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Limón.- “El próximo 10 de octubre cumplo 105 años”, expresó Cecil Augustus Griffiths Ingram, ayer en su casa de barrio La Trinidad
La aclaración la hizo con una gran sonrisa pícara mientras que, a unos dos kilómetros de distancia, varios amigas y amigos suyos, “más chiquillos” , participaban en la celebración municipal del Día del Adulto Mayor. Todos son compañeros de la Red de Cuido.
Sin titubear, don Cecil comparte la receta para una vida larga y buena.
“La familia que tuve y que todos ellos me cuidan y me quieren mucho”, dijo.

Tiene una lucidez que impresiona y hasta hace poco trabajaba en el jardín, hacía pan y galletas y, por las mañana, se escapaba a nadar a Piuta.
Todavía es autónomo en casi todo, solo requiere ayuda para moverse en su silla de ruedas dentro de la casa.
“Las piernas ya no me aguantan”, explica al tiempo que señala sus delgados muslos y finas rodillas.
“A esas edades es un maestro del dominó. Cecil reta a cualquiera”, expresó Ronalito Babb, un abnegado colaborador del Centro Diurno para Ancianos de Limón.
Don Cecil vive en una cómoda casa, con su esposa Iris Shand, con quien tiene 51 años de casado. La unión nació luego de que ambos enviudaron.
“Fui a su casa y, supe que esa era la mujer de mi vida”, expresó don Cecil, cerca del mediodía, cuando estaba por almorzar un plato con arroz, pollo y ensalada de pepino.
La esposa, de 86 años, cuenta que ella andaba en busca de hombre “bueno” que le ayudara a salir adelante con sus hijos. No solo encontró eso, sino también uno muy apuesto.
Nunca fumó. Sin embargo, de vez en cuando se tomó algún “licorcito”, aunque su verdadera “debilidad” fue el baile, especialmente el de “cuadrillas”, que iba a practicar con su esposa en las noches de gala del viejo Black Star Line.
Además fue un apasionado del críquet, deporte de influencia inglesa que llegó a Limón a inicios del siglo pasado.
Eran tiempos en los que también había inclinación por la hípica, especialmente las carreras, aunque, en el caso de don Cecil, prefería la doma de potros.
En su dieta ,“nunca cerdo, tampoco langosta, tortuga, ni frijoles y solo un poquito de arroz”.
Doña Iris detalla que a él le gustan mucho los tubérculos, especialmente la yuca, ñame y el ñampí”.
Hoy en día pasa la mayor parte del tiempo en su casa y, su nueva pasión es seguir las Grandes Ligas en la televisión por cable, especialmente cuando juegan los Cachorros de Chicago.
“Que Dios vaya contigo a cualquier parte por donde andes”, sumó don Cecil a sus consejos para una larga vida.