
Los cantones guanacastecos de Santa Cruz y Nicoya preparan la construcción de dos rellenos sanitarios.
Los ayuntamientos ya cuentan con la viabilidad que otorga la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (Setena). Sin embargo, los proyectos no avanzan a la velocidad deseada por reclamos de diferentes sectores.
Los depósitos, según las autoridades locales, son urgentes, ya que el único relleno en la región está ubicado en Montes de Oro, Puntarenas.
En el caso de Santa Cruz, el aval ambiental se obtuvo desde diciembre de 2015.
María Rosa López, alcaldesa de ese cantón, explicó que sacaron, hace dos meses, la licitación para contratar a una firma que desarrolle la obra, pero el proceso se interrumpió porque uno de los interesados alegó que se dieron muy pocos días para presentar las ofertas.
De acuerdo con la jerarca, el municipio dio cinco días hábiles para presentar propuestas.
“Una de las compañías decidió presentar un reclamo ante el Tribunal Contencioso Administrativo para interrumpir el proceso de contratación, alegaron que eran pocos días para hacer la oferta.
”Me parece que fue una medida muy drástica”, agregó la alcaldesa.
López no precisó cuál fue la compañía que protestó por el plazo para ofertar. Ahora debe resolverse esta diferencia para reanudar el procedimiento.
El nuevo relleno se ubicaría en una propiedad de 33 hectáreas en barrio El Cacao y tendría una vida útil de 25 años, aproximadamente, según dijo López.
Del total del terreno, se utilizarán solo 13 hectáreas para ubicar siete celdas para el depósito de residuos sólidos. El resto de la finca se dedicará a actividades como reciclaje y viveros administrados por mujeres de la zona.
La inversión sería de ¢325 millones y la Municipalidad pretende recuperarla con la captación de los desechos de cantones como Hojancha y Carrillo. El gobierno local tiene proyectado cobrar ¢15.000 por tonelada recibida.
En el cantón de Nicoya, el Ministerio de Salud ordenó, desde 2011, ejecutar el cierre técnico de un vertedero local.
Un año después de esa orden, el Ayuntamiento consiguió el visto bueno para el cierre y la instalación de un primer depósito por 36 meses.
No obstante, el plan ha sido objetado por diferentes sectores de la comunidad.
“Nos preocupa lo que está pasando. Hay empresas (recolectoras de basura) que han estado ejerciendo presiones en los gobiernos municipales de la zona para que llevemos los desechos a rellenos que tienen espacios, pero que están muy lejos”, comentó Marco Antonio Jiménez, alcalde nicoyano.
En busca de una remediación al problema de la basura, Nicoya prepara un convenio con Coopeguanacaste R. L. para construir una planta incineradora.
Desde julio de 2015, el Ministerio de Ambiente y Energía firmó el reglamento para normar este tipo de actividades.
Otros sitios. Setena también analiza la viabilidad ambiental de un relleno sanitario en Coto Brus, Puntarenas y los cierres técnicos de botaderos en Pérez Zeledón y Pococí.
En abril pasado, la Secretaría autorizó el proyecto Bajo Pita, en San Miguel de Turrúcares, Alajuela. Este depósito tendría capacidad para 1.500 toneladas de basura diaria a lo largo de 53 años.
Semanas después, la Municipalidad de Alajuela anuló los permisos de uso de suelo para esta obra por considerarlos “contrarios al interés público por el que debe velar el gobierno local”.
La decisión del Ayuntamiento se produjo tras múltiples cuestionamientos a la iniciativa por parte de abogados, ambientalistas y agrupaciones de vecinos.
