“Todo estaba lleno de cadáveres carbonizados”, manifestó uno de los empleados que acudieron al lugar del siniestro.
“No queda nada que se parezca a un avión, es horroroso, está todo quemado”, dijo por su parte un guardia civil.
Lo que hubiera sido el inicio de unas vacaciones estivales en las bellas Islas Canarias, uno de los destinos preferidos por muchos en el mes de agosto, se convirtió en una de las mayores tragedias de los últimos años en España.
“Esto pinta muy mal”, se lamentaba el padre de una pasajera que esperaba la llegada de su hija en Gran Canaria.
“El avión estaba todo partido, todo estaba lleno de cuerpos”, dijo un trabajador del aeropuerto. “No he visto algo así en mi vida”.