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Princesa Cristina de España, moderna, afable y desenfadada

Actualizado el 04 de abril de 2013 a las 12:00 am

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Princesa Cristina de España, moderna, afable y desenfadada

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                         La infanta Cristina  en compañía de  su esposo, Iñaki Urdangarin. | AP
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La infanta Cristina en compañía de su esposo, Iñaki Urdangarin. | AP

Madrid. AFP. Segunda hija de los reyes de España, la infanta Cristina, quien ayer se convirtió en el primer miembro de la realeza imputado en un caso de presunta corrupción, se desmarcaba por su imagen de princesa moderna.

La imagen de desenfado y afabilidad de esta rubia y sonriente infanta de 47 años, ya había comenzado a resentirse desde que su marido, Iñaki Urdangarin, fue imputado por presunta malversación de fondos públicos en el denominado 'caso Nóos'.

“El deterioro de la imagen de la infanta Cristina no tiene vuelta de hoja, al menos en mucho tiempo”, explicaba, antes de la imputación, el profesor de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid Emilio de Diego.

“La infanta Cristina siempre fue la hija díscola de la familia; creo que por ahí empezaron algunos de los errores del monarca en el plano familiar”. Por ejemplo “tolerar que ingresara en una entidad privada como La Caixa sin renunciar a su carácter de infanta”, añadía.

El “caso Nóos'” dañó gravemente la popularidad de la casa real y la de la princesa, diplomada en Ciencias Políticas.

Hasta hace poco vinculada con actividades culturales, sociales y de carácter asistencial, fue directora del Área Social de la Fundación La Caixa, en Barcelona.

Nacida el 13 de junio de 1965 en Madrid y gran aficionada al deporte, Cristina conoció a Urdangarin en los Juegos Olímpicos de Atlanta de 1996.

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