
MADRID (AFP) - La detención de Arnaldo Otegi, máximo referente de Batasuna, brazo político de ETA, por apología del terrorismo, ilustraba el viernes el endurecimiento de la justicia española tres días después de que la banda armada vasca anunciara el fin de un alto el fuego que duró 14 meses.
La detención de Otegi, efectuada poco antes de las 12H00 locales (10H00 GMT) en San Sebastián (País Vasco, norte), se produjo como consecuencia de un fallo unánime del Tribunal Supremo español, que rechazó un recurso contra una pena de 15 meses de cárcel por enaltecimiento (apología) del terrorismo, indicaron fuentes judiciales.
Esa pena, dictada en abril de 2006, condenaba a Otegi por el homenaje que el 21 de diciembre de 2003 rindió al fallecido dirigente etarra José Manuel Beñarán Ordeñana, alias "Argala", en el 25 aniversario de su muerte.
"Debemos declarar no haber lugar al recurso de casación por quebrantamiento de forma e infracción de ley", decidieron los cinco magistrados del Tribunal Supremo, que habían empezado a analizar el recurso el jueves.
La decisión del Tribunal Supremo se conoció luego de que fuentes de Batasuna anunciaran que Otegi había sido detenido cuando se dirigía a un hotel de San Sebastián donde debía ofrecer una rueda de prensa.
Una hora después, hacia las 13H00 locales (11H00 GMT), el portavoz y líder de Batasuna ingresaba en la prisión vasca de Martutene, indicaron a la AFP fuentes del servicio penitenciario.
La detención de Otegi fue ejecutada por orden de la Audiencia Nacional, principal instancia penal española, que hacia las 11H20 locales recibía por fax el fallo del Tribunal Supremo en la más absoluta discreción.
El jueves, la fiscalía había pedido la confirmación de la pena.
Sobre Otegi pesan dos causas más por enaltecimiento del terrorismo, una por reunión ilegal y desobediencia y otra por pertenencia a la organización separatista armada vasca ETA en grado dirigente. Por ese último delito había sido encarcelado brevemente en mayo de 2005. Recuperó la libertad tras el pago de una fianza de 400.000 euros.
Sobre el dirigente de Batasuna pesa también una condena a un año de cárcel por haber injuriado en 2003 al rey Juan Carlos al afirmar que era el "jefe de los torturadores".
Otegi, de 47 años, era considerado uno de los impulsores del fallido proceso de paz entre el gobierno socialista y ETA, que el martes anunció la ruptura del alto el fuego permanente que cumplía desde el 24 de marzo de 2006, al entender que "no se dan las condiciones democráticas mínimas necesarias para un proceso negociador".
Su detención era interpretada el viernes como una muestra más del endurecimiento de la justicia española hacia el movimiento independentista vasco, tras el fin de la tregua de ETA, al cual se han sumado otros dos episodios recientes: la vuelta a la cárcel de un preso etarra, que había obtenido la prisión atenuada tras una huelga de hambre, y la detención en Francia de tres presuntos miembros del aparato militar etarra.
En todo caso, las reacciones desde la izquierda no se hicieron esperar.
"Esta detención supone un hecho de máxima gravedad (pues se trata) de un interlocutor principal de la izquierda abertzale (independentista)", denunció Pernando Barrena, otro portavoz de Batasuna, en una rueda de prensa en San Sebastián en la que debía comparecer inicialmente Otegi.
El coordinador general de la coalición Izquierda Unida (IU, procomunista), Gaspar Llamazares consideró que la detención de Otegi ha sido una respuesta "histérica" del gobierno, mientras que los independentistas catalanes lamentaron que el Estado "opte por la venganza y no la justicia".
© 2007 AFP