2012 fueron por males de este tipo que están apareciendo hasta 20 años antes de lo usual en la población.

“Si vemos las enfermedades más comunes en consulta externa veremos que son diarreas e infecciones respiratorias o problemas relacionados con el embarazo, pero las que más preocupan no son estas, sino las que llenan los hospitales antes de tiempo”, explicó el epidemiólogo Roy Wong.

La diabetes, por ejemplo, es una dolencia que por el proceso de envejecimiento solía aparecer después de los 65 años. Sin embargo, ya no es así.

Según la CCSS, entre 1997 y el 2012 este mal fue la tercera causa de hospitalización evitable entre hombres de entre 20 y 29 años, con un promedio de 34 internamientos al año que se pudieron prevenir con prácticas saludables.

No obstante, aún más alarmante es que esa enfermedad del metabolismo se convirtió, durante dicho período, en la principal causa de internamiento evitable para hombres de entre 30 y 59 años (hasta 443 casos al año).

Con las mujeres ticas, el problema comienza a darse más tarde en la vida, pero la diferencia no es mucha. A partir del rango de edad de entre 40 y 49 años, la diabetes ya aparece como la primera causa de hospitalización evitable.

“Nos estamos matando. El hecho de que hoy yo sea diabético, por ejemplo, no es una casualidad. Tiene que ver con lo que yo he hecho o dejado de hacer”, afirmó Wong.

Consecuencias. El principal problema de la diabetes y la hipertensión arterial es que traen consigo otros problemas más serios, que también se observan en edades cada vez menores, como los infartos o los derrames cerebrales.

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Entre hombres ticos de entre 40 y 49 años, los males cerebrovasculares o derrames cerebrales fueron la tercera causa de hospitalización evitable entre 1997 y el 2012, con 61 casos anuales.

Mientras tanto, entre los pacientes de entre 50 y 59 años se registraron 163 internamientos prevenibles por año en ese periodo. La cifra se elevó a 242 casos en el rango de edad de entre 60 y 69 años.

Los infartos son otro de los problemas que cada vez aparecen más temprano y que se podrían prevenir con hábitos más saludables.

Dicho padecimiento representa la tercera causa de hospitalizaciones evitables para hombres de entre 50 y 59 años.

En el caso de las mujeres, ni los derrames ni los infartos constituyen una de las tres causas principales de internamiento prevenible. Sin embargo, los casos van en aumento en los últimos 15 años.

“Ya me ha tocado ver personas de 38 o 32 años con infartos. Claro, es gente con sobrepeso, que no se cuida al comer, no hace ejercicio, fuma; todo eso va sumando para tener un infarto a una edad temprana”, aseguró la médica internista Cecilia Monge.

Tales enfermedades conllevan un problema mayor, pues si no se controlan bien pueden causar amputaciones de piernas o ceguera (en el caso de la diabetes) o a fallas cardíacas que resten calidad de vida a la persona y no le permitan llevar a cabo actividades cotidianas.

“El problema es que estas enfermedades no matan de inmediato y restan mucha calidad de vida a la persona. Esto muchas veces se convierte en una carga para ellas mismas, para familiares y para el sistema de salud”, señaló Wong.

La factura económica es alta. Por ejemplo, la CCSS invierte ¢2.785 millones al año solo en medicinas para tratar males crónicos. A esto habría que sumarle el costo por hospitalización (¢250.000 por paciente al día).

El especialista asegura que si las condiciones se mantienen, los problemas serán aún más graves y se verán en personas más jóvenes.

“Si ahora estamos viendo hipertensión a los 30, diabetes a los 25 e infartos a los 48 o 55; dentro de 15 años veremos diabéticos a los 20, hipertensión a los 25 e infartos a los 40”, aseveró Wong.

De hecho, los infartos a los 40 ya se observan.

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Problema con soluciones. Pese a las luces de alerta, existen alternativas para prevenir la aparición temprana de enfermedades.

Expertos recuerdan la importancia de no consumir frituras ni comidas muy grasosas, no fumar, dormir bien y hacer ejercicio para evitar y retrasar los males crónicos y mejorar la calidad de vida.

“Yo no siento que el panorama sea del todo malo; en Finlandia, hace unos años, el panorama no era bueno, y se logró revertir con políticas de salud pública”, aseveró el epidemiólogo Roy Wong.

Para Wong, las medidas deben ser tomadas por las autoridades de salud, la persona y la sociedad.

“Nada hace la CCSS recomendando reducir la ingestión de sal y la persona proponiéndose a comer menos sal si después llega a un restaurante y la comida se la sirven con mucha sal. Es un esfuerzo de todos”, subrayó.

¿Qué papel desempeña el Estado? La oficina de Promoción de la Salud, del Ministerio de Salud, liderada por Jaime Rumoroso, procura soluciones a partir de diferentescaminos. El funcionario insiste en que la solución comienza con información, pero admite que el mero conocimiento no cambia actitudes ni prácticas de las personas.

Al respecto, el especialista en promoción de la salud Johnny Gómez sugiere educar de una forma que impacte a la gente y la motive a cambiar sus hábitos, según su realidad económica.

“No podemos pedirle comer cinco porciones de frutas y carnes blancas a quien no puede pagarlas; debe adaptarse a la situación de cada uno”, aseveró.

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Irene Rodríguez S.

irodriguez@nacion.com

Periodista

Periodista en la sección Aldea Global. Máster en Salud Pública con Énfasis en Gerencia de la Salud en la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre salud, periodismo médico y educación. Ganó el Premio Nacional de Periodismo Científico del Conicit.

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