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Entrevista

Ni más armas ni más vigilancia salvarán a Corcovado de oreros, dice René Castro

Actualizado el 20 de julio de 2013 a las 12:00 am

Luego de leer varios reportajes de este diario sobre el aumento de la extracción ilegal de oro en el Parque Nacional Corcovado, el ministro de Ambiente y Energía se compromete a tomar medidas para frenar los daños que sufre el área protegida. También se comprometió a evitar que las amenazas que reciben los guardaparques terminen en un nuevo caso como fue el asesinato del ambientalista Jairo Mora, en Moín de Limón.

René Castro Ministro de Ambiente y Energía

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Ni más armas ni más vigilancia salvarán a Corcovado de oreros, dice René Castro

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A la primera pregunta, el ministro de Ambiente y Energía (Minae), René Castro, dejó claro que la extracción ilegal de oro en el Parque Nacional Corcovado no es nueva, y que se dan “ciclos” o picos altos de la actividad, desde la década de los ochenta, del siglo pasado.

Reconoce que es poco lo que se puede hacer para evitar la invasión si antes no se atiende la compleja problemática socioeconómica de los habitantes de la península de Osa. Pese a eso, promete cambios radicales para preservar el parque que tiene la mayor biodiversidad del país.

Usted es el jerarca del Minae. ¿Cómo recibe que la extracción ilegal de oro tome fuerza en Corcovado?

La verdad es que para mí fue un deja vu . Así comencé mi primera actividad, cuando era viceministro de Gobernación, y me tocó ser el jefe de uno de esos patrullajes, que a usted le tocó ver para sacar oreros del Parque.

Ese parque tiene ese reto desde que se declaró (área protegida). Hemos venido sacando oreros, por ciclos, cada vez que el oro se dispara hacia arriba. Se han indemnizado en varias oportunidades, se les han pagado millones de colones. Me acuerdo casualmente, entre el 86 y el 90 dos veces se indemnizaron los grupos de oreros.

”Creo que hay dos parques nacionales, que son Corcovado y los de La Cruz de Guanacaste, que están en cantones con un índice de pobreza y de desempleo mayor, y que no han podido encontrar un punto de cooperación y de equilibrio con las comunidades aledañas, y siguen con la vieja ecuación, en que la única forma de cuidar es con armas, con guardaparques, con rangers (vehículos) y hacer operativos policíacos. Eso no es sostenible, y mientras no resolvamos los problemas sociales en esos cantones, no habrá fuerza de policía ni guardaparques suficientes para contener lo que pasa”.

Usted menciona que se debe atender lo social. ¿Qué se está haciendo en ese campo?

Se está cambiando el sistema de trabajo con las comunidades para generar, por ejemplo, pequeños proyectos de ecoturismo, pequeñas empresas que generen empleo alternativo, pero hemos tenido más éxito en otros sitios que ahí (en Corcovado).

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Por ejemplo, el modelo del Chirripó en cooperación con los arrieros, damas que cocinan, con la gente que facilita hospedaje, hace que incluso si hay un incendio en ese parque nacional, todo el mundo apoya. Hay una simbiosis entre el desarrollo económico y social y la protección ambiental que no hemos logrado en Corcovado.

Pero Corcovado es uno de los sitios con más biodiversidad que tiene el país y tiene buena afluencia de turistas.

¡Ah, pero es un parque...! No, no, el parque todavía es deficitario desde el punto de vista económico y es mantenido por otros parques del sistema nacional y por el subsidio que da el Estado.

“Tiene que haber un cambio más fuerte del modelo para que hayan más actividades de índole económico inducidas por nosotros, que las que hemos logrado hacer hasta la fecha. Creo que la salida de la compañía bananera, en las cercanías, y los fracasos de otros proyectos, como los de reforestación y otros, dejaron sin fuentes de empleo alternativo. Además, hay una cultura de casería de subsistencia que no es prohibida por ley, que combina con una gran dificultad de considerar fuera de riesgo un parque nacional. Entonces, en mi opinión, debemos acelerar el modelo de interacción con las comunidades.

