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Las 7 maravillas turísticas de Costa Rica: Las perlas del Caribe tico

Actualizado el 12 de octubre de 2014 a las 12:00 am

El modo de vida y el imponente paisaje de las entrañas limonenses resumen el encanto caribeño en una sola palabra: “paraíso”

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Las 7 maravillas turísticas de Costa Rica: Las perlas del Caribe tico

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Un hálito de relajación que flota en el aire, pecesillos de colores, sabor a coco, buena fiesta y mucho calipso. Bienvenidos al Caribe.

Aquí es obligatorio dejar el frenético ritmo capitalino en los últimos kilómetros de la ruta 32 porque, una vez que el camino muestra por primera vez el mar, surge una especie de hechizo o, si se quiere, de hipnotismo.

La vida bohemia camina en chancletas, tiene la piel tostada por el sol y pareciera no darse cuenta de que el calendario lleva prisa por consumir sus propias páginas.

Eso sí, desde este jueves y hasta el 21 de octubre, el ritmo cambia, las caderas se agitan, la fiesta se esparce por las calles del centro de Limón con motivo de sus carnales.

Los libros de escuela nos inculcaron que el Caribe tico constituye un gran crisol cultural formado por los afrodescendientes que importaron sus costumbres, su historia, su ritmo y su propia lengua. Pero una vez que el motor del vehículo se detiene en Puerto Viejo –uno de los sitios turísticos más emblemáticos de la costa limonense– es posible notar que los textos se quedaron cortos, cortísimos: es un mosaico de colores, de gustos, de ideas, y hasta de pieles blancas de pinta anglosajona.

De la mano del Instituto Costarricense de Turismo (ICT) realizamos un recorrido por los sitios emblemáticos del turismo caribeño. Si usted aún no conoce la zona, será mejor que apunte un viaje inolvidable en su lista de pendientes.

Paraíso inmaculado

Manzanillo es nuestra primera parada. Es una playa donde el desarrollo comercial se resume en un bar restaurante, un par de sodas de comida caribeña y pequeños locales de alquiler de equipo para hacer kayak.

La jornada comienza empuñando los remos para avanzar a través de las reposadas aguas de esta bahía.

Una vez a bordo de la canoa, el trayecto se disfruta mucho más si la mirada se sumerge en las aguas, donde la tonalidad turquesa se entremezcla con los matices de los corales.

Para quien nunca se haya subido a un kayak, los brotes de cansancio se verán recompensados al llegar a la punta emblemática de Manzanillo, esa que de cuando en cuando se ve en comerciales televisivos. El romper de las olas sobre la piedra resulta en un espectáculo de primera clase.

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Pero si usted es de los que temen adentrarse en el mar, caminar por los senderos es también una gran opción.

El ojo citadino está poco acostumbrado a prestar atención a las copas de los árboles o a las partes de abajo de las hojas. Pero para los guías lugareños es arte de todos los días, como para Florentino Grenal.

Sitios turísticos del Caribe.
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Sitios turísticos del Caribe. (William Sánchez)

Este nativo del Caribe llena sus días viendo los rostros perplejos de los extranjeros ante las maravillas naturales de Manzanillo, pero reconoce que el turismo nacional es escaso. Cada año, sirve de guía a muy pocos ticos.

Al entrar al refugio de vida silvestre, lo primero que advierte es que los límites cambiaron, que el rótulo que anuncia el área protegida y que antes estaba colocado en Cocles se pasó de lugar porque desde hace un par de años se luchó para sacar al pueblo de Manzanillo del área protegida.

“La belleza de Manzanillo es que no se ha desarrollado y todavía se mantiene la cultura afrocaribeña. Cuando la gente llega no ve tantos negocios y tantas construcciones. Eso es bellísimo y espero que se mantenga”, dice.

Coloridos Aleteos

Para el siguiente día, el timón cambia de lugar y nos trasladamos hasta Cahuita, uno de los mejores sitios del país para hacer snorkeling.

Ponerse la máscara y lanzarse de un solo chapuzón al agua fría es un requisito.

Las piedras en el fondo del mar acogen 123 especies acuáticas tropicales entre las que destacan el pez ángel, el pez león, la manta raya.

Pero el trayecto terrestre tiene también su belleza, y a primera hora de la mañana aparece José Ferguson para demostrarlo.

El hijo de Walter Ferguson –el padre del calipso local– tiene un conocimiento detallado de las especies de flora y fauna que atraen las miradas del turismo a Cahuita, pero es de ese tipo de personas que prefieren mantener la humildad. Comenzó como guía turístico a inicios de los años 80, primero como una cortesía con los visitantes, y luego como una fuente de trabajo.

Aunque lo primero que advierte es la necesidad de usar zapatos cerrados para hacer el tour a través de los senderos para evitar mordeduras de serpientes, él camina descalzo con absoluta seguridad, casi como si fuese invulnerable.

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Vote y participe esta semana en la rifa de dos premios: un viaje por los rápidos del río Pacuare, cortesía de Ríos Tropicales, para una personas o bien una noche de hospedaje, para dos personas, en el hotel Pachira Lodge, en Tortuguero.

Oasis de las tortugas

La tercera parada nos transporta a otra dimensión: un poblado en el que no hace falta fijarse antes de cruzar la calle... porque ni siquiera hay carros.

Para llegar a Tortuguero es necesario viajar en lancha durante una media hora a través de los canales. Hay dos opciones: se puede tomar el botebus, que cuesta ¢1.600 por persona, o utilizar una lancha privada, cuya tarifa promedio es de $30.

El nombre del lugar, por supuesto, hace alusión a su mayor atractivo turístico. A las costas acuden las tortugas verdes (de julio a octubre), baulas y carey (ambas entre febrero y marzo), y cabezonas, en menor medida.

Tras años de investigación, se ha tomado consciencia sobre la importancia de permitir a estos reptiles efectuar el proceso de desove sin perturbaciones, por lo que hoy solo se permite a los visitantes entrar a observar una tortuga en compañía de un guía certificado, y no caminar por la playa en busca del espectáculo, como ocurría tiempo atrás.

Apenas llega la luz del día, el centro de atención son las mansas aguas de los canales, que asemejan un espejo en el que a las 6 a. m. se reflejan decenas de lanchas con turistas a la expectativa de topar caimanes, aves y mamíferos en las orillas del río.

Pese a sus encantos, la región es una especie de tesoro escondido que solo consigue captar el interés de los extranjeros. “Toda una vida, la visitación de turistas nacionales a esta comunidad ha sido poca, posiblemente por el difícil acceso, o por la publicidad, que no se da mucho para la zona de Tortuguero”, dice Eddy Rankin, presidente de la Asociación de Promotores Turísticos.

Le toca a usted que, de aquí en adelante, eso cambie.

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Gloriana Corrales

gloriana.corrales@nacion.com

Periodista de Revista Dominical

Periodista en la Revista Dominical de La Nación. Es graduada de Ciencias de la Comunicación Colectiva con énfasis en Periodismo de la UCR. 

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