
Los cultivos de arroz, maíz y caña en el Pacífico central y norte del país sufren daños por una plaga de ratas de campo, la cual es incentivada por la sequía que experimentan esas regiones.
Pese a que todavía no se pueden cuantificar las pérdidas, los productores nacionales, junto con el Servicio Fitosanitario del Estado (SFE), determinaron que las poblaciones de roedores sobrepasan las tasas “normales” permitidas, al punto que el Gobierno declaró estado de emergencia fitosanitaria en aquellos territorios.
El porcentaje de población de ratas en una propiedad se mide de acuerdo con cuántas capturas de ese animal se realizan en 100 trampas colocadas sobre una hectárea de terreno. Por ejemplo, el índice normal es de 4%; es decir, cuatro cebos con presa de un total de 100.
Aunque actualmente las tasas de ratas están entre un 8% y 12%, lo cual de por sí sobrepasa el promedio establecido, varios sectores agrícolas reportan poblaciones de roedores muchísimo más altas.
Marcos Chaves, gerente de la Dirección de Investigación y Extensión de la Caña de Azúcar (Dieca), dijo que una medición realizada la semana anterior en el distrito de Filadelfia —cantón guanacasteco de Carrillo— mostró una población de ratas con una tasa de 44% (diez veces más de la cifra normal).
El problema de la plaga también está latente en cultivos en otros cantones guanacastecos como Nicoya, Santa Cruz, Hojancha y Nandayure, y con menos fuerza en Bagaces y Abangares.
Chaves puntualizó que por daños de las ratas las pérdidas en caña varían entre cinco y 32 toneladas métricas por hectárea en un año (esta última cifra equivale a diez toneladas de azúcar).
Otros sectores. Una situación parecida a la caña sufren los arrozales.
Conocedores de la afectación de la plaga de roedores, la Corporación Arrocera Nacional (Conarroz) comenzará esta semana a medir las consecuencias sobre sus cultivos.
“En estos días nuestros técnicos se desplazarán a las zonas afectadas para coordinar con los productores de arroz medidas radicales para bajar la población de ratas en el Pacífico”, dijo Eduardo Rojas, presidente de Conarroz.
Por otra parte, Abel Chaves, representante de la Cámara de Productores de Piña, explicó que ese sector no reporta plagas en sus fincas, aunque están reforzando las medidas de prevención.
Acciones. La declaratoria de emergencia fitosanitaria en las regiones afectadas permite mayor agilidad para atender la plaga.
Francisco Rodríguez, jefe regional de Vigilancia y Control de Plagas del SFE en el Pacífico central, manifestó que esta semana se concretará la compra de una tonelada de veneno puro para producir 20 toneladas de raticida formulado (el que se aplica en los campos).
“Ya se superaron los niveles críticos soportables por la economía de cada sector y le puedo decir que las estimaciones de pérdidas en cultivos rondan el 2 %y 4%”, ,amifestó Luis Gerardo Sánchez, encargado de la Región Chorotega para el Servicio Fitosanitario.
Según criterio del sector de la caña, la declaratoria de emergencia llega tarde, ya que debió ser decretada hace un par de meses por el Poder Ejecutivo.