Economía

Vida en la empresa

Álvaro Cedeño: Espíritu emprendedor

Actualizado el 24 de noviembre de 2014 a las 12:00 am

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Álvaro Cedeño: Espíritu emprendedor

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Una lamentable tendencia nos lleva a circunscribir conceptos fecundos a ámbitos reducidos. Creo que eso pasa con el concepto de espíritu emprendedor. Hoy en día, cuando hablamos de emprendimientos, tendemos a pensar en pequeñas empresas de finalidad lucrativa.

La persona emprendedora es exploradora, no conformista. No se ajusta a la situación que la envuelve, sino que trata de encontrar otros caminos u otras formas de ser. Esto opera en el colaborador que piensa establecerse por cuenta propia, en el profesor que quiere sacudirse de las costumbres consabidas de su práctica, en la madre que lee sobre nuevos enfoques de desarrollo de la familia, en el político que se da cuenta de que sus líderes mentales hace rato que están en otro mundo, sea el real o ideológico.

El último decenio nos ha hecho ver tantas cosas nuevas que si no convertimos en una tarea sistemática el repensar todo, es por apego al pasado, por falta de método, porque tenemos la cabeza metida en la arena, o porque al ver las sombras en el fondo de la caverna, creemos que esas son las cosas.

En algunas empresas, se suele intercalar el pensamiento ordenado, deductivo, lógico, con el pensamiento creativo, innovador. Esa práctica abre espacio a que se vislumbren posibilidades que, de otra manera, no emergerían. Posiblemente, nuestra vida personal también se enriquecería de esas prácticas.

Estamos tan condicionados por la rutina, por lo consabido, que tenemos una alta probabilidad de que el futuro inmediato sea simplemente una repetición del pasado reciente. Y esa actitud le quita a nuestra vida el carácter de exploración, de renovación, que podría tener.

No somos solo productores. Somos parientes, miembros de una comunidad, pareja, padres, ciudadanos, criaturas de un orden espiritual, compañeros de trabajo, enseñantes, aprendientes, responsables de nuestro estado físico, seres sensibles a la estética, sujetos éticos.

¡Qué tal si nos propusiéramos, en todas esas áreas, refrescar la forma como hemos venido viviendo nuestras vidas! ¡Qué tal si asumiéramos una actitud emprendedora en todos esos campos! Entonces sí que tendríamos un año nuevo.

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