
Moscú y Ankara . El presidente Vladimir Putin ordenó la retirada de una parte significativa de las tropas rusas desplegadas en Siria durante una visita sorpresiva, este lunes, a este país golpeado por seis años de guerra.
Este anuncio se produjo días después de que Moscú proclamó la “liberación total” del territorio sirio que controlaba el grupo Estado Islámico (EI), a pesar de que los yihadistas mantienen algunos bolsones de resistencia.
Horas más tarde, Putin, se reunió con su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, en Ankara, última etapa de la maratón por Oriente Medio.
Putin inició su encuentro con Erdogan desde su llegada a la capital turca, después de haber visitado por la mañana la base aérea rusa de Hemeimim en Siria, antes de desplazarse a El Cairo.
El presidente ruso debía tratar principalmente con su homólogo turco los esfuerzos destinados a encontrar un acuerdo que acabe con el conflicto en Siria.
Durante su visita sorpresa a este país anunció una reducción significativa de las fuerzas rusas, cuya intervención contribuyó ampliamente al mantenimiento del régimen del presidente Bashar al-Asad.
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El Pentágono reaccionó a este anuncio con escepticismo.“Las declaraciones rusas sobre la retirada de sus tropas no suelen corresponderse con una reducción real de sus efectivos y no afectan a las prioridades de Estados Unidos en Siria”, aseguró el portavoz de esa dependencia, mayor Adrian Rankine-Galloway.
Alianza con al-Asad
“En casi dos años, las Fuerzas Armadas rusas, en colaboración con el Ejército sirio, derrotaron en gran parte a los terroristas internacionales. Por lo tanto, tomé la decisión de hacer volver a Rusia a una parte significativa del contingente militar presente en Siria”, expresó Putin, citado por la agencia Interfax.
No obstante, afirmó que Rusia mantendría una presencia en este país, y aseguró que Hemeimim, donde están concentrados los efectivos militares rusos, y la base naval de Tartus, seguirán siendo operativas.

Putin, recibido en Hemeimim por Asad, no precisó el número de soldados rusos que permanecerán en Siria.
El jefe de las fuerzas rusas en el país árabe, general Serguei Surovikin, indicó -por su parte- que 23 aviones y dos helicópteros rusos debían abandonar Siria, seguidos por unidades de la Policía Militar, unidades antiminas y médicos del hospital de campaña.
Surovikin estimó que las fuerzas rusas habían eliminado a más de 32.000 combatientes enemigos en Siria.
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“El objetivo de la lucha contra los criminales armados en Siria, objetivo que requería los medios de gran envergadura de las fuerzas armadas, fue alcanzado en su totalidad, y de manera brillante”, declaró Putin en un discurso ante las tropas.
“Regresan victoriosos a sus hogares, con sus padres, esposas, hijos y amigos. La patria los está esperando, amigos. ¡Vayan con Dios! Gracias por su servicio”, exclarmó el presidente ruso, según Interfax.

“Si los terroristas levantan de nuevo la cabeza, los golpearemos con una fuerza nunca vista”, advirtió Putin.
“Siria ha quedado preservada como Estado soberano e independiente” aseguró al agradecer a sus soldados.
Bashar al-Asad agradeció al presidente ruso, y saludó “la participación eficaz (de los rusos) en la guerra contra el terrorismo”, según una declaración divulgada por los medios oficiales.
“Los sirios no olvidarán jamás lo que han hecho los militares rusos. Su sangre se ha mezclado con la sangre de los mártires del Ejército sirio”, declaró.
La intervención militar rusa en Siria fue lanzada en el 2015 y cambió el rumbo de la guerra del régimen contra el EI y los rebeldes.
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Unos 4.000 a 5.000 militares rusos fueron desplegados en Siria en estos dos años. Oficialmente unos 40 efectivos rusos murieron en este país desde el inicio de la operación, el 30 de setiembre del 2015.

Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), los ataques aéreos rusos del 30 de setiembre del 2015 al 11 de noviembre dle 2017 dejaron 6.328 muertos entre los civiles, 1.537 de ellos niños.
Igualmente mataron a 4.732 yihadistas del grupo Estado Islámico, 4.098 rebeldes y otros yihadistas, según la misma fuente.
El conflicto en el país árabe dejó ya más 340.000 muertos y millones de refugiados desde el 2011.
Coordinación con Turquía
En tanto, el encuentro en Ankara entre Putin y Erdogan es el octavo desde principios de año, lo que ilustra una estrecha coordinación entre los dos dirigente sobre el asunto sirio, pese a la grave crisis diplomática entre Ankara y Moscú en el 2015.
Rusia, Turquía e Irán patrocinan un acuerdo que tiene como objetivo reducir la intensidad de los combates para preparar el terreno a una solución política que ponga fin al conflicto.

Antes de llegar a Ankara, Putin se desplazó a El Cairo, donde indicó haber alcanzado un acuerdo con el presidente egipcio, Abdel Fatah al-Sisi “para reforzar la coordinación, con el fin de trabajar juntos a favor de una solución política del conflicto sirio a largo plazo”.
El octavo ciclo de las negociaciones intersirias continúa en Ginebra bajo el asupicio de la ONU hasta el 14 de diciembre.
Igualmente, se prevén nuevas discusiones de paz a partir del 21 de diciembre en Astaná Kazajistán, anunció el lunes la diplomacia kazaja.