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1,5 millones sin terminar primaria o secundaria

37% de la población con estudios incompletos

Actualizado el 09 de mayo de 2004 a las 12:00 am

Programas del MEP solo cubren al 9% de esas personas

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37% de la población con estudios incompletos

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                          Un grupo de estudiantes de la Escuela Nocturna Ricardo Jesús Jiménez  (San José) no tienen aula, por lo que se juntan en la sala de profesores. Las incomodidades no los limita a seguir.  |           CARLOS GONZÁLEZ  /LA NACIÓN
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Un grupo de estudiantes de la Escuela Nocturna Ricardo Jesús Jiménez (San José) no tienen aula, por lo que se juntan en la sala de profesores. Las incomodidades no los limita a seguir. | CARLOS GONZÁLEZ /LA NACIÓN

El 37 por ciento de la población de nuestro país no ha logrado terminar su educación primaria o la secundaria.

Según cifras del Ministerio de Educación Pública (MEP), 1,5 millones de personas tienen sus estudios incompletos.

Estos datos coinciden con los revelados en la última encuesta de Hogares del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), de julio del 2003.

Casi 530.000 no han finalizado la enseñanza primaria contra unos 925.000 que sí lo han hecho.

El caso de secundaria es más preocupante pues son más los que aún esperan por su título de bachiller que quienes sí lo tienen.

Mientras 357.000 ya terminaron el colegio, 710.000 están a mitad del camino o lo dejaron.

Mario Herrera, coordinador del Departamento de Educación de Adultos del (MEP), explicó que tienen diversos programas para tratar de atender a estas personas, pero admitió que por ahora solo se llega a un 9 por ciento de esas personas.

“La cobertura la hemos ido ampliando. El año pasado atendimos a 110.000; este año son 131.000 personas”, comentó Herrera.

Agregó que un aumento en el presupuesto es una de las razones principales para llegarle a más estudiantes.

Para el 2004 se asignaron ¢12.000 millones para todos los programas alternos de educación.

“El menú de posibilidades para estudiar es amplio y le permite más facilidades al estudiante. Son flexibles y la persona puede elegir el que más se ajuste a sus necesidades”, dijo Álvaro Hernández, asesor nacional de Educación para Adultos del MEP.

Cada modalidad tiene sus propias características, pero en general le permiten a las personas llevar una o todas las materias, ir a tutorías, estudiar solas y presentan pruebas finales.

El estudiante no tiene que ir todos los días a un aula.

Las autoridades reconocen que el reto es grande pues, además de esa gente que no ha terminado estudios, se sabe que 117.000 personas en edad escolar y colegial no están en ningún sistema.

Unos crecen, otros bajan

Las escuelas nocturnas son una alternativa de estudio; sin embargo, están condenadas a la muerte, y hoy solo existen cinco en todo el país.

Mientras esta modalidad está por desaparecer, Herrera aseguró que más bien otras se consolidan.

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“Este año se fundó un colegio nocturno más, el año entrante esperamos abrir otro en Alajuela y varios lugares que tenían secciones las consolidamos como colegios”, puntualizó.

Agregó que el caso de telesecundarias es muy similar, pues este año aparecieron 15 más para los muchachos de zonas alejadas.

Con entrega

Marielena Gaitán es una de las 144.200 personas que, según el INEC, no han cursado ningún grado ni de primaria ni de colegio.

Pero esta vecina de Santa Bárbara de Heredia decidió este año dejar esas estadísticas e ingresó a la escuela nocturna Capacitación Obrera, en Heredia.

Está cursando el primer grado, y cuando no tiene quién le cuide a su hijo menor, Steven, este la acompaña a las clases.

Sobre su pupitre están los lápices, borrador, cuaderno y algún juguete del menor.

“Mis dos hijos mayores ya están en la escuela y yo quiero ayudarles, y necesito tener las bases para eso. Además, más adelante quiero estudiar educación preescolar para ser alguien en la vida”, confesó Marielena, de 26 años.

“No quiero perder las esperanzas de superarme y ayudar a otros”, agregó Gaitán, quien trabaja como servidora doméstica.

Tanto ella como sus compañeros de aula aseguraron que la tarea es difícil y cansada. Sin embargo, tienen un sueño en el cual coinciden: quieren ser parte, en un futuro no muy lejano, de quienes finalizaron el colegio.

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