
Cartagena (Colombia). La posibilidad de que Costa Rica se incorpore al Movimiento de Países no Alineados (NOAL) quedó anoche en suspenso, luego que varias naciones árabes, encabezadas por Siria, exigieron el retiro de la Embajada nacional en Jerusalén.
"Esto es un poquito difícil", reconoció ayer el presidente José María Figueres en la entrada del hotel Capilla del Mar -donde se hospeda la delegación costarricense-, luego de conversar con el director de Política Exterior, Melvin Sáenz, quien permaneció hasta las 9 p.m. en la sede de la cumbre para evaluar el ambiente.
Minutos antes, Figueres y el canciller Fernando Naranjo narraron que durante el día sostuvieron conversaciones con el nuevo titular de los NOAL, el mandatario colombiano Ernesto Samper, así como con el dignatario saliente, el presidente indonesio, Suharto, quienes se habrían mostrado complacidos con la solicitud costarricense.
La traba para que Costa Rica se incorpore como miembro pleno de los NOAL tiene su origen en la decisión adoptada por la administración Monge Alvarez -el 9 de mayo de 1992- de trasladar su sede diplomática en Israel de Tel Aviv a Jerusalén.
Esta determinación irritó a varios países árabes, los cuales estimaron que de esta forma Costa Rica acuerpaba la posición israelí según la cual Jerusalén es su capital eterna e indivisible. Los árabes consideran la ciudad un santuario para los musulmanes y demandan la devolución de la parte oriental que sería la capital de un futuro Estado palestino.
La decisión final sobre el probable ingreso de Costa Rica se tomaría hoy en las primeras horas del día, pero Figueres, Naranjo y Sáenz adelantaron que acceder a la petición de los árabes equivaldría a renunciar a la soberanía nacional, lo cual de ningún modo será aceptado.
El encuentro
La polémica sobre el ingreso de Costa Rica a los NOAL se produjo en el contexto de la XI combre de países miembros de ese foro, que comenzó el sábado 14 de octubre y que ayer y hoy tiene sus sesiones claves con la participación de 33 jefes de Estado de todo el orbe.
Durante la mañana del miércoles se produjo la ceremonia oficial de inauguración. El presidente Ernesto Samper recibió la titularidad de los NOAL de manos del indonesio Suharto. Por la tarde, los dignatarios tuvieron su primera reunión de trabajo, la cual reiniciarán hoy a las 9:00 a.m.
En su disertación, Samper hizo un llamado a enfrentar una nueva tendencia neoproteccionista que, a su juicio, están estableciendo los países desarrollados para frenar el ingreso de las exprotaciones del Tercer Mundo. "La lucha contra el neoproteccionismo debe unir a los países del Sur porque es la verdadera lucha para las posibilidades de vida de nuestros pueblos", resaltó.
Múltiples personalidades de todo el mundo, como el líder palestino, Yasser Arafat; el secretario general de la ONU, Boutrus Ghali, y el secretario general de OEA, César Gaviria, se dieron cita en esta histórica ciudad del Caribe colombiano.
Ghali dijo que la desaparición del antagonismo Este-Oeste no priva a los países No Alineados de su fundamento, sino que les impone una nueva misión, la cual resumió en "luchar contra la exclusión de los beneficios del progreso y contra la exclusión de las grandes decisiones que determinan el futuro del mundo".
La actividad, que concluirá el viernes por la mañana, se realiza en el Centro de Convenciones de Cartagena, bajo las más estrictas medidas de seguridad, que impiden el acceso de los periodistas al sitio de la reunión.
Polemico grupo
El Movimiento de Países No Alineados (NOAL) es una organización creada en la década del 50 como reacción al conflicto Este-Oeste que comenzaba a agudizarse en esa época y en el marco del proceso mundial de descolonización.
Su gestación se atribuye a tres grandes líderes tercermundistas de ese decenio; a saber: el presidente de Yugoslavia, Josep Broz Tito; el primer ministro de la India, Jawaharlal Nehrú, y el presidente egipcio, Gamal Abdel Nasser, quienes se resistían a formar parte del mundo bipolar de entonces.
El Movimiento ha sido objeto de duras críticas, especialmente desde 1979, cuando el presidente cubano, Fidel Castro, asumió -temporalmente- las riendas del grupo, por estimarse que ese país estaba claramente alineado con el bloque socialista que en decenios anteriores lideraba la Unión Soviética.
Tambien se cuestionó la participación de Libia y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), país y entidad a las que se ha acusado reiteradamente de promover acciones terroristas contra otros estados.
Aunque mantuvo una gran beligerencia, especialmente en los años 60, al NOAL se le criticó su supuesta radicalización en casos como la crisis cubana con Estados Unidos y la guerra en Vietnam.
Integrado actualmente por 112 países y desaparecida ya la confrontación Este-Oeste, los defensores del NOAL abogan ahora por una redefinición de sus objetivos que los oriente a luchar contra nuevas barreras establecidas por las naciones desarrolladas en el campo comercial, tecnológivo y financiero, así como la protección del medio ambiente, la defensa y promoción de los derechos humanos y el combate al tráfico de armas y de drogas.