
Tokio. AFP. Los accidentes nucleares de Chernóbil y de Fukushima no pueden ser comparados, reafirmó ayer Tokio que destacó que las emisiones radiactivas a la atmósfera fueron mucho más importantes en la catástrofe de la central nuclear ucraniana hace 25 años.
“Está claro que los dos casos son de naturaleza diferente”, declaró Yukio Edano, portavoz del Gobierno japonés, en una conferencia de prensa en Tokio.
El mundo conmemoró ayer 25 años de la catástrofe de Chernóbil. El presidente de Ucrania, Víctor Yanukovich, y el de Rusia, Dimitri Medvédev, se reunieron simbólicamente en el lugar de la tragedia.
“La cantidad de radiactividad que se ha escapado en Fukushima es aproximadamente una décima parte de la que se escapó en Chernóbil”, insistió Edano.
“Fuimos capaces de evitar la explosión de los reactores”, agregó en referencia a la explosión del reactor 4 de la central ucraniana.
En el caso japonés, un sunami de 14 metros de altura provocó la falla de los circuitos de enfriamiento, lo que produjo explosiones de hidrógeno y fugas radiactivas.
Los dos accidentes fueron clasificados al mismo nivel, el 7, el más elevado, en la escala de acontecimientos nucleares y radiológicos (INES), aunque sus causas y sus efectos sean de difícil comparación, como lo subrayaron en varias ocasiones el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) o la Autoridad francesa de Seguridad Nuclear (ASN).
Esto es cierto en lo que concierne al balance sanitario, por definición aún provisorio en la medida en que ciertos elementos radiactivos desprendidos a la atmósfera o al océano permanecerán contaminados durante años.
De momento, no se registró ningún deceso debido al accidente de la central de Fukushima Nº 1.
El balance de víctimas de Chernóbil, mucho más grave, genera controversia. Va desde las decenas de muertos, según algunas agencias de la ONU, a varias decenas de miles, según varias ONG.
El portavoz del Gobierno japonés dijo que las lecciones de Chernóbil ayudaron “indirectamente” a Japón a reaccionar en términos de evacuación de la población. “Los estudios e investigaciones sobre el impacto en la salud se convirtieron en una herramienta para el conjunto de la humanidad”, dijo.