| Seguridad y estabilidad son indispensables para etapa de cambios

Límites y comunicación fortalecen salud mental de los adolescentes

Expertos recalcan importancia de la estructura y el acompañamiento

75% de estos problemas empiezan durante la niñez y la adolescencia

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Adaptarse a los cambios inherentes a la adolescencia es difícil, pero hacerlo solo y en una cancha que no está marcada, puede desbordar a cualquiera.

Por ello, acompañar a los jóvenes con reglas claras y una comunicación estrecha, son elementos clave para darles seguridad y confianza en medio de la incertidumbre de la transición.

Estos son dos de los consejos primordiales que ofrecen expertos en psiquiatría a los padres de familia, para promover la salud mental de los adolescentes.

El jefe de la Clínica del Adolescente, del Hospital Nacional de Niños (HNN), Alberto Morales, señaló que los límites son fundamentales para evitar o disminuir las conductas de riesgo como el sexo desprotegido y la experimentación con las drogas.

“Para los papás, la palabra clave es contención: que los adolescentes tengan un espacio donde se sientan queridos y con límites claros”, señaló Morales.

“La contención ayuda a que no sientan que se les está desarmando el mundo, pero tienen que ser límites lógicos y que se adapten a su etapa de desarrollo”, añadió.

Otros elementos que contribuyen a la salud mental son los espacios verdes y recreativos, grupos como los scouts o religiosos y actividades artísticas y deportivas.

El psiquiatra experto en adolescentes, Marco Díaz, resaltó el valor del diálogo con los jóvenes sobre todos los aspectos de sus vidas, incluyendo las reglas.

Para Díaz, es indispensable que los jóvenes sientan que su criterio es tomado en cuenta y que cuando está bien argumentado, puede modificar las reglas. Sin embargo, aclaró que no debe perderse el papel del padre y que cuando no hay consenso, la voz del adulto debe primar.

El tiempo de calidad con los padres también es clave, y esto no se logra con ir al cine una vez a la semana; requiere de una participación continua y constante, con padres accesibles.

Riesgos. Mientras tanto, la pobreza y las carencias afectivas , así como la desintegración familiar, son factores que exponen a los menores a los trastornos mentales.

El psiquiatra Luis Diego Herrera Amighetti resaltó la correlación que hay entre el incremento de diagnósticos de este tipo y el aumento en el número de hogares con madres solteras.

“Yo no considero que sea indispensable la figura masculina, pero las madres solteras tienen una serie de presiones que hacen más difícil desempeñarse en el papel tradicional de madre y de autoridad”, explicó Herrera.

“Con los jóvenes en hogares de este tipo hay más problemas de adaptación, agresividad y desempeño en el colegio. Esto va de cerca con la exclusión y desventaja socioneconómica”, añadió el experto.

Intervención oportuna. Además de reducir los factores de riesgo, los padres deben saber aprender a identificar comportamientos sugerentes de un trastorno mental para poder dar una respuesta oportuna.

Según Díaz, el aislamiento progresivo y prolongado, el abuso del alcohol, las conductas violentas o destructivas y las mentiras recurrentes, son algunas señales de que algo podría andar mal.

Deben ser señales de alerta las mentiras recurrentes, los accidentes frecuentes, el mal rendimiento académico y las actitudes muy críticas con ellos mismos. Herrera recalcó que, cuanto más temprano se detecta un trastorno y se trata, mejor el pronóstico.

“Es mentira que los adolescentes sean normalmente depresivos. Tampoco es normal que pasen peleando todo el día o desafiando la autoridad de manera sostenida”, advirtió Herrera.

“Un problema que no se trata a tiempo, puede durar toda la vida. Antes teníamos la idea de que los niños y adolescentes no tenían problemas de salud mental, pero ahora se sabe que el 75% de los problemas de este tipo empiezan en la niñez y la adolescencia.

”Identificarlos tempranamente y tratarlos, es apostar a que van a er adultos más sanos. Ahí es donde tenemos que enfocar los recursos porque un adulto con 10 años de evolución es mucho más difícil de atender”, expresó Herrera.

Morales resaltó que si bien el pronóstico depende de muchos factores, incluidos los genéticos, las consecuencias de un trastorno dependen enormemente de la atención temprana.

Con el tratamiento adecuado, el paciente podría llevar una vida completamente normal.

“Con buena intervención y medicina, se responde muy bien. Sin embargo, si un trastorno como una depresión grave no se atendió a tiempo, el joven podría engancharse con una adicción e incluso tomarse la vida”, advirtió Morales.

“Esta atención oportuna permite explicarles a los pacientes crónicos cuándo tienen que buscar ayuda. Si podrá recibir la atención adecuada y oportuna en la Caja, eso no lo sé”, alertó.

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