Mundo

México endureció reglas de construcción en 1985, pero no todos cumplieron

Actualizado el 22 de septiembre de 2017 a las 05:46 pm

Mundo

México endureció reglas de construcción en 1985, pero no todos cumplieron

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

México

Sergio López recorre Ciudad de México revisando edificios en riesgo de derrumbe y aún no se resigna a la idea de que el colegio Enrique Rebsamen, en el que murieron 19 niños y seis adultos, se haya derrumbado con el terromoto del martes.

"Debió haber aguantado. No debió caerse", dice con rabia este hombre, perito especializado en estructuras que conoce a la perfección los reglamentos que instauró la ciudad tras el sismo de 1985, en el que fallecieron más de 10.000 personas.

Cientos de soldados, trabajadores de rescate y voluntarios permanecen en silencio mientras un perro busca entre los escombros de una fábrica de ropa de cuatro pisos, en la Ciudad de México, derribada por el terremoto de magnitud 7.1 grados. (AP)

"El reglamento cambió muchísimo. En 1985 el reglamento de construcción tenía como 80 hojas y ahorita es un ladrillote (libraco) de aproximadamente unas 600", refiere López, de 55 años, mientras conduce hacia un edificio que requiere revisión.

LEA: Terremoto de 7,1 sacude México y deja decenas de muertos

El terremoto del martes, que coincidió con el 32 aniversario del sismo de 1985, hizo colapsar 39 edificios en Ciudad de México, donde unas 600 construcciones deben ahora ser revisadas para verificar el estado de su estructura, según el alcalde Miguel Angel Mancera.

Entre los cambios que las autoridades instauraron tras el desastre de hace 32 años, que dejó en ruinas varias zonas de esta metrópolis de 20 millones de habitantes, está el uso de concreto reforzado con acero y la distribución de cargas. A eso se suman las vías de escape que deben tener las edificaciones.

"Antes se construía y se plantaban los muros y sobre esos muros ponían losas (techo). Ahora ya tienen que distribuir las cargas", dice a la AFP Jonathan Uraga, un ingeniero de 30 años que también revisa edificios por posibles daños.

Sergio López señala que gracias a esas nuevas reglas, la tragedia no se parece a la de 1985.

Sin embargo, afirma que los edificios que se cayeron "o fueron construidos antes de 1985 o la verdad fueron mal construidos, como el de la escuela".

Un rescatista abraza a un pariente de María Ortiz, cuyo cuerpo fue recuperado este 22 de setiembre en la Ciudad de México, cuatro días después del terremoto que golpeó el centro del país. (AFP)

En el terremoto del martes, los barrios que mayor daño sufrieron fueron los de colonia Roma y colonia Condesa, que se caracterizan por tener construcciones de las primeras décadas del siglo XX.

Pese al trágico balance que deja el terremoto, con casi 300 muertos, Christian Ledezma, académico de Ingeniería Estructural de la Universidad Católica de Chile, opina que el daño en las construcciones fue limitado.

LEA: Mueren 21 niños en una escuela derrumbada por terremoto en México

"A la distancia, cuando se mira en términos porcentuales, la cantidad de edificios que colapsaron en la cantidad total de edificios en Ciudad de México, no es un porcentaje muy grande", dijo Ledezma a la AFP.

Al igual que en México, Chile endureció su normativa de construcción antisísmica tras el fuerte terremoto que sufrió en la zona central del país en 1985.

Desde esa fecha, con varios terremotos a cuestas –entre ellos uno de 8,8 de magnitud en 2010 seguido de un tsunami que dejó más de 500 muertos–  ha actualizado sucesivamente su normativa. La más reciente data de 2011.

"Las normas chilenas son muy recientes. En México se modificó después del terremoto de 1985. Se aumentaron los estándares, se adecuó a la realidad de ese terremoto", refirió a la AFP la ingeniera sísmica y académica de la Universidad de Santiago, Paulina González.

"Nos pasa mucho en todos los países sísmicos: las normas nacen como respuesta a los distintos terremotos sufridos. En el caso chileno ha sido así, cada actualización de la norma fue porque hubo un terremoto que nos enseñó alguna cosa nueva", indicó Ledezma.

Arturo Ramírez, ingeniero civil de la mexicana Universidad Autónoma Metropolitana, explicó que en México las normas actuales "son muy estrictas precisamente porque las vivencias de los últimos terremotos nos han enseñado que hay cosas que tomar en cuenta".

"Justamente este año iba a salir el nuevo reglamento del Distrito Federal. Pero a raíz de estos acontecimientos están encontrando nuevas incertidumbres. Seguramente el nuevo reglamento no va a salir este año, sino en 2018, y va a ser de los más restrictivos del mundo", refirió.

Para los peritos mexicanos, parte del problema es que en ocasiones los habitantes hacen cambios en sus viviendas que no consideran la adecuada distribución de las cargas ni las reglas de la ciudad.

Familias con parientes que quedaron bajo los escombros protestan por las intenciones de remover escombros con maquinaria y piden más tiempo y esfuerzo para hallar a sus seres queridos. (AP)

Sucedió en un edificio de departamentos, que revisó Sergio López un día después del sismo. Por querer ampliar la casa, se quitaron los muros que sostienen la carga y hay importantes grietas.

"Las personas por iniciativa propia remodelan y cambian las casas sin la supervisión. Hacen los cambios porque quieren una casa más espaciosa, olvidándose de que alteran la estructura", agrega el experto.

La esperanza sigue viva. Una montaña rusa de esperanza y angustia vivían este viernes familiares de personas reportadas con vida en edificios colapsados pese a haber pasado más de 72 horas bajo las ruinas que dejó el violento sismo de 7,1 grados.

Socorristas locales e internacionales desplegaban su máximo esfuerzo para encontrar supervivientes y evitar a toda costa que se sumen a la lista de muertos.

Se repetían escenas estremecedoras, como cuando decenas cantaron el himno mexicano tras concluir labores de rescate, los especialistas japoneses quitándose su casco y haciendo una reverencia ante un cadáver que recuperaron o un voluntario que le dice jocoso a una joven que rescataron que los tendrá que invitar a cenar a todos.

El protocolo posterior a sismos marca que las posibilidades de sobrevivencia de una persona atrapada en escombros llegan a su límite a las 72 horas, pero en otros desastres la resistencia humana ha superado expectativas, como en el terremoto de 1985. Desde el presidente Enrique Peña Nieto hasta el alcalde de la ciudad, Miguel Mancera, las autoridades han reiterado el compromiso de prolongar el rescate hasta que se agoten las señales de vida.

En el sur de la ciudad, la confirmación de que dos mujeres están vivas bajo las ruinas de un edificio de condominios atiza la esperanza.

"Hay una mujer, maestra, que vive en aquel extremo del edificio y hay cuatro topos (rescatistas) ahí", dijo a periodistas Paula Martínez, una brigadista.

"¿Donde están los (rescatistas) japoneses especializados? Hay otra mujer, todavía no han tenido contacto físico con ella pero sí contacto auditivo", agregó.

LEA: Terremoto en México: ¿Cómo ayudar desde Costa Rica?

Mientras tanto, en el céntrico barrio Roma, Teresa Ramírez, una bombera de 45 años, confiesa sentirse impotente por la falta de profesionalismo que ha observado durante la emergencia. "Gracias a Dios llegaron expertos internacionales porque ya querían meter maquinaria pesada", afirma la mujer, cuya prima, una contadora de 42 años, está atrapada en un edificio.

México llora a niños muertos en escuela colapsada (AFP)

Bajo la montaña de ruinas en la que se convirtió este edificio de siete pisos también se alberga la esperanza de hallar gente con vida.

Familiares aseguran que al menos una decena de personas permanecerían en lo que fue el cuarto piso, por lo que rescatistas japoneses e israelíes llegaron a reforzar la búsqueda.

Colgado de una cuerda, un letrero rojo escrito con letras negras resume el clamor general: "No a la maquinaria, sí a la esperanza". Abajo se enumera a ocho personas que seguirían cautivas en el derrumbe.

  • Comparta este artículo
Mundo

México endureció reglas de construcción en 1985, pero no todos cumplieron

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota