Donald Trump reconoció la ciudad como la capital de Israel

Por: AFP 6 diciembre

Jerusalén. Más allá del júbilo o la consternación, israelíes y palestinos de Jerusalén se preguntan qué pasará con el anuncio de Estados Unidos del reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel.

Las advertencias surgen en todo el mundo: "incendio" regional programado, "fanatismo" reforzado o, de manera más diplomática, golpe mortal a unas negociaciones de paz ya moribundas.

Los grupos palestinos convocaron el miércoles a tres "días de ira", expresión consagrada para atraer manifestantes a los checkpoints israelíes donde muros y miradores de cemento separan a Cisjordania y a la franja de Gaza del territorio israelí.

En las ciudades de Gaza y de Rafah, en la franja de Gaza, centenares de palestinos quemaron banderas estadounidenses e israelíes y retratos de Donald Trump, constataron periodistas de la AFP.

A la entrada del campamento de refugiados de al-Arrub, cerca de Hebrón, polvorín del sur de Cisjordania, choques limitados enfrentaron a palestinos y soldados israelíes.

Pero, en la Vieja Ciudad de Jerusalén y sus alrededores, en pleno centro del conflicto israelo-palestino y, tras días de agitación internacional, la "ira" aun no logra expresarse.

Seguidores del grupo Hamás protestan contra la decisión de Estados Unidos sobre reconocer a Jerusalén como la capital de Israel, en la franja de Gaza.
Seguidores del grupo Hamás protestan contra la decisión de Estados Unidos sobre reconocer a Jerusalén como la capital de Israel, en la franja de Gaza.

Tal vez está contenida por un episodio lluvioso, pero con más seguridad por una falta de concertación entre palestinos, o para los más viejos, por una resignación surgida de décadas de enfrentamientos y coexistencia con los judíos.

Una gran manifestación está prevista este jueves en Ramala, de facto la capital palestina a falta de Jerusalén, situada solo a unos cuantos kilómetros.

La salida de la oración del viernes será escrutada con atención.

Medidas

Estados Unidos prohibió a los empleados de su gobierno los desplazamientos personales en la Ciudad vieja de Jerusalén y Cisjordania, e invitó a sus ciudadanos a tener prudencia.

Cerca de la puerta de Damasco, principal acceso de la Ciudad vieja de lado palestino, lugar de paso para muchos judíos que se dirigen al Muro de los Lamentos al interior de las murallas y donde han ocurrido muchos ataques palestinos con cuchillo contra soldados israelíes, Mohammed Nabarak, de 50 años, si pudo expresar su ira.

"¿Cómo puede él trasladar la embajada (estadounidense) de Tel-Aviv hasta aquí?", se pregunta, "eso creará más problemas, vamos hacia una nueva intifada", uno de esos levantamientos populares palestinos que se recuerdan en ambos bandos.

"Los países occidentales están contra y mucho más los países árabes", añade.

Salah al-Shawish, de 49 años, se montró más fatalista. "Nada de extraño que Trump, corrompido como es, reconozca a Jerusalén como la capital de Israel. El mundo árabe está dividido, sus dirigentes son débiles. Esto solo agravará las cosas", dice.

Hace casi 70 años que los israelíes hicieron de Jerusalén su capital. Y esto pese a que la comunidad internacional no reconoce la ciudad como tal, así como tampoco la anexión de Jerusalén-Este, mayoritariamente poblada por palestinos, y donde están las sedes de los ministerios, el parlamento y la Corte. En Tel-Aviv se encuentran las embajadas extranjeras.

La ciudad vive con frecuencia tensiones relacionadas con el conflicto, como fue el caso en julio, alrededor de la Explanada de las mezquitas, tercer lugar santo del islam, reverenciada también por los judíos con el nombre de Monte del Templo.

Fuera de esos periodos, judíos y palestinos viven lado a lado, y colaboran a nivel profesional, aunque no van más allá, salvo en escasos espacios de convivencia. Siempre hay amplio despliegue de policías y guardias fronterizos.

Los palestinos van con frecuencia a la parte oeste para hacer sus compras, recibir atención médica o encontrar mejores servicios. Lo opuesto es menos frecuente. La antigua línea de división de antes de 1967 desapareció, pero sigue presente en las mentes.

El anuncio del reconocimiento de Jerusalén como capital de la parte de Estados Unidos fue saludada por los ministros israelíes como el reconocimiento de una realidad.

Emmanuel Posen, israelí de 44 años, se muestra feliz. "Ya era hora", dice y menciona la historia milenaria de Jerusalén.

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