Quetta.
Un ataque perpetrado este lunes contra una escuela de cadetes de policía en Pakistán dejó al menos 60 muertos y decenas resultaron heridas, convirtiéndose en el tercer atentado más mortífero en lo que va de año en el país.
El ministro provincial de asuntos internos de Baluchistán, Mir Sarfaraz Ahmed Bugti, actualizó el balance poco después de que las autoridades militares declararan el fin del asalto.
"El lugar fue asegurado al 99%, vamos a terminar esto cuando salga el sol", agregó.
El ataque contra la escuela de cadetes de la policía de Baluchistán, en el suroeste del país, a 20 kilómetros de la ciudad de Quetta, ocurrió a eso de las 11:30 p. m., hora local.
Sarfaraz Bugti informó que el complejo fue atacado por tres hombres armados, equipados con chaquetas suicidas, revisando a la baja el primer informe militar que hablaba de que el ataque fue articulado por entre "cinco y seis" asaltantes.
Bugti indicó que el edificio habitualmente alberga a cerca de 700 pensionistas, pero que recientemente varios estudiantes se graduaron por lo que no podía precisar el número de personas que había en la escuela.
Rápidamente el ejército desplegó una operación, apoyada por helicópteros.
Las cadenas de televisión mostraban imágenes de los soldados entrando a la academia de policías y de las ambulancias evacuando a los heridos.
Los familiares de las víctimas comenzaban a afluir esta mañana al lugar del drama, donde las fuerzas de seguridad seguían patrullando.
Los funerales de las víctimas se llevarán a cabo durante la tarde del martes.
El responsable del hospital público de Quetta, capital de Baluchistán, Nasir Sumalani había confirmado esta mañana el balance de 58 muertos.
"También recibimos el cuerpo de un terrorista", había dicho Sumalani.
Ningún grupo reivindicó por ahora el ataque, pero se sabe que separatistas actúan desde hace años en Baluchistán, provincia que experimenta frecuentes conflictos intercomunitarios y actos de violencia cometidos por islamistas.
El general Sher Afgan, comandante del grupo paramilitar Frontier Corps, encargado de las operaciones contraofensivas, atribuyó el ataque al grupo armado Lashkar-e-Jhangvi, aliado con los talibanes.

"Estaban en comunicación con efectivos en Afganistán", indicó.
"Vi tres hombres con traje de camuflaje, con la cara cubierta y armados con kalashnikov", contó a la televisión un testigo que se identificó como uno de los cadetes. "Ellos empezaron a disparar y lograron entrar a los dormitorios pero logré escapar pasando por encima de un muro", afirmó.
Este ataque se produce un día después de que un hombre armado del Ejército de Liberación de Baluchistán que iba en motocicleta mató a dos guardias costeros y a un civil, hiriendo además a un tendero en una zona remota de la costa de esta provincia.
En agosto un ataque suicida contra un hospital de Quetta dejó 73 muertos, incluyendo varios abogados que se habían congregado para protestar por la muerte de un colega en un tiroteo.
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El atentado de agosto fue reivindicado por una facción talibán, Jammat-ul-Ahrar (JuA), y después por el grupo yihadista Estado Islámico (EI).
La provincia de Baluchistán es una zona clave para las ambiciones regionales de China, que quiere completar un corredor que le permita acceso al mar de Arabia.
Este corredor, que requiere de inversiones por cerca de $46.000 millones ha sido blanco de varios atentados de grupos separatistas.
El Ejército, en tanto, ha sido acusado en varias ocasiones de abusos a los derechos humanos en esta provincial, remota y de muy difícil acceso pero rica en recursos.