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Costa Rica empató 1-1 ante España

Un punto labrado por el corazón de unas guerreras de Costa Rica

Actualizado el 10 de junio de 2015 a las 12:00 am

A base de coraje y orden, la Sele puntuó por primera vez en un mundial femenino

La Roja controló el partido, pero la Tricolor desplegó un esfuerzo físico enorme

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Un punto labrado por el corazón de unas guerreras de Costa Rica

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Video: La historia del fútbol femenino de Costa Rica (María Luisa Madrigal)

Cuánta razón tuvo la entrenadora Amelia Valverde cuando subrayó el poderío de este equipo en vez de destacar a una sola luminaria. Shirley Cruz, ella es la estrella, la que las españolas más conocen y referencian, pero ayer, en el debut mundialista, era necesario que la Sele brillara como un todo, como una constelación. Y así fue.

De un rendimiento individual sin egoísmos, con el corazón de cada jugadora puesto a beneficio del grupo, se gestó el primer punto de una selección femenina en un mundial de cualquier categoría, y qué mejor escaparate para hacer sentir orgulloso a un pueblo que en uno Mayor.

La femenina sacó a relucir esa típica arrogancia de los abuelos futboleros: “Cuidado, porque Costa Rica juega mejor ante los grandes”, dicen, mientras se menean en la mecedora del patio.

Lo hizo Costa Rica en Italia 90 con Gabelo Conejo, Róger Flores y compañía en el primer mundial Mayor. Este martes, en un nuevo bautizo y ante la siempre temible España, no fue diferente.

Costa Rica cedió la pelota, metió el bus cuando fue necesario y desplegó un esfuerzo físico supremo, como si quisiera medir la calidad de la tela de la criticada casaca New Balance.

Por las bandas, la pequeña Diana Sáenz y la habilidosa Lixie Rodríguez controlaron la mayoría de los embates españoles con una férrea marca.

Algarabía máxima cuando Raquel Rodríguez marcó el gol de la            Sele.            Celebra con Venegas, Acosta y Sánchez.  | AFP
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Algarabía máxima cuando Raquel Rodríguez marcó el gol de la Sele. Celebra con Venegas, Acosta y Sánchez. | AFP

Katherine Alvarado dio el equilibrio en la medular, apoyada por la maestría de Cruz para controlar el balón y bajar las revoluciones cuando fue necesario.

La capitana no apareció demasiado en el juego, pero fue la bujía del equipo en los momentos de asfixia de La Roja .

Raquel Rodríguez también se “mató”, pero lo más importante fue su gol en el minuto 14, que destruyó el ímpetu de España, pues apenas un minuto antes había abierto la cuenta gracias a la anotación de Vicky Losada.

La delantera, quien hace siete años marcó el primer tanto de la Sele en un mundial menor, cerró la pinza luego de una gran jugada individual de Lixie Rodríguez.

Y cuando más lo necesitó el equipo apareció la figura del partido bajo los tres tubos: Dinnia Díaz. Otra vez, al igual que en el Premundial, engrandeció su hito, esta vez evitando la derrota de la Nacional con dos intervenciones magistrales.

Es evidente que La Roja fue la que dominó el partido y llevó los hilos del juego, impulsada por su toque de pie a pie y la categoría de Verónica Boquete en el mediocampo, pero a excepción de los últimos 12 minutos del partido, ese dominio no se tradujo en grandes opciones de peligro.

La Nacional nunca perdió el orden ni el temple para luchar cada pelota. En algunos lapsos se excedió en el pelotazo, pero siempre mantuvo la premisa de incomodar a las ibéricas.

Lo de Costa Rica es tocar la pelota de pie a pie; quizás ese es la mayor oportunidad de mejora para el duelo ante Corea del Sur (sábado 5 p. m.), pero el equipo entendió que lo más importante era puntuar a como diera lugar.

Costa Rica se “puso las pilas”, un costarriqueñismo que la Real Academia Española no reconoce. También el término “pulsearla” tiene un significado distinto en Costa Rica. Las españolas lo comprendieron ayer.

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