“Hasta el año pasado la Contraloría General de la República nos autorizó el modelo, pero es lento, burocrático... en esos dos extremos, o hacemos algo para acelerarlo o no vamos a poder sostener una interacción negativa con la comunidad en que nosotros somos como policías cuidando a los propios vecinos que no incursionen para producir su sustento”.

Más allá de eso, el problema de la orería va en aumento y así lo confirman las propias autoridades ministeriales en Osa.

El problema es que eso (las detenciones) es lo único que hemos podido hacer en los 30 años del parque. Cada vez que hay un ciclo, y una escalada de los precios del oro, o del desempleo, hemos tenido que actuar policialmente. Eso vamos a volverlo hacer.

 LUIS NAVARRO / ARCHIVO
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¿Cómo lo van a hacer si los guardaparques ni siquiera tienen armas? Desde hace meses, el mismo Minae se las quitó.

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Hemos pedido al Ministerio de Seguridad Pública que nos ayude a acelerar el proceso de cambio de armamento y entrenamiento de los nuevos guardaparques.

Ese parque tiene ese reto desde que se declaró (área protegida). Hemos venido sacando oreros, por ciclos, cada vez que el oro se dispara hacia arriba. Se han indemnizado en varias oportunidades, se les han pagado millones de colones. Me acuerdo casualmente, entre el 86 y el 90 dos veces se indemnizaron los grupos de oreros.

”Eso –la falta de armamento– es una realidad y nos ha obligado a depender mucho más de la Fuerza Pública. Hemos llegado a un acuerdo con el ministro de Seguridad (Mario Zamora) y nos van a trasladar algunas armas, especialmente, carabinas que ya la Fuerza Pública no utiliza, y van a sustituir algunos rifles M1 muy viejos que nosotros tenemos”.

¿Cuándo se hará eso?

Tenemos la idea de hacerlo la próxima semana. Eso es una acción solo de corto plazo, que lo que hace es detener policialmente a la gente, y la llevaremos ante los jueces.

Esperamos que los Tribunales de Flagrancia finalmente castiguen a quien incursiona en el parque a buscar oro. Eso habrá que hacerlo así para parar una herida abierta. En el mediano y largo plazo hay que generar oportunidades para la comunidad, lo que no hemos hecho suficientemente en esa zona.

Antes dijo que se trabajará con las comunidades. Pero, ¿cómo sacar de la orería a una persona que gana hasta ¢1 millón durante uno o varios días extrayendo oro?

Por eso, tenemos que usar también la fuerza policíaca y llevarlos ante los jueces para que vean que, ciertamente, hay beneficios muy grandes (de extraer oro), pero también hay costos que pueden ser mayores, como terminar en la cárcel.

Además, yo creo que efectivamente hay algún porcentaje de esa gente que tiene la cultura del orero de que si encuentran algo luego pasan unos días de fiesta, de parranda, pero eso es propio de un comportamiento de poblaciones con alta inseguridad en sus títulos de propiedad, en sus normas de subsistencia.

La experiencia que tenemos en otras comunidades es que cuando uno logra que la gente se integre a trabajar, tenga fuentes de empleo seguras, tenga seguro social, asegurar que lleva el sustento al hogar y hacerlo de una manera lícita, hay un porcentaje de gente que prefiere la estabilidad y que prefiere la seguridad. Eso lo hemos vivido en otras áreas del país, donde pasamos de la confrontación a la cooperación con las comunidades.

Ese parque tiene ese reto desde que se declaró (área protegida). Hemos venido sacando oreros, por ciclos, cada vez que el oro se dispara hacia arriba. Se han indemnizado en varias oportunidades, se les han pagado millones de colones. Me acuerdo casualmente, entre el 86 y el 90 dos veces se indemnizaron los grupos de oreros.

