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“Él no habla, no se mueve, no oye...”

Actualizado el 03 de marzo de 2014 a las 12:00 am

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“Él no habla, no se mueve, no oye...”

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Laurel, Corredores.- Consciente de que su hijo Adrián, quien, sufre parálisis cerebral, no está para asistir al sistema regular de educación, Silenia Yanes optó por no llevarlo más a la escuela de Paso Canoas adonde asistía a una aula integrada.

“La verdad, no hacíamos casi nada porque él no habla, no se mueve, no oye... ¡En fin! Yo me quedaba por horas acompañándolo hasta que la maestra ya se quedaba sola con él y lo único que hacíamos eran rayones; tenía muy poco avance”, explicó esta madre.

Silenia no podía darse el lujo de gastar a diario en taxis o buses para llevarlo a la escuela.

Su hijo ya tiene 15 años, y ahora solo lo lleva a las citas al Centro Nacional de Rehabilitación, (Cenare), en la capital, a 370 kilómetros de su casa.

El centro de enseñanza especial más cercano para esta madre y su hijo está en Pérez Zeledón, a 230 kilómetros, pero ella carece de medios para llevarlo hasta ahí de manera regular.

Itinerante. Hace algún tiempo, a Adrián lo visitaba una maestra en su casa, pero ya eso también se acabó porque, de acuerdo con Silenia, no se aprovechaba mucho tampoco. Según cuenta, solo iba una hora porque debía a atender a otros niños. Estas maestras son itinerantes (van de un sitio a otro).

Cuando puede, esta madre lleva a su hijo a sesiones de terapia en una clínica privada cercana. Es madre soltera y recibe una pensión para su hijo.

Fuera de esa ayuda no percibe ninguna otra para la educación de su hijo.

Hace algunos años el Consejo Nacional de Rehabilitación y Educación Especial le ayudó con un monto para que llevara al niño a Pérez Zeledón.

Ahora, se conforma con llevarlo periódicamente a las citas que le programan en el Cenare. “Es muy difícil llevar a Adrián a San José. Llegamos cansados, son 7 horas de viaje, él se estresa mucho”, agregó Silenia, de 43 años.

Con lo que ella más sueña es con adquirir una silla especial para su hijo. Aunque ha hecho intentos no ha podido, pues significa una inversión de casi $5.000, algo que está fuera de su alcance.

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