
Ante la menor cantidad de divisas que recibirá el país por préstamos externos, el Banco Central escogió bajar las reservas en dólares y evitar así mayores presiones para que el precio de la divisa aumente.
Así se desprende de la lectura de varios economistas de la revisión del Programa Macroeconómico para este y el próximo año que el Banco Central de Costa Rica (BCCR) publicó ayer. El primer programa lo divulgó en enero pasado.
En la revisión, la entidad mantuvo en 4,2% el crecimiento estimado de la producción para este año, sostuvo la meta de inflación en 3% y recortó el déficit fiscal previsto.
Menor financiamiento. El economista Luis Mesalles explicó que en la revisión publicada ayer, el Central prevé que este año las reservas internacionales netas (los recursos que tiene el país para hacer frente a dificultades externas) caerán poco más de $300 millones en el 2016, y un monto igual en el 2017 en relación con el año anterior.
Eso, según Mesalles, es un cambio importante con respecto al programa anunciado en enero, que suponía que las reservas aumentarían $738 millones en el 2016 y $381 millones en el 2017.
La razón por las cuales las reservas son ahora menores respecto a lo que se había previsto en enero, es que el Banco disminuyó las previsiones de ingresos de divisas por préstamos.
En enero, la autoridad supuso que el Gobierno conseguía $1.000 millones en deuda externa para el 2016. Ahora supone que eso no ingresa. Para el 2017, en enero pasado la entidad estimó que entrarían por ahorro externo privado $1.908 millones y ahora prevé $1.296 millones, detalló Mesalles.
“Lo que eso significa es que habrá más presión sobre el tipo de cambio en estos dos años, para lo cual el Central usará sus reservas para contener las presiones de devaluación”, agregó.
Con Mesalles coincidió Max Alberto Soto, director del Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas (IICE) de la Universidad de Costa Rica.
“El programa macroeconómico partió de una premisa que no se dio; era un financiamiento del Gobierno en el exterior de parte del déficit fiscal en por lo menos $1.000 millones más de lo que realmente se va a dar; entonces eso ya con todas las cuentas de la balanza de pagos (...) genera un faltante de aproximadamente $300 millones; entonces ahí hay dos opciones: una es solucionarlo vía tipo de cambio, dejando que el tipo de cambio suba o perdiendo reservas. Se ve que el Banco Central está optando por la segunda”, dijo.
El economista José Luis Arce consideró que el Central cambió su valoración excesivamente optimista sobre el acceso al financiamiento externo, que mostró en el programa de enero, y por primera vez empieza a hablar de estrujamiento del sector privado producto del déficit fiscal.
“Lo que es extraño es que, a pesar de ese cambio tan importante en la valoración de la coyuntura, la proyección de crecimiento se mantenga, incluso en un escenario en donde el dinamismo de la demanda interna lo visualiza menor”, aseveró Arce.
La baja en las reservas ayuda a mantener la estabilidad cambiaria; no obstante, la entidad también se lamenta del crecimiento de la dolarización del crédito.
“Para controlar de mejor manera el tema del crédito en dólares, avisa sobre medidas de carácter prudencial que estará tomando próximamente el Conassif (Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero)”, llamó la atención Vidal Villalobos, gerente de Estudios Económicos de Prival Bank.
Las autoridades del Banco no se referirán a este documento hasta el próximo miércoles.
