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¿Puede toser un presidente?

Actualizado el 18 de septiembre de 2016 a las 12:00 am

La supuesta debacle de la salud de Hillary Clinton, candidata demócrata a la Casa Blanca, ha encendido un debate en torno a la importancia de la salud de un líder político y a su derecho a la intimidad

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El escrutinio a la salud de Hillary Clinton ha abierto un nuevo debate en la campaña. | FOTO: AP PHOTO/ANDREW HARNIK

El cuerpo de Hillary Clinton se inclinó levemente hacia atrás, justo antes de subir a la camioneta negra –y, casi con seguridad, blindada– que le esperaba tras un acto conmemorativo el quinceavo aniversario de los atentados del 11 de setembre.

Así comenzó la más reciente fábula de esta campaña presidencial estadounidense que, en más ocasiones de las que quisiéramos admitir, parece salida de la imaginación de un novelista de humor y terror (ambos géneros en simultáneo, sí).

Apenas unas horas más tarde, tras refugiarse en el apartamento de su hija, cerca de Manhattan, donde se realizó el acto, Clinton apareció frente a centenares de cámaras de medios de comunicación. Sonreía, caminaba con frescura, saludaba, “Me siento mucho mejor”, “No hay nada de qué preocuparse”, “Es un hermoso día”, y luego su equipo de comunicación reveló que la mujer había sido diagnosticada, dos días antes, de neumonía.

La enfermedad la había forzado a cancelar un recorrido por las costa oeste durante la semana que recién pasó.

Donald Trump, su contrincante republicano en la carrera presidencial, no desaprovechó la oportunidad, tildando a la mujer de débil y poco preparada físicamente para someterse a las presiones propias del cargo de Persona más importante del mundo occidental que ambos se disputan.

Ahora, ambos candidatos están siendo sometidos a presiones de distintos medios que exigen la publicación de sus registros médicos porque el pueblo estadounidense merece un presidente con perfecto estado de salud. Otras voces, sin embargo, aseguran que este nuevo debate es torpe, una distracción de los verdaderos asuntos políticos en juego cuando la campaña por la presidencia se enrumba hacia sus últimas ocho semanas.

Es, pese a todo, comprensible cierta preocupación. Clinton, de 68 años, y Trump, de 70, son la pareja de candidatos mayoritarios de mayor edad en la historia de la democracia estadounidense.

¿Qué será del mundo si alguno de ellos tose?

Salud, señor presidente

Franklin D. Roosevelt es considerado uno de los tres más importantes presidentes en la historia del país norteamericano, junto a Abraham Lincoln y George Washinton.

Durante sus mandatos, Roosevelt no solo debió reconstruir el país tras la devastadora crisis económica de 1929 y la recesión de principios de la década de los años 30. También fue uno de los tres líderes del bando de los aliados durante la Segunda Guerra Mundial.

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Es casi seguro que Roosevelt no habría llegado al poder si los medios de la época hubieran hecho mella del hecho de que padecía polio. Son pocas las fotografías que existen del presidente en la silla de ruedas desde la que dirigió los esfuerzos contra la Alemania Nazi y el Japón imperial.

Tampoco se hizo un festín mediático en torno a la delicada salud de John F. Kennedy, quien padecía de la enfermedad de Addison –una deficiencia glandular–, así como dolores de espalda crónicos y otros padecimientos.

Ronald Reagan sufría de pérdida cognitiva, evidente casi desde el momento en que se sentó en la oficina oval, tanto en público como en privado.

En 1982, solo un año después de haber sido elegido presidente, Reagan felicitó a la gente de Bolivia durante su visita a Brasil; a su perro lo llamaba por el nombre incorrecto.

Calvin Coolidge, presidente entre 1923 y 1929, padecía de una severa depresión como consecuencia de la muerte de su hijo de 16 años. George Bush padre lidiaba con hipertiroidismo.

¿Ha llegado el escrutinio demasiado lejos? ¿Tiene un líder político derecho a enfermarse? ¿Puede alguien dirigir un país y al mismo tiempo batallar contra su salud?

La mayoría de medios estadounidenses dicen que no.

La historia dice que sí.

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Danny Brenes

danny.brenes@nacion.com

Periodista de entretenimiento

Se unió a Grupo Nación en el 2012. Escribe para la Revista Dominical desde principios del 2015. Trabajó en la revista Su Casa y en 89decibeles.com.

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