Aunque descontaba una pena relativamente baja (4 años de cárcel por robo agravado y usurpación de libertad), Jovel Guillermo Araya Ramírez fue el cebrero tras el escape de La Reforma.
Varios hechos confirman a las autoridades esa hipótesis.
Araya, de 48 años, era uno de los hombres que portaba un arma de fuego al salir de la celda. Además, fue quien llamó desde un celular a su contacto en las afueras del presidio.
Así lo dieron a conocer los vigilantes que el grupo utilizó como escudo humano para salir de la prisión.
“Ese hombre (Araya) tenía la capacidad financiera para algo así. Él era el líder”, confirmó el director de Adaptación Social, Guillermo Arroyo.
El vehículo que llegó a recogerlos –descrito como tipo 4x4, oscuro– encontró a los prófugos a unos 400 metros de La Reforma, cerca de un cruce de caminos.
Lo conducía un solo hombre, quien cedió su asiento a Araya. También en ese carro huyó Víctor Urbina Molina (12 años por robo agravado y 15 por violación).
Para las autoridades ese es el segundo cabecilla.
Abandonados. Al vehículo –al parecer es un Pathfinder– entraron solo seis de los reos y sus cuatro agentes rehenes.
Otros dos presidiarios no encontraron cupo. Ellos tuvieron que huir a pie.
Las autoridades estiman que estos se sumaron al escape para aprovechar la oportunidad y no necesariamente por formar parte del plan.
Se mantiene la búsqueda de Johnny Rodríguez Moya, Douglas Quirós Happer, Roberto Clark Torres, Freddy García Jarquín, Rafael Herrera Castro y Alberto Martínez Hernández.
Todos descontaban sentencias por abusos deshonestos, robo agravado, privación de libertad, secuestro, violación, lesiones graves, homicidio y portación de armas, entre otros.
El Organismo de Investigación Judicial cuenta con los teléfonos 295-32-54, 295-35-13 y 295-36-39 para la recepción de datos.