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Infanta Cristina llamada a declarar en escándalo Nóos

Caso de corrupción golpea imagen de Corona española

Actualizado el 04 de abril de 2013 a las 12:00 am

Esposo de la princesa es ligado a presunto desvío de fondos públicos

‘E-mails’ sugieren que inclusive el rey conocía y apoyaba negocios de su yerno

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                         La infanta Cristina en una actividad en la Galería Nacional de Arte, en Washington, en setiembre del 2011. | AFP
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La infanta Cristina en una actividad en la Galería Nacional de Arte, en Washington, en setiembre del 2011. | AFP

Madrid. AFP. La infanta Cristina, hija del rey de España, fue imputada ayer en la investigación por presunta corrupción abierta contra su marido, Iñaki Urdangarin, lo que llevó al corazón de la familia real un escándalo que daña la popularidad de la monarquía .

Aunque expresó su “máximo respecto por las decisiones judiciales”, la casa real manifestó “su sorpresa” con la decisión del magistrado, quien en marzo del 2012 había desestimado imputar a la infanta.

Rubia, afable y con imagen de princesa moderna, Cristina, de 47 años, está llamada a declarar el 27 de abril por un delito de tráfico de influencias ante el juez José Castro, de Palma de Mallorca, instructor del denominado “caso Nóos” que implica a su marido.

Sin embargo, la hija menor del rey Juan Carlos, sétima en la línea sucesoria al trono de España, podría acabar eludiendo el mal trago ya que un fiscal anticorrupción decidió recurrir la citación, argumentando “la falta absoluta de indicio de participación en hecho delictivo alguno”.

Una decisión que, según el portavoz, mereció la “absoluta conformidad” de la casa real.

Primer miembro de la realeza española imputado en un caso de presunta corrupción, la infanta había permanecido hasta ahora al margen de una investigación que se acercaba cada vez más peligrosamente al círculo íntimo del monarca, de 75 años, cuya imagen también se vio duramente afectada por el escándalo.

Alto y apuesto, Urdangarin , de 45 años, excampeón olímpico de balonmano, es sospechoso, al igual que su exsocio Diego Torres, de haber desviado millones de euros de dinero público mediante el Instituto Nóos, sociedad de mecenazgo que presidió entre 2004 y 2006.

Apuros para la Corona. Tras su imputación, la casa real había multiplicado los cortafuegos, excluyendo al yerno del rey de los actos públicos y eliminando su perfil de la web oficial. El propio Juan Carlos dejó claro en su mensaje de Navidad de 2011 que “la justicia es igual para todos”.

La imputación de la hija del rey –que implica una investigación judicial que podría desembocar o no en una inculpación– tiene lugar después de que su nombre apareciese en antiguos correos electrónicos desempolvados por Torres .

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Enfrentado con Urdangarin desde que comenzó la investigación, este facilitó al juez José Castro paquetes con decenas de comunicaciones, el último de los cuales buscaba demostrar, según la prensa, que el propio rey conocía y apoyaba los negocios de su yerno.

Para Castro, “todo parece indicar que estaba consensuado que la única función” de la infanta “era la de una utilitarista figuración”.

El magistrado considera que si dicha utilización era consentida “podría ser calificado como un supuesto de cooperación necesaria a los delitos supuestamente cometidos” por Urdangarin y Torres “o de complicidad”.

En una España minada por la austeridad y el desempleo, la opinión pública ya no perdona los escándalos de corrupción que salpican a los más altos símbolos del Estado. Según un sondeo de principios de enero, el apoyo a la monarquía cayó “a un mínimo histórico del 54%”.

Casado desde 1997 con la infanta Cristina, con quien tiene cuatro hijos, Urdangarin había sido conminado por el rey Juan Carlos a abandonar sus negocios en Nóos y en España, y en el 2009 se instaló con su familia en Washington para trabajar en Telefónica Latinoamérica.

En agosto dejó temporalmente el cargo para no perjudicar al gigante español de las telecomunicaciones y regresó a España.

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