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Canciller Manuel González: los argumentos de Nicaragua en La Haya ‘casi rayaban en ocurrencia’

Actualizado el 17 de mayo de 2015 a las 12:00 am

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Canciller Manuel González: los argumentos de Nicaragua en La Haya ‘casi rayaban en ocurrencia’

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ARCHIVO/MARIO ROJAS

Ya no hay nada más que hacer, subraya el canciller costarricense Manuel González. Las pruebas y los argumentos quedaron agotados en la etapa de audiencias. De las deliberaciones de los jueces depende la sentencia sobre la supuesta invasión de Nicaragua a suelo tico, en octubre del 2010, y los presuntos daños ambientales de Costa Rica a territorio nica al construir la trocha fronteriza.

González dice querer evitar el triunfalismo, pero insiste en que el razonamiento jurídico de Costa Rica fue más sólido que el de Nicaragua ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), que emitirá su veredicto hacia finales de este año o inicios del 2016.

La inquietud del ministro de Relaciones Exteriores es otra: si Nicaragua cumplirá el fallo.

Duda, por los antecedentes (sentencia del 2011 sobre derechos de navegación del río San Juan y medidas cautelares del caso Calero, del 2013) y corre a repetir que Costa Rica sí acatará la decisión, aunque sea desfavorable.

Así sopesa González el panorama del litigio después de las sesiones orales en las que participó como cabeza de la comitiva de Costa Rica que montó campamento en La Haya durante tres semanas. Por ahora, lo único que queda es esperar.

¿Qué prevé ahora?

Después de las audiencias orales, del 14 de abril al 1.° de mayo, queda sellada la parte probatoria y queda en manos de los jueces de la Corte. Probablemente sean dos sentencias por separado y podrían ser entre seis y nueve meses (de espera). Serán decisiones definitivas, inapelables y Costa Rica las acatará aunque sean desfavorables, aunque creemos que no lo serán, algo que no han hecho ellos, que no cumplieron medidas provisionales en el 2011 y el 2013.

¿Con qué sensación queda después de las audiencias? ¿Ganará Costa Rica este caso?

Por respeto a los jueces y al contrincante, aunque este no nos respete, queremos evitar el triunfalismo; no vamos a decir que esto está ganado. Nos parecería un irrespeto, pero consideramos que tenemos una posición sólida, con un trabajo serio y pruebas técnicas desde el 2011. Es un tema del Estado, de toda la nación. Esto no es de Laura Chinchilla o Luis Guillermo Solís.

¿Cómo califica la presentación de Nicaragua?

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Fue una presentación improvisada, basados en reacciones y casi rayando en la ocurrencia.

A veces parece que la CIJ prefiere resolver como Salomón, dando a todos un poquito.

Se asumen los riesgos de que la interpretación de lo que se alega sea distinta a lo que se cree. Somos conscientes de que puede ser desfavorable, pero no por haber dejado de hacer el trabajo.

Pero ¿podría la CIJ tratar de complacer a ambos países?

Bueno, hemos visto elementos de que la Corte podría decidir cosas que sean tomadas por Nicaragua como triunfo, pero eso sería solo acomodar las palabras a su favor. Por ejemplo, si la Corte dijera que Nicaragua puede seguir haciendo el dragado del río... ¡Nosotros nunca nos hemos opuesto a eso! Es su río; lo que hemos dicho es que debe garantizar que no se dañe nuestro territorio.

¿Se planteó ese argumento en las audiencias?

Los expertos aportados por ellos reconocieron que Nicaragua no tuvo un programa técnico o científico para su dragado, que fue al tarantantán.

¿Cómo queda ahora la relación bilateral?

Se mantiene fría, distante, tensa si se quiere, pero respetuosa. Si tenemos que abordar caso por caso, lo hacemos con respeto. Yo me siento tranquilo diciendo las cosas como son. Ellos, en cambio, no se ponen ni rojos al decir mentiras. Tenemos dos maneras de actuar muy distintas.

¿Cuál es el costo de tener una relación bilateral fría y tensa?

Primero, recordemos el origen de este conflicto: a nosotros se nos metieron a la casa y eso tiene sus consecuencias.

¿Y qué costo tiene?

Nos obliga a dedicar tiempo y dinero a estos litigios, además de que afecta la agenda regional centroamericana.

¿Cuánto cuesta esto?

Fácilmente ha costado entre $5 millones y $6 millones. (Después, su asesora precisó que ha costado $4.318.659.

¿Es mucho?

Está dentro de lo normal y quizá hacia abajo. Hemos contratado expertos según el tema y no bufetes completos que cobran todo por horas; tenemos un equipo de abogados interno encargado de esto. También hemos tenido el apoyo de muchas instituciones del Estado, que además de ahorrarnos recursos, ayuda a consolidar una unidad nacional.

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¿Cuál sería el peor veredicto posible de la Corte?

Lo peor, peor, peor sería que dijera que Calero es nicaragüense y que Costa Rica causó un daño a Nicaragua y debemos indemnizarla, en términos simples, pero las peticiones de ambos países son numerosas. Aquí se trata de esperar una sentencia que se pueda ejecutar, para que no queden de adorno. La Corte no tiene mecanismos coercitivos para obligar al acatamiento; hay que recurrir al Consejo de Seguridad y ahí empiezan a jugar aspectos políticos. Hay países que tienen derecho de veto y afinidad con Nicaragua.

Parece temer que Managua desacate las sentencias.

Bueno, es que hay antecedentes. Hubo un incumplimiento grosero en las medidas cautelares dictadas por la Corte en el caso Calero. Eso le hace a uno tener la sospecha de que no cumplen las sentencias. Yo no he visto declaraciones de peso de una autoridad nicaragüense que prometa cumplir las sentencias.

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