
Río de Janeiro, Brasil. AFP. La ocupación policial de tres favelas el domingo, cerró el cinturón de seguridad sobre la zona más rica de Río de Janeiro; sin embargo, el Gobierno quiere reconquistar decenas de favelas más antes del Mundial de Futbol del 2014.
Por primera vez en décadas, la Policía entró a las favelas de Rocinha, Vidigal y Chácara do Ceu, en el corazón de los barrios más ricos de la ciudad, y las ocupó pacíficamente en dos horas, sin un disparo y sin resistencia de los narcotraficantes que las dominaban.
“Esta ocupación tiene un fuerte valor simbólico por su localización, en la zona más cara, y cierra un ciclo de ocupaciones en la zona sur de la ciudad, en las áreas más turísticas y relacionadas con la Copa del Mundo de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016”, dijo el profesor Ignacio Cano, del Laboratorio de Análisis de la Violencia de la Universidad Federal de Rio (UFRJ).
La ocupación permite la instalación en las favelas de Unidades de Policía Pacificadora (UPP), con policías entrenados para tratar con comunidades regidas por años por narcotraficantes o milicias paramilitares, y el acceso de los habitantes a servicios como saneamiento básico o recolección de basura.
Río de Janeiro cuenta con unas 1.000 favelas instaladas en las laderas de los cerros, donde habita un tercio de la población total.
Desde el 2008, cuando el gobierno de Río inició la “pacificación” de las favelas, ha instalado 19 UPP, pero su meta es instalar 21 más para el 2014, año del Mundial. Cada UPP puede atender varias favelas.
“No podemos dejar de arrebatar territorio a los delincuentes”, aseguró el gobernador del estado, Sergio Cabral.
“Ese programa está planificado y va a ser cumplido (...) El plan de 40 UPP está en condiciones de realizarse. Y así será hecho”, afirmó.
Según la prensa brasileña, el próximo objetivo sería la ocupación del Complexo da Maré, cerca del aeropuerto internacional de Río y de la ruta a Sao Paulo, un grupo de 16 favelas con 130.000 habitantes en 800.000 metros cuadrados, donde se refugian delincuentes fugados de otras favelas pacificadas.
La Policía ya ocupó hace meses la favela de Mangueira, mejorando así la seguridad cerca del estadio de Maracaná, donde se jugará la final del Mundial de Futbol.