”En Corcovado todavía tenemos el sistema original, que era el parquista, que son hombres armados protegiendo una frontera y poca interacción con las comunidades. Vamos a invertir recursos importantes en Corcovado y bahía Ballena, haciendo senderos que hagan una visitación más agradable de gente que pueda gastar más quedándose en las zonas aledañas.

“Por otra parte, el proceso burocrático de contratación, aún con el préstamo del BID, es extremadamente lento, lo que permite es hacer cuatro o cinco parques al año, a pesar de que tenemos ahí $21 millones aprobados. Y el sistema de traslado o tercerización de algunas labores, que tienen la ventaja que liberan a guardaparques que hoy tienen que hacer de cocineros, tiqueteros... y les permite hacer su trabajo fundamental, y ese trabajo lo contrata a la comunidad, tiene también ese efecto, aumenta el personal.

”Otro punto es que el Minae, desde 1998, cuando yo fui ministro, no ha subido las plazas de guardaparques. Ese reclamo lo tengo de los sindicatos y de los guardaparques, y eso es así”.

Entonces, estamos preparando un plancito de largo plazo en donde también pueda haber una subida racional en el número de personal y los recursos que se asignen en la tecnología nueva para tener un plan de ahora a diez año, para adecuarnos a las nuevas realidades.

El Instituto Internacional en Conservación y Manejo de Vida Silvestre denunció lo de la orería el año pasado. En ese entonces, el Minae prometió 120 guardaparques auxiliares más, minihelicópteos, tecnología GPS y otras cosas. ¿Cuáles de esas promesas se han cumplido?

Solo los 120 guardaparques no. Con los minihelicópteros ya pasamos las pruebas, y digamos que teníamos dudas de si nos iban a servir en las áreas ventosas, y la verdad es que funcionaron bien. Se alquilaron dos minihelicópteros con autonomía de vuelo de cuatro horas.

P: ¿Cada cuánto se están utilizando?

R: Bueno, no tengo el dato exacto de cuántas horas se asignan a cada región. La idea era que estuviera uno estacionado en la zona norte y otro en la zona sur y que cualquier director regional tenga asignado un número de horas, pueda llamar y dar la orden sin tener que pasar por toda la pirámide burocrática. Eso ya está funcionando. Ahora las contrataciones se harán todos los años.

¿Hay más acciones concretas?

Vamos a acelerar el proceso de destrucción de túneles, algo que es complejo. Los vamos a destruir y a tapar. Ya hicimos un trabajo de esos, y vimos ajustes que hay que hacer, y le estamos pidiendo ayuda al ICE, que tiene ingenieros expertos en suelos y también los llamados “tuneleros”.

“Lo otro es que asignamos ya unos recursos para fomento de pequeñas empresas para ayuda a la comunidad, pero eso no es de un día para otro”.

Una de las denuncias más graves de los guardaparques es que han recibido amenazas. ¿Cómo se puede garantizar que esas amenazas no se conviertan en un caso como el del ambientalista Jairo Mora, en Limón?

De dos maneras. Ese tipo de oreros (los que consumen drogas), que no son la mayoría, yo creo que no hay otra salida que sea la acción policíaca; esto es, lograr que se de el mayor número de condenas y más afectivas. Yo creo que el otro tipo de orero, el de subsistencia, es el que provee la base social de apoyo para, incluso, esos otros. Si logramos generar mejores condiciones sociales, la base de apoyo se pierde y nos es más fácil confrontar lo que es la delincuencia de drogas.

“Lo otro es que en sitios donde hay oro, pues vamos a tener que implementar un sistema de patrullado, supervisión y control, y estamos pensando incluso en supervisión electrónica.

”Hemos asumido el compromiso de que al guardaparques se le va a renovar su capacitación y entrenamiento. Ellos tienen autoridad policial, y se les va a pagar también el riesgo policial, y se les va a pagar un seguro de ese tipo, como el que tiene la Fuerza Pública. Esperamos que eso esté listo este mismo año”.

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