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Las frutas perfectas, un lujoso regalo en Japón

Actualizado el 01 de octubre de 2013 a las 12:00 am

Un racimo de uvas puede venderse hasta por $4.000

Los nipones no escatiman en la tradición de hacer este tipo de regalos

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Las frutas perfectas, un lujoso regalo en Japón

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Tokio. AFP. Los turistas despistados que entran en las fruterías de los grandes almacenes de Tokio podrían creerse en una joyería: allí las uvas, manzanas y peras se exponen como objetos de lujo y se venden a precios exorbitantes.

Las formas tienen que ser perfectas y las frutas no se venden por kilo sino por unidades. Las manzanas están envueltas en muselina blanca para evitar cualquier impacto que pudiera estropearlas. Lo mismo ocurre con los melocotones o las peras, envueltos con sumo cuidado y colocados en pequeñas cajas de plástico transparente.

 Miyuki Kaida muestra un paquete de uvas perfectas en el mercado donde trabaja,  en Tokio.   | AFP.
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Miyuki Kaida muestra un paquete de uvas perfectas en el mercado donde trabaja, en Tokio. | AFP.

Los racimos de uvas también se venden por unidades, como si fueran perlas de un collar, igual que las cerezas, comercializadas de diez en diez en cajas de plástico y con los rabos alineados en el mismo sentido.

Los precios también son de lujo. En julio, un racimo de uvas Ruby Roman, una variedad de la prefectura de Ishikawa, en el centro-oeste del país, se vendió por 400.000 yenes (unos $4.000); es decir, una media de 11.000 yenes por uva.

En Japón también es famosa la subasta que se organiza en cada mayo para adjudicar dos melones perfectos de la región de Hokkaido, la gran isla del norte. Este año, los melones, presentados en una caja de madera como si fueran botellas de vino gran reserva, se adjudicaron por 1,6 millones de yenes.

Fruta perfecta, un lujo en Japón (AFP)

Incluso en tiempos de crisis, los japoneses no escatiman a la hora de comprar frutas , sobre todo para regalarlas, siguiendo la tradición muy arraigada en el país del omiyage , los pequeños presentes que pautan la vida social.

“La mayoría de nuestros clientes compran frutas para regalar; por eso buscamos los mejores productos en todo Japón”, explica Yoshinobu Ishiyama, gerente de la frutería Sun Fruits, en el centro de Tokio. “Queremos productos excepcionales y sobre todo de sabor delicioso”, afirma.

En este templo de música suave y baldosas blancas dedicado a la fruta, el señor Ishiyama no vende melones de Hokkaido, pero tiene uvas Ruby Roman a 31.500 yenes ($315) el racimo.

Para los compradores con menos recursos, la tienda ofrece un enorme melocotón blanco a 2.625 yenes o un racimo de uvas moscatel de Alejandría a 7.350 yenes. Guardado cuidadosamente en un armario refrigerado está el rey de las frutas para regalar: el melón cantaloup, perfectamente esférico con la piel sin la más pequeña marca, vendido a $157 por unidad.

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En Japón regalar fruta es una tradición, y el precio y la calidad determinan el afecto o la estima que tiene el que regala hacia sus parientes, colegas de trabajo o su jefe.

Si las dos partes tienen el mismo estatus social, los regalos son equivalentes: una persona que regala por ejemplo una caja de cerezas de 4.000 yenes recibirá a cambio unos mangos de 5.000 yenes .

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