Costa Rica acumula 13.000 toneladas de basura informática que impactan de forma directa el ambiente, al no contar con ningún tratamiento, y se convierten en un riesgo para la salud humana.
Monitores, fotocopiadoras, escáners, filtros, toner , fuentes de poder, cámaras fotográficas, baterías y teléfonos celulares, son algunos de los productos que al final de su vida útil son desechados sin recibir el manejo adecuado.
Estos artefactos tienen metales pesados, como plomo, ácido de plomo, mercurio y cadmio, que pueden afectar la salud, dijo Eugenio Androvetto, de la Dirección de Protección al Ambiente Humano del Ministerio de Salud.
Si bien hay conciencia de los daños ecológicos, el Ministerio del Ambiente y Energía (Minae) y el Ministerio de Salud aún no ponen en marcha planes para evitar este tipo de contaminación.
“No hay programas de recolección ni de tratamiento”, aceptó Androvetto, quien señaló que trabajan en un Plan Nacional de Manejo de Desechos.
Lo que sí dijo, es que “existe gran preocupación por la cantidad de residuos que están en los vertederos, rellenos sanitarios y los que las familias puedan poseer en sus casas”, afirmó.
Tóxico. Las sustancias que poseen los desechos pueden contaminar el ambiente y por ende a las personas, pues son cancerígenos o afectan órganos vitales como el cerebro, riñones, hígado y otros, advirtió Androvetto.
Marco Chinchilla, de la oficina de Gestión de Residuos Sólidos del Ministerio del Ambiente y Energía (Minae), dijo que la cifra de 13.000 toneladas sale de un estudio sobre el peso de las importaciones de equipos informáticos entre 1996 y el 2006.
A estos aparatos se les les calcula una vida útil de cuatro años, tras lo cual, son desechos.
El problema con los componentes es que tienen “una gran cantidad de materiales tóxicos que tienen un impacto en la salud humana”, declaró Chinchilla.
Esto representa un riesgo al ambiente por medio de la contaminación de suelos, aire y agua, dijo.
María Guzmán, coordinadora de la Dirección de Gestión de Calidad Ambiental del Minae, dijo que trabajan con el Ministerio de Salud en la preparación de un decreto que crea “todo un sistema” para garantizar que los productos informáticos reciban tratamiento de parte de los importadores, mediante un esquema de “ganar-ganar”.
A la fecha, la normativa no se ha firmado, y la basura electrónica cae en ríos, potreros, predios y botaderos sin la menor atención.
“El decreto promueve la creación de unidades de cumplimiento, que establecen responsabilidades ambientales de los importadores sobre los productos informáticos que traen al país”, indicó Guzmán.
Nuevo modelo. Con la normativa pretenden que importadores, distribuidores y comerciantes finales integren estas “unidades de cumplimiento” para crear un sistema de registro del equipo importado.
“Buscamos que se le pueda seguir la ruta (al producto) para que cuando no sirva, se pueda entregar a un centro de acopio, para que se tenga un registro”, dijo Guzmán.
Una unidad de cumplimiento responde a la agrupación de uno o más importadores, comercializadores o distribuidores de equipos.
Con el plan, estas unidades tendrían su sistema de gestión por medio de la contratación de los servicios de terceros para el transporte, la recolección y el reciclaje y disposición final, pero por ahora solo hay dos empresas identificadas que hacen esta labor.