
TIFLIS (AFP) La jefa de la diplomacia de Estados Unidos, Condoleezza Rice, llegó el miércoles a Georgia convertida en aliada, para pedir "neutralidad" a Rusia, en un momento de creciente tensión entre Moscú y Washington en el Cáucaso y a raíz del escudo antimisiles norteamericano.
Estados Unidos quiere que Rusia se mantenga "neutral" en la crisis que opone Tiflis a sus territorios separatistas de Abjasia y Osetia del Sur.
"Rusia aumentó considerablemente sus presiones políticas y militares sobre Georgia", declaró un responsable del departamento de Estado a los periodistas que viajaban con Rice, refiriéndose a los refuerzos militares enviados recientemente por Moscú a Abjasia para una fuerza de mantenimiento de la paz.
"Rusia debe recobrar su papel de árbitro de paz neutro" en vez de correr el riesgo de convertirse en una "parte del conflicto", declaró este diplomático que quiso mantenerse en el anonimato.
"Rusia tiene que concienciarse de que el imperio desapareció. Debe respetar la integridad territorial de sus vecinos", declaró el diplomático en un tono bastante inusual.
Habló también de un peligro de "catástrofe" en el supuesto de que Rusia no reduzca su presencia militar en Abjasia, región independentista de Georgia y ex república soviética.
A la pregunta de qué quería decir con eso respondió: "Quiero decir un nuevo ciclo de combates que tendría consecuencias humanas horribles. En términos de estrategia, no sería bueno para nadie".
Rice tiene previsto cenar con el presidente pro occidental georgiano Mijail Saakashvili, en el poder desde 2004 y cuyos planes de hacer entrar a su país en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) saca a Rusia de sus casillas.
El viaje a Georgia de Rice llega precedido por ataques verbales de Moscú contra el gobierno estadounidense que cobran intensidad.
En el último de ellos, Rusia acusó a Estados Unidos de "cubrir las provocaciones" georgianas en Abjasia y Osetia del Sur, escenario de episodios violentos que estas regiones separatistas atribuyen a Georgia, que a su vez desmiente cualquier implicación en los hechos.
Era una respuesta implícita a Rice, que criticó duramente el martes la actitud rusa.
"(...) Francamente lo que los rusos hicieron en estas últimas semanas alimentó las tensiones en la región", había dicho.
Los georgianos, por boca de su ministro de Relaciones Exteriores, Eka Tkechelashvili, reprochan a los rusos haber "provocado deliberadamente la escalada" de violencia en Abjasia y en Osetia del Sur.
El secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, calificó el miércoles las acusaciones rusas a Tiflis de "retórica inútil".
Todo ello un día después de que Rusia amenazara con "reaccionar" con "tecnología militar" si Estados Unidos despliega su defensa antimisiles cerca de su territorio.
La firma el martes del acuerdo entre Estados Unidos y la República Checa sobre este tema "nos aflige mucho", declaró el miércoles en Japón el presidente ruso, Dimitri Medvedev, quien matizó diciendo que su país no caerá en "la histeria", sino que "reflexionará sobre medidas de represalia".
Rusia aumentó en mayo en cientos de efectivos su presencia militar en Abjasia, dependiente de la Comunidad de Estados Independientes (CEI, ex Unión Soviética menos los Estados Bálticos), lo que suscitó la ira tanto de Tiflis como de Occidente.
A día de hoy, hay unos 2.500 militares rusos desplegados en Abjasia en virtud de un acuerdo de alto el fuego firmado en los años 90.
Una misión de la ONU, compuesta por 121 observadores militares y 12 oficiales de policía, también vela por ese alto el fuego.
Abjasia, a orillas del mar Negro, se autoproclamó independiente desde una guerra en 1992 con Georgia que causó miles de muertos.
Mil soldados estadounidenses participan actualmente en territorio georgiano, a menos de 100 km de la frontera rusa, en ejercicios militares conjuntos con Georgia, Azerbayán, Armenia y Ucrania, anunció el miércoles la comandancia de las fuerzas norteamericanas en Europa.
© 2008 AFP