12 octubre
El canciller austriaco y líder del SPOE, Christian Kern, era recibido por partidarios, el miércoles 11 de octubre del 2017, antes de participar en un debate electoral por televisión en Viena.
El canciller austriaco y líder del SPOE, Christian Kern, era recibido por partidarios, el miércoles 11 de octubre del 2017, antes de participar en un debate electoral por televisión en Viena.

Viena

Austria podría dejar su destino en manos de un joven de 31 años, Sebastian Kurz, que parte como favorito en las legislativas anticipadas del domingo y que podría terminar con una década de coalición centrista si optara por aliarse con la extrema derecha.

El Partido de la Libertad de Austria (FPÖ), veterano en la escena política nacionalista europea, espera entrar en el gobierno, menos de un año después de que su candidato para las presidenciales llegó a la segunda vuelta.

La agrupación, liderada por Heinz-Christian Strache, podría recabar al menos el 25% de los votos, según sondeos. Esto sería el doble de lo logrado por Alternativa por Alemania (AfD), el partido de la ultraderecha alemana cuya reciente entrada en el Bundestag ilustró de nuevo auge de los partidos de derecha nacionalista y antimigrantes en Europa.

Sebastian Kurz, líder del Partido Conservador (ÖVP), dado por vencedor desde hace meses y a quien los sondeos atribuyen al menos el 30% de los votos, afirma que no descarta ninguna opción, aunque parece improbable que acabe formando otra coalición con los socialdemócratas (SPÖ) tras una legislatura marcada por los desencuentros entre ambos partidos, que han gobernado juntos el país desde el 2007.

Frente a ellos, el FPÖ, fundado por antiguos nazis y al que se unieron los liberales, ha construido su discurso denunciando precisamente ese reparto del poder.

Discursos similares. Patrick Moreau, politólogo francés experto en Austria, resaltó que Sebastian Kurz intenta llevar a cabo "una estrategia de asfixia del FPÖ" echando mano de su discurso predilecto: la hostilidad hacia la inmigración y hacia el islam.

Heinz-Christian Strache, de 48 años, asegura que la acogida de refugiados debe ser temporal y que se deben suprimir las ayudas financieras. Sebastian Kurz, ministro de Relaciones Exteriores desde el 2013, responde proponiendo suprimir las ayudas sociales para los extranjeros que lleven menos de cinco años en el país.

Su aspecto aburrido no le impidió al treintañero, de rostro imberbe y tono tranquilo, aprovechar la derrota del ÖVP en la primera vuelta de las presidenciales para tomar las riendas del partido en mayo y, de paso, promover la celebración de comicios anticipados.

Heinz-Christian Strache, líder del Partido de la Libertad (FPOE, extrema derecha), departía el 3 de octubre del 2017 con seguidores antes de hablar en un mitin en Seekirchen am Wallersee, Austria.
Heinz-Christian Strache, líder del Partido de la Libertad (FPOE, extrema derecha), departía el 3 de octubre del 2017 con seguidores antes de hablar en un mitin en Seekirchen am Wallersee, Austria.

Frente a él, Christian Kern, el canciller socialdemócrata al frente del Ejecutivo desde mayo del 2016 y cuyo partido tampoco llegó a la segunda vuelta de las presidenciales, se perfila como el gran perdedor de los comicios, en una posición similar a la del FPÖ, o incluso por detrás.

Hábil orador, telegénico, ajeno a las élites políticas, el exjefe de los ferrocarriles austriacos, de 51 años, es "el mejor candidato del SPÖ en mucho tiempo" según los analistas, aunque su campaña estuvo llena de tropiezos.

"La cuestión migratoria también ha dividido al SPÖ entre una ala izquierda prorrefugiados y un ala derecha que reclama una política más firme", señaló la analista Alexandra Siegl.

Matthias Strolz, líder del partido NEOS, participó este miércoles 11 de octubre del 2017 en un mitin en Viena.
Matthias Strolz, líder del partido NEOS, participó este miércoles 11 de octubre del 2017 en un mitin en Viena.

Austria, un país próspero de 8,7 millones de habitantes, es uno de los que más migrantes ha acogido en Europa en proporción a su población (1,5%) en dos años, lo que atizó el debate sobre el costo de las prestaciones y sobre la capacidad de integración de los recién llegados.

Y mientras que en Europa los partidos nacionalistas van avanzando, el FPÖ defiende un acercamiento con el grupo de Visegrado, un grupo de países, como Polonia y Hungría partidarios de una línea dura frente a la Comisión Europea.

Sebastian Kurz, con su actitud respecto a la inmigración y su apego a la soberanía nacional tiene, según Patrick Moreau, "posiciones casi opuestas a las del francés Emmanuel Macron y enormemente conflictivas con las de Ángela Merkel, lo que desentonará".