-incluye declaraciones de senadores y del banco-
Washington, 15 jul (EFE).- Senadores demócratas reaccionaron hoy indignados ante la denuncia de que el banco estadounidense Riggs ocultó cuentas del ex dictador chileno Augusto Pinochet y de Guinea Ecuatorial.
"He quedado apabullado al ver cómo con tanta indiferencia (las autoridades del banco) hicieron caso omiso de las reglas que prohíben el lavado de dinero", dijo el senador demócrata Frank Lautenberg, en referencia a las acusaciones contra el banco que se desprenden de la investigación desarrollada por el senador demócrata por Michigan Carl Levin.
El legislador habló después de una audiencia en la que Ashley Lee, uno de los vicepresidentes del banco, prestó testimonio bajo juramento que se contradice con el aportado por auditores federales que estuvieron a sus órdenes en los años que se investigan.
Lee fue el auditor federal encargado de examinar las actividades en Riggs entre 1998 y octubre de 2002, cuando se jubiló como funcionario de la administración. Dos semanas más tarde entró en la nómina de Riggs.
El informe acusa a Lee de haber contribuido, durante su etapa como auditor federal al cargo de Riggs, a encubrir las operaciones de Pinochet.
El senador demócrata Carl Levin, quien ha encabezado la investigación sobre el banco durante los últimos 16 meses, ha exigido que las discrepancias entre la declaración de Lee y la de sus ex subordinados sean investigadas por el Departamento de Justicia.
En la audiencia también compareció Simon Kareri, ex vicepresidente del banco encargado de las cuentas de Guinea Ecuatorial, quien invocó la Quinta Enmienda Constitucional de EEUU y rehusó hablar para no incriminarse.
El banco emitió hoy una declaración en la que no confirmó ni desmintió las denuncias pero señaló que "está claro que Riggs no cumplió con todo lo que debía hacer".
La investigación desarrollada por Levin reveló que el banco mantuvo cuentas de Pinochet mucho tiempo después de su detención en Londres en 1998 por crímenes contra la humanidad y se emitiera una subsiguiente orden internacional para congelar los fondos del ex dictador.
La investigación senatorial puso de manifiesto que el banco abrió a nombre de Pinochet y corporaciones fantasmas suyas una serie de cuentas tanto en EEUU como en Londres, en las que el general depositó entre cuatro y ocho millones de dólares.
Tras su detención en Londres, "Riggs le ayudó discretamente a trasladar el dinero de Londres a Estados Unidos", dice Levin en un comunicado que publicó hoy en su página web y nunca mencionó a las autoridades la existencia de las cuentas.
Para impedir su localización, Riggs cambió la titularidad de la cuenta personal del general de "Augusto Pinochet Ugarte" a "A.P. Ugarte".
En 2000, cuando las autoridades requirieron al banco una lista de las personalidades con cuentas abiertas, el nombre de Pinochet se hallaba ausente.
En 2002, los organismos reguladores descubrieron esas cuentas y después de intentar ocultar información, el banco "cerró las cuentas y envió los fondos no a los tribunales, sino al propio señor Pinochet para que lo depositara en otra entidad", según Levin.
En los documentos que solicitaron los investigadores del Senado, el banco se refería a Pinochet como "un profesional jubilado" y con "una alta posición en el sector público durante muchos años".
"Lo concreto es que Riggs ayudó a Pinochet a eludir las normas legales vinculadas a sus cuentas bancarias e hizo caso omiso de su deber de impedir que el fondo reciba fondos que pudieran considerarse producto de blanqueo de capitales o de corrupción", dijo Levin en Internet.
Pinochet fue detenido en Londres el 16 de octubre de 1998, después de que el juez español Baltasar Garzón pidió su extradición a España por cargos de tortura y crímenes contra la humanidad.
Después de más de 16 meses bajo arresto domiciliario, las autoridades británicas decidieron devolverlo a su país el 2 de marzo de 2000, por razones de salud.
La investigación del senador Levin revela también que el banco administró depósitos y créditos por valor de 700 millones de dólares a altos funcionarios de Guinea Ecuatorial, un país acusado por el Departamento de Estado de ser uno de los más corruptos del mundo. EFE